SCIENCE & PHILOSOPHY (AUTHOR: LLISES FOREST)

EL EL SÍNDROME DE LÁZARO: LOS RETORNADOS DE LA CIUDAD DE LA MUERTE

                                       

 

Introducción

Sólo existe una cosa segura en la vida: algún día, tarde o temprano, tendremos que morir. Es la única certeza matemática irrebatible e inexorable que todos debemos aceptar. Es el ciclo natural de la vida: nacemos, crecemos, procreamos, envejecemos y nos morimos. Sin embargo, son muchas las personas que no se conforman en vivir esa especie de paréntesis que se abre en el momento del nacimiento y se cierra en el momento de la muerte. Parece ser que algo en nuestro interior se revela ante esa trágica y terrible realidad. Los humanos a nivel del subconsciente no somos capaces de concebir el hecho de que en algún momento en el futuro dejaremos de existir. Vivimos intensamente la vida con la idea de que solo existe una vida y que después, cuando llega inevitablemente la muerte, se acaba absolutamente todo. Ante ello, existe una cultura social de negación de la muerte, de vivir de espaldas, de no asumir de manera madura, inteligente y sensata el hecho de morir. Se intenta desterrar la muerte de nuestra mente para poder hacer más soportable la vida. El nacimiento a este mundo implica sufrimiento. La primera experiencia mundana de un recién nacido es la de llorar. Había abandonado el cálido y dulce ambiente del útero de la madre. Nacer implicar sufrir y morir también lo es. Nadie en su sano juicio quiere dejar de existir. No somos capaces concebirlo mentalmente. La vida sería más soportable si existiese la certeza de que esta vida no es más una especie de papel, de una representación teatral en la escuela de la vida.

El ser humano se ha refugiado en la religión con el fin de encontrar consuelo y esperanza para dar sentido a la vida y todo lo que de ella viene aparejada: sufrimiento, enfermedad, decrepitud y muerte. Todas las religiones del mundo, desde las más primitivas y tribales hasta los actuales sistemas religiosos organizados e institutonacionalizados tienen como piedra angular en todas ellas la creencia natural en algún tipo de principio trascendente y metafísico en los seres humanos a la muerte física. Todas sostienen, desde sus propias cosmovisiones, la existencia de algún tipo de dimensión esencial o aspecto clave en el ser humano que sobrevive a la muerte.

Para los escépticos, la religión no es más que una forma inmadura de autoegaño, de alienación humana o más bien de una expresión de debilidad de los hombres por dar un sentido a la realidad tétrica, pavorosa y terrible de la muerte. Nietzsche proclamaba la «muerte de Dios» y Marx denunciaba a la religión como «el opio del pueblo», una especie de anestésico para mitigar el enorme vacío existencial provocada por la pérdida irreparable de nuestros seres queridos y por el pánico que nos produce el hecho de aceptar nuestra propia finitud existencial. Son muchas las personas que reclaman la abolición de la religión (filósofos humanistas, librepensadores, académicos naturalistas, científicos materialistas, líderes políticos comunistas, sociólogos, etc.) porque creen que está promoviendo una falsa esperanza de una ilusoria existencia de un «más allá» después de la muerte, algo que los que tienen un pensamiento racional y analítico resulta puramente una idea utópica, algo innalcanzable. Además, sostienen que la religión es la responsable de todos los males endémicos que existen en el mundo (guerras, terrorismo, opresión física y moral, esclavitud, fanatismo y fundamentalismo religioso sectario, censura científico-intelectual, etc.). Esto ha fomentado una visión muy displicente hacia las religiones, siendo para muchos el gran mal que acucia a nuestra sociedad. Los escépticos sostienen que los humanos deben aspirar a la libertad de pensamiento, a la verdad a través del raciocinio, a una nueva ética mundial basada en el humanismo y depurada de todo sistema religioso opresor, a intentar promover una sociedad más libre, culta, refinada y evolucionada que no está supeditada al oscuratismo, la creencias mágicas y «medievalistas», a las supersticiones anacrónicas y trasnochadas a través del desarrollo de la ciencia, la cultura, el pensamiento crítico y racional, la ilustración, etc.

No obstante, existe una mala imagen muy mal entendida sobre la religión, pues los que critican a la religión ignoran su génesis, su discurso original, su fundamento ontológico y su naturaleza esencial. De hecho, las religiones étnicas más primitivas de nuestra especie rendían culto a los dioses, a los elementos de la madre naturaleza, realizaban elaborados ritos de paso, enterramientos, conectaban con la divinidad y con el cosmos a través de los trances místicos chamánicos, expresaban un sentido reverencial hacia Dios, a los muertos, al cosmos, a la madre naturaleza y al sentido espiritual de la condición humana quedando patente a lo largo de la historia a través del arte religioso pictográfico y rupestre, las leyendas, la mitología, el folclore, la literatura mística, etc. Por lo tanto, en sus inicios, la religión no estaba cargada de un sistema dogmático religioso, basado en verdades reveladas por la fe, por preceptos, normas y costumbres un tanto «artificiosas» como los actuales religiones que existen alrededor del mundo, tanto de tipo monoteísta, politeísta o panteísta. Sin ir más lejos, en las religiones monoteístas (Cristianismo, Judaísmo e Islam) existe un sistema u orden jerárquico de castas y de poder. Sus doctrinas fueron transmitidas a lo largo de los tiempos, perdiendo parte de su esencia original. Por ejemplo, el Corán, el libro sagrado de los musulmanes es un sistema no solo de dogmas, preceptos y valores, sino también un ordenamiento jurídico que regula la vida pública de sus fieles.

En cualquier caso, la religión ha cumplido y cumple un papel esencial en la vida personal y social de los ciudadanos. A pesar de su lado denostado, no podemos eludir el hecho de que la religión ha aportado sentido y consuelo a la vida de los humanos. No entiendo esta cruzada por parte de diferentes estamentos por tratar de erradicarla y desacreditarla. La base primigenia de toda religión es el amor y el respeto hacia todas los criaturas del planeta. En efecto, la religión también es un sistema de valores en donde pretende establecer unas relaciones armoniosas y cordiales entre los hombres y con Dios.

En una sociedad cada vez más materialista, individualista, deshumanizada y carente de valores, principalmente provocada por el imparable avance de la ciencia y la tecnología, la religión es necesaria para salud moral y espiritual de los humanos y del planeta. Al margen de la mala interpretación que, desde el puro desconocimiento, el prejuicio y la demagogia gratuita, se le ha dado al vincularla con las guerras, el terrorismo internacional, la esclavitud, etc., es necesario entender que la religión no solo está conformada por un conjunto de dogmas (verdades reveladas por la divinidad), de preceptos, normas, sino también como un conjunto de valores morales y espirituales que inspiran y guían la vida humana.

El origen del mal en el mundo no es patrimonio exclusivo de ninguna religión. Como he dicho, la esencia de toda religión es promover una sociedad más equilibrada, refinada, más humana y espiritual. Intenta establecer un modelo de convivencia pacífica entre todas las naciones del planeta. Cualquier persona sensata y cabal reconocería todo esto que estoy afirmando. El origen del mal en el mundo, como afirmó Albert Einstein, el «profeta» y visionario de la ciencia, “es la ausencia de Dios en el corazón de los hombres”.

En definitva, el máximo ideal de todas la religiones del planeta es conseguir un mundo con valores, con espiritualidad, en establecer una relación armónica, equilibrada, amorosa y compasiva entre todos los humanos y criaturas del planeta y con Dios.

Más allá de la religión

A pesar de la mala prensa que tiene la religión, fomentada por difamadores y demagogos que no entienden en todo caso su origen y función esencial, es menester argumentar que la cuestión de la inmortalidad no solo se circunscribe únicamente al ámbito de la religión.

Sin ir más lejos, todos los sistemas filosóficos, teologías (Cristianismo, Judaísmo, Islam, Budismo, Hinduísmo, Jainismo, Taoísmo, Confucionismo, etc.), cosmogonías, mitologías escatológicas (el cielo, purgatorio e infierno de la religión cristiana, el concepto del Hades y Seol relatadas en la mitología griega, el bardo de la religión budista tibetana, etc.), doctrinas metafísicas, corrientes místicas, teosóficas y esotéricas (el chamanismo, la cábala, la alquimia, la santería, la astrología, el espiritismo, el re-birthing, etc.) plantean la existencia de Dios y del alma humana.

La ciencia oficial entra en escena

No sería hasta mediados del siglo XX en la cual la ciencia oficial entraría de lleno para investigar el fenómeno de la muerte y de todos los misterios que allí se esconden. En 1975 el Dr. Raymond Moody publicó un polémico y mediático libro titulado «Vida después de la Vida», marcando el inicio del estudio moderno por parte de la medicina oficial del fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte (ECMs), término que el propio Moody había acuñado. El libro supuso un éxito editorial a nivel mundial sin precedentes, haciendo replantear el concepto asumido por la sociedad y por la ciencia respecto a la muerte. Su libro aportaba 150 casos de personas declaradas clínicamente muertas y que habían vuelto a la vida tras experimentar una experiencia en el más allá.

Paralelamente, la Dra. Elisabeth Kübler-Ross publicaría el libro «La muerte: un amanecer», siendo considerada como la pionera mundial, junto con Raymond Moody, en el estudio racional del proceso humano de la muerte. Sus libros enseguida pulvorizarían todos los récords, siendo traducidos a numerosos idiomas y vendiéndose millones de copias por todo el planeta. Sus trabajos científicos de ambos doctores se convirtieron en un referente para médicos, especialistas y enfermeras/os de todos los hospitales del mundo. Gracias a ellos, surgió el movimiento de los cuidados paliativos, sentando las bases humanísticas, deontólogicas y bioéticas a la hora de tratar a los enfermos terminales en su proceso de tránsito hacia el más allá. Se promovió un nuevo modelo universal de apoyo a todas aquellas personas que atraviesan el proceso de duelo por la pérdida de un ser querido. Pero lo más importante es que promovió a nivel mundial una nueva cultura científica y ética sobre el fenómeno de la muerte. Nacería, por tanto, una nueva forma de entender la condición humana como una entidad dualista (cuerpo-alma) en el ámbito científico, que hace siglos ya había sido planteada por Platón y posteriormentes por Descartes, a pesar de haber sido relegado este concepto secularmente por la ciencia ortodoxa materialista como una mera superstición.

La ciencia de la supervivencia a la muerte

Como he dicho anteriormente, no sería hasta finales del siglo XX cuando la ciencia entraría de lleno en el estudio racional de las experiencias cercanas a la muerte, término que, como expresé anteriormente, fue acuñado por Raymond Moody en su libro «Vida después de la vida» (1975). Para ello se utilizó un criterio científico, médico y deontológico a la hora de abordar esta cuestión. Fue el Dr. Bruce Greyson, antiguo alumno de Moody, quien se encargaría de enfocar las cuestión de las ECMs desde una perspectiva aséptica, puramente científica y empirista. Definió una serie de aspectos relevantes a tener en consideración a la hora de abordar sistemática, objetiva y científicamente las ECMs. Para ello elaboró la llamada «Escala ECM» en donde analiza diferentes aspectos de dichas experiencias:

1.Aspecto cognitivo: sentido alterado del tiempo y del espacio, revisión panorámica de la vida, etc.

2.Aspecto emotivo: paz absoluta y pura, amor, éxtasis, felicidad, vacuidad, etc.

3. Aspecto paranormal: experiencia extracorpórea

4. Aspecto místico-escatológica o trascendental: sensación de unidad cósmica, unión con un principio divino o superior, visión de otros mundos, encuentro con seres queridos fallecidos, de figuras místicas o religiosas, etc.

Fisiología de las ECMs

Los aspectos más remarcables de una ECM son los siguientes:

1. Experiencia extracorpórea

2. Disolución y teleportación cuántica de la consciencia humana más allá de los límites del tejido espacio-tiempo

3. Visión de un túnel y de una luz

4. Revisión panorámica de la vida (retrospectiva, prospectiva o simultánea)

5. Reencuentro con seres queridos fallecidos o con figuras místicas religiosos

6. Visión de otros mundos, multiversos paralelos, dimensiones ocultas de la realidad

7. Sensación de unidad cósmica, de vacuidad y de unión con principio divino, trascendente o metafísico.

8. Llegada a un punto de no retorno

9. Regreso del alma al cuerpo físico

10. Transformación profunda y radical a todos los niveles (física, mental, moral y espiritual) a corto, medio y largo plazo en la personalidad de los testigos de la ECM.

Etiología o factores desencadenantes de una ECM

Una ECM puede darse en múltiples condiciones o situaciones. Generalmente, las personas que han sufrido infartos de miocardio, derrames, embolias, complicaciones en el parto, en operaciones quirúrgicas de alto riesgo vital, en siniestros aéreos, ferroviarios, automovilísticos, víctimas de guerras, de terrorismo, de desastres naturales, de asesinatos frustrados, de suicidio no consumado, de atropellos, etc. suelen reportar ECMs. Igualmente, algunos de los elementos de las ECMs pueden darse en situaciones en donde no existe peligro para la vida de las personas, a través de los llamados estados alterados de consciencia inducidos artificialmente mediante diversas técnicas (consumo de psicodélicos, hipnosis regresiva profunda, privación sensorial, meditación profunda, respiración holotrópica, sincronización de ambos hemisferios del cerebro, electroestimulación transcraneal con campos magnéticos, aceleración centrífuga, etc.).

Estadísticas sobre las ECMs

Aproximadamente, 250 millones de personas del planeta de cualquier condición, edad, sexo, cultura, raza, orientación sexual, religión, nacionalidad, estatus social y ocupación laboral han experimentado una ECM en base a la Escala Greyson.

Según una reciente encuesta del Instituto Gallup, 18 millones de norteamericanos afirman haber experimentado un encuentro cercano a la muerte.

Una de cada cuatro personas que sufren paros cardíacos experimentan ECMs. En la infancia, se ha reportado que tres de cada cuatro niños que tienen un encuentro de proximidad a la muerte tienen experiencias místicas.

Según datos estadísticos comparativos, aproximadamente un 4 % de las ECMs son negativas (infernales), el resto positivas (celestiales)

Estudios científicos retrospectivos Vs estudios científicos prospectivos sobre las ECMs.

Aunque el estudio científico de las ECMs comenzó de manera preliminar a principios del siglo XX, no sería hasta el año 1975, gracias a la publicación del trabajo del Dr. Raymond Moody, cuando acaparía todo el interés de la ciencia oficial y la medicina moderna. Una amplia generación de científicos y médicos de prestigio internacional y de diversas disciplinas emprendieron estudios retrospectivos en el campo de las ECMs: Bruce Greyson, Melvin Morse, Ian Stevenson, Kenneth Ring, George Ritchie, Jeffrey Long, Sharon Cooper, Stanislav Grof, Lloyd Rudy, Emily Williams Cook, Susan Blackmore, Richard Bonenfant, Sandra Rozan Christian, David Royse, Roberta M. Orne, Nina Thornburg, Jeffrey Andresen, Cherie Sutherland, José Miguel Gaona, Eben Alexander, Enrique Vila, Miguel Ángel Pertierra, John Lerma, Janice Holden, George Gallup, P. M. H. Atwater, etc.

No sería hasta 1997, gracias a los avances en la ciencia de la resucitación cardiopulmonar, cuando el estudio de las ECMs pasó de ser simples debates teóricos, basados en estudios retrospectivos (se parten de estudios sobre muestras de individuos que responden a las preguntas tiempo después de haber tenido una ECM), a ciencia empírico-objetiva. Para ello, se pusieron en marcha numerosos estudios pilotos prospectivos a escala mundial, como el de los doctores Sam Parnia y Peter Fenwick (Reino Unido), Michael Sabom, Bruce Greyson, Jeffrey Long y Kenneth Ring (EE.UU.), el de Pim Van Lommel (Holanda) y el de la doctora Penny Sartori (Reino Unido). La mayoría de estos estudios se han aplicado a pacientes con paro cardíaco. Para descartar cualquier explicación de tipo anecdótica y subjetiva, los doctores seleccionaron a grupos de personas que objetiva, técnica y científicamente habían estado muertas. La definición de muerte clínica, según la práctica médica, es la ausencia de latido cardíaco, respiración y función cerebral. Las técnicas utilizadas en los estudios prospectivos consistían en recoger una muestra de pacientes que estuvieron al borde la muerte y comprobar clínicamente diversos factores o parámetros médicos, como la falta de oxígeno en el cerebro, la ausencia de pulso, respiración, de actividad bioeléctrica y bioquímica a nivel cerebral registrable por aparatos de monitoreo (ECG y EEG planos), la suministración de fármacos o anestésicos disociativos, la situación psicológica de los individuos y sus creencias religiosas personales. También se implementaron otras técnicas, como la colocación de blancos visibles inesperados (fotografías, dibujos, números, paneles, proyectores LCD, etc.) en donde es probable que ocurra la ECM (generalmente, en las Unidades de Cuidados Intensivos y en los quirófanos de los hospitales) en condiciones que eliminen la fuga de información, la mala interpretación y la adivinanza de los sucesos.

En los últimos 30 años de investigación sobre las ECMs, en EE.UU. se han llevado a la práctica por lo menos 42 estudios retrospectivos que abarcan una muestra que va desde los 300 a 2.500 casos de ECM. Entre 1975 y 2005, por lo menos 55 investigadores o grupos de investigación en Norteamérica, Europa, Australia y Asia han publicado 65 estudios (retrospectivos y prospectivos) tras analizar aproximadamente 3.500 ECMs, su naturaleza y sus efectos posteriores. Más de 600 artículos sobre el tema se han publicado en prestigiosas revistas científicas y médicas sometidas a revisión inter pares entre 1975 y 2005.

Algunas de las revistas científicas de prestigio que han publicado artículos científicos sobre las ECMs son las siguientes:

1. The Lancet

2. Resuscitation

3. Nature

4. Science

5. Annals of Neurology Journal

6. The American Journal of Psychiatry

7. The American Journal of Deseases of Children

8. Journal of Near-Death Studies (Anabiosis Journal)

9. PLOS ONE

10 Trends in Cognitive Sciences Journal

11. Proceedings of the National Academy of Sciences

12. Critical Care

13. Cortex

14. Journal of Nervous and Mental Deseases

15. The Scientific and Medical Network Reviewed Journal

16. Omega: Journal of Death and Dying

17. The American Journal of Consciousness

18. Frontiers & Perspectives

19. Journal of Palliative Medicine

20. The New England Journal of Medicine

21. Neursurgery Journal

22. Nursing Times Magazine

23. Scientific American

24. The New Scientist

25. The Scientific Exploration Journal

26. Anesthesiology

27. Frontiers of Human Neuroscience

28.Journal of Transpersonal Research

29. The Canadian Journal of Neurological Sciences

30. Proceedings of the International Neural Network Society

El Síndrome de Lázaro: análisis médico-científico sobre la muerte clínica

El Síndrome de Lázaro es un diagnóstico médico que se realiza cuando un paciente no presenta ningún tipo de actividad orgánica o vital (cese de la función cardíaca, pulmonar y cerebral), así como el cese de todas las demás estructuras internas del organismo y que posteriormente, bien por procedimientos médicos de RCP fallidos o sin ellos (autoresucitación), el paciente vuelve a la vida. También conocido como Efecto Lázaro, toma su nombre de Lázaro que, en el relato del Nuevo Testamento, fue resucitado de entre los muertos por Jesús de Nazaret.

Aquí estamos hablando de personas que han sido declaradas clínicamente muertas y que posteriormente, tras un lapso de tiempo que puede durar minutos hasta horas después, se produce una reanimación espontánea del cuerpo, cuando el procedimiento de RCP no dio resultados.

Casuística

En algunos países, como los de Europa, se recomienda que luego de la reanimación se espere un lapso de 10 minutos de vigilancia para descartar un caso de Síndrome de Lázaro, llamado así por el personaje bíblico, citado anteriormente.

Cuando ocurre este síndrome a las personas se les da por muertas clínicamente. Por lo general se siguen los pasos normales como con cualquier fallecido. Primero son dados por muertos, y realmente lo están. Después, en algunos casos, pasan a las neveras del hospital (depósito de cadáveres) hasta que el personal de la funeraria se los lleva para prepararlos. Muchos llegan a ser preparados, pero resucitan en la morgue antes de enterrarlos.

Hay pruebas de la existencia de este fenómeno. Por ejemplo, en las exhumaciones de huesos humanos para traslados o cambios de tumbas, se ha comprobado cómo algunos cadáveres presentaban signos de haber sobrevivido dentro de las tumbas, porque estas aparecen arañadas o la posición de las manos del difunto se encontraban en una posición de haber querido empujar o salir de alguna manera del ataúd.

En el mundo se han registro médicamente 38 casos de este tipo. En varios de ellos se han reportado ECMs.

Casos reales

1995 Un hombre sufre un paro cardíaco debido al aumento de sus niveles de potasio, y su corazón vuelve a latir de manera espontánea; el episodio no le deja secuelas neurológicas.

1999 Se documentan varios casos, como el de un hombre de 27 años, en el Reino Unido, que sufrió un paro por sobredosis, y tras 25 minutos de reanimación fue declarado muerto. Un minuto después recuperó el ritmo cardíaco y no sufrió secuelas.

2004 En España, una mujer de 94 años sufre un paro durante una cirugía duodenal, tras lo cual es sometida a reanimación durante 40 minutos. Dos minutos después de finalizar las maniobras, recupera el pulso. Murió 18 días después.

2010 El 16 de febrero, en Cali, una mujer de 45 años cobró vida cuando era preparada en la funeraria y su acta de defunción ya estaba firmada. Quedó con secuelas neurológicas severas.

2011 La revista ‘Emergencias’ (España) presenta el caso de un paciente con enfermedad pulmonar obstructiva, reanimado durante media hora, luego de un paro. Diez minutos después de canceladas las maniobras, recuperó el pulso.

4 Casos Reales Ilustrativos de Síndrome de Lázaro con ECMs

Caso 1

Uno de los casos de una misteriosa autoresucitación fue descrito por cirujano Lloyd W. Rudy (1934-2012). Este eminente doctor relata la historia real de un paciente que fue declarado muerto al menos durante 20 minutos, el paciente revivió sin ayuda de ningún instrumento o máquina o ayuda de algún médico cercano. Lo increíble es cómo volvió y lo que narró luego de su recuperación.

El Dr. Rudy se graduó en la Universidad de Washington (EE.UU.) en la escuela de medicina, fue decano del programa de corazón de la escuela de medicina en Georgia (EE.UU.) y fue miembro del equipo de transplantes de corazón de la Universidad de Stanford (EE.UU.). Con esas credenciales acerca de su trabajo es lógico creer lo que narró después de un día de navidad.

El Doctor y su asistente Roberto Amado-Cattaneo realizaban una cirugía para reemplazar una válvula cardíaca infectada, en esos momentos el paciente sufrió un aneurisma causada por una infección, cuando la cirugía fue completada el paciente no sobrevivió sin el soporte de vida.

Sin esperanza de que la situación cambiara, los cirujanos escribieron el acta de defunción. Era evidente que el paciente había muerto, y ya no se podía hacer nada. En último caso hacer el acta y avisar a los familiares: se lo dijeron a la esposa del paciente y apagaron las máquinas. Era un hecho: clínicamente estaba muerto.

Según los investigadores del caso, por una razón u otra, el equipo médico había olvidado apagar el aparato que mide las funciones corporales, como la presión arterial. Además, antes de haber proclamado que él estaba más allá de lograr su recuperación, habían dejado un tubo con un micrófono en el extremo de su cuerpo para obtener una impresión precisa de ciertas funciones del cuerpo, como los latidos del corazón.

El Dr. Rudy y su asistente se estaban cambiando y hablando acerca de lo que podían haber hecho, todavía estaban en las puertas del quirófano, cuando después de 20 o 25 minutos apareció un tipo de actividad eléctrica. Sí, era el corazón que empezaba a latir muy lento y luego más rápido.

Nadie había hecho nada para revivir al paciente, a pesar de haber sido declarado muerto, volvió después de 20 minutos de estar muerto. Según narran, le tomo un par de días recuperar la conciencia, pero él logro recuperarse, y lo más increíble, no hubo signo de daño cerebral.

En palabras de Amado-Cattaneo:

“Yo he experimentado varias veces que la gente se recupere de un shock profundo y largo, pero éstas estaban aún vivas, mientras que en este caso el paciente había muerto”.

El paciente hizo una descripción exacta de todo lo que ocurrió en el quirófano durante el proceso de su operación y cuando estuvo sin vida, como en muchos otros casos habló sobre el túnel y la brillante luz al final del mismo. No es la primera vez que describen el túnel. Pero lo que llama poderosamente la atención fue los detalles que observó en el hospital, como la firma del acta de defunción en el pasillo del hospital cuando, desde su posición en el quirófano, no era humanamente posible. Estas descripciones tan detalladas y pormenorizadas son las que se buscan para verificar científicamente las ECMs.

El asistente Amado-Cattaneo no pudo explicar cómo el paciente hizo una descripción perfecta y exacta de todo lo que había pasado y confirmó que el paciente describió con precisión y exactitud los acontecimientos que no pudo haber visto dado su estado físico, porque de hecho, sus ojos fueron tapados con protección especial para guardar la córnea de daños durante la operación.

El Dr. Lloyd W. Rudy, junto con un equipo médico de investigadores holandeses, que documentaron ese caso, llegaron a la conclusión que el alma de las personas pasa por un estado de muerte clínica y luego deja el cuerpo físico, pudiendo observar con claridad, precisión, detallismo y con exactitud lo que sucede a su alrededor, e incluso lugares remotos, que luego han sido objeto de comprobación, verificación y validez. (De ahí que a la experiencia extracorpórea sea verídica, lo que descartaría de forma rotunda, irrefutable y decisiva cualquier explicación científica natural)

Caso 2

Natia Rodonaia-Pelaez, hija de George Rodonaia, me ha informado de que George falleció el 12 de Octubre de 2004 debido a un fallo cardíaco. George sufrió un ataque al corazón en Julio y pensaban que se había recuperado. El Reverendo Rodonaia iba camino de Dallas para grabar una entrevista con Trinity Broadcasting sobre su experiencia de muerte clínica (ECM) cuando sufrió un ataque definitivo y Dios lo llamó a su lado. Natia agradece a todos su interés por él y su ECM. Le echaremos mucho de menos. Le sobrevive su esposa Nino, su hija Natia, su hijo Greg, su hijo político Martin, su nieto Levani, y su madre política Nadia.

El Rev. George Rodonaia experimentó uno de los casos más prolongados de ECM jamás registrados. Declarado muerto inmediatamente después de ser atropellado por un coche en 1976, estuvo durante tres días en el tanatorio. No “volvió a la vida” hasta que un medico empezó a hacerle una incisión en el abdomen como parte de una autopsia. Antes de esto, trabajaba como neurólogo y era ateo convencido. Pero después de la experiencia, se dedicó en exclusiva al estudio de la espiritualidad, haciendo un segundo doctorado sobre Psicología de la Religión. Además, se ordenó sacerdote por la Iglesia Ortodoxa. Sirvió como Pastor en la Iglesia Metodista de St. Paul United en Baytown, Texas. El Rev. George Rodonaia era médico, con doctorados en neurología y en psicología de la religión. Dirigió un discurso a las Naciones Unidas sobre “La Espiritualidad Global Emergente”. Antes de emigrar a los Estados Unidos desde la Unión Soviética en 1989, trabajó como psiquiatra de investigación en la Universidad de Moscú. Lo que sigue es una experiencia del Dr. Rodonaia en sus propias palabras extraídas del excelente libro de Phillip Berman, The Journey Home (El Viaje a Casa).

Lo primero que recuerdo sobre mi ECM es que me encontraba en un entorno de oscuridad total. No tenía dolor físico, era de alguna manera todavía consciente de mi existencia como George, y alrededor de mí la oscuridad me envolvía, oscuridad total y completa, la mayor oscuridad, más oscura que cualquier oscuridad, más negra que cualquier negrura. Eso era lo que me rodeaba y me presionaba. Estaba horrorizado. No estaba preparado para esto en absoluto. Estaba traumatizado al ver que yo aún existía, pero no sabía donde estaba. El pensamiento que se repetía en mi mente era, ¿Cómo puedo existir si ya no estoy? Eso es lo que me preocupaba. Lentamente empecé a recuperar un poco de lucidez y empecé a pensar en lo que había ocurrido, en lo que estaba pasando. Pero no me venía ninguna idea refrescante o relajante. ¿Por qué estoy en esta oscuridad? ¿Qué voy a hacer? Entonces recordé la cita famosa de Descartes: “Pienso, luego existo”. Y aquello me quitó un peso enorme de encima. Porque fue entonces cuando supe que estaba vivo aún, aunque obviamente en una dimensión muy diferente. Entonces pensé, “si existo, ¿por qué no ser positivo?” Eso es lo que se me ocurrió. “Soy George y estoy en la oscuridad, pero sé quien soy. Soy quien soy. No debo ser negativo.” Entonces pensé, “¿cómo puedo definir qué es positivo en la oscuridad? Bueno, positiva es la luz.” Entonces, de repente, estaba rodeado de luz, azul brillante, luminosa y fuerte, una luz muy brillante. Yo era como el flash de una cámara, pero no instantáneo, así de brillante. Brillo continuo. Al principio el brillo de la luz me hacía daño, no podía mirarlo directamente. Pero poco a poco empecé a relajarme. Empecé a sentirme cálido, confortable y todo de repente me parecía bien.

Lo siguiente que ocurrió fue que vi un montón de moléculas volando alrededor: átomos, protones, neutrones volando por todas partes. Por otra parte, era totalmente caótico, pero lo que me dio una gran satisfacción era que este caos también tenía su propia simetría. La simetría era bella y unificada y completa, y me inundó con una tremenda alegría. Vi la forma universal de la vida y la naturaleza delante de mis ojos. Fue en este punto cuando toda la preocupación que tenía por mi cuerpo simplemente se desvaneció, porque era claro para mí que no lo necesitaba más, que en realidad era una limitación. Todo en esta experiencia se fusionó, así que es difícil para mí hacer una secuencia de los acontecimientos. El tiempo como lo he conocido se detuvo. Pasado, presente y futuro de alguna manera se fundieron en uno para mí, en la unidad intemporal de la vida. En algún punto pasé por lo que se ha llamado el proceso de revisión de la vida, porque vi mi vida desde el principio hasta el final de una vez. Participé en los dramas concretos de mi vida, casi como una imagen holográfica de mi vida ocurriendo delante de mí. Sin sentido de pasado, presente o futuro, sólo ahora, y la realidad de mi vida. No era como si empezase con el nacimiento y recorriera mi vida hasta la Universidad de Moscú. Todo apareció a la vez. Allí estaba yo. Allí estaba mi vida. No experimentaba ningún sentido de culpa o remordimiento por las cosas que había hecho. No me sentía de una manera u otra sobre mis fallos, faltas o logros. Todo lo que sentí fue mi vida por lo que es. Y estaba satisfecho con aquello. Aceptaba mi vida por lo que es.

Durante este tiempo, la luz sólo irradiaba un sentido de paz y alegría para mí. Era muy positiva. ¡Estaba tan feliz de estar en la luz! Y comprendí lo que la luz significaba. Aprendí que todas las leyes físicas de la vida humana no eran nada comparadas con esta realidad unificada. También llegué a la conclusión de que un agujero negro es sólo otra parte de esa infinitud que es la luz. Me di cuenta de que la realidad está en todos sitios. Que no es simplemente la vida terrenal sino la vida infinita. Todo no sólo está interconectado, sino que es también sólo uno. Así que sentí una plenitud con la luz, una sensación de que todo está en orden conmigo y el Universo.

Podía estar en cualquier sitio instantáneamente, realmente allí. Intenté comunicarme con gente que ví. Algunos notaron mi presencia, pero nadie hizo nada. Sentí necesidad de estudiar la Biblia y la filosofía. Si quieres, recibes. Piensa y te viene. Así que participé, fui hacia atrás y viví en las mentes de Jesús y sus discípulos. Oí sus conversaciones, experimenté la comida, el vino, los olores, los sabores, y sin embargo no tenía cuerpo. Yo era conciencia pura. Si no entendía lo que estaba pasando, me venía una explicación. Pero no me hablaba ningún profesor. Exploré el Imperio Romano, Babilonia, los tiempos de Noé y Abraham. Cualquier época en la que pienses, estuve allí. Así que allí estaba yo, abrumado con todas estas cosas buenas y esta maravillosa experiencia, cuando alguien empieza a cortarme en la barriga. ¿Pueden imaginarse? Lo que había pasado es que me habían llevado al forense. Había sido declarado muerto y me habían dejado allí tres días. Se llevó a cabo una investigación de la causa de mi muerte, así que enviaron a alguien a hacerme la autopsia. Cuando empezaron a cortarme el abdomen, sentí como si una gran fuerza me agarrase por el cuello y me empujase hacia abajo. Y era tan poderosa que abrí los ojos y tuve aquella enorme sensación de dolor. Mi cuerpo estaba frío y empecé a temblar. La autopsia se detuvo inmediatamente y me llevaron al hospital donde permanecí los siguientes nueve meses, la mayor parte de ellos con un respirador.

Poco a poco fui recuperando mi salud. Pero nunca sería el mismo, porque lo único que quería hacer el resto de mi vida era estudiar la sabiduría. Este nuevo interés me llevó a asistir a la Universidad de Georgia, donde hice mi segundo doctorado sobre Psicología de la Religión. Entonces me hice sacerdote de la Iglesia Ortodoxa. Finalmente, en 1989, vinimos a América y estoy trabajando ahora como pastor ayudante en la First United Methodist Church de Nederland, Texas.

Mucha gente me ha preguntado en qué creo, y cómo mi ECM cambió mi vida. Lo que puedo decir es que ahora creo en el Dios del Universo. A diferencia de muchas otras personas, sin embargo, nunca he llamado a Dios “la luz”, porque Dios está más allá de nuestra comprensión. Creo que Dios es incluso más que la luz, porque Dios es también oscuridad. Dios es todo lo que existe, todo, y que está absolutamente fuera de nuestra capacidad para comprender. Así que no creo en el Dios de los judíos, de los cristianos, o los hindúes, ni en ninguna idea de ninguna religión sobre lo que Dios es o no. Todo es el mismo Dios, y ese Dios me enseñó que el Universo en el que vivimos es un precioso y maravilloso misterio que está interconectado para siempre jamás.

Cualquiera que haya tenido una experiencia de Dios así, que haya sentido tan profunda sensación de conexión con la realidad, sabe que sólo hay un trabajo verdaderamente significativo que hacer en la vida, que es amar. Amar la naturaleza, la gente, los animales, la Creación en sí misma, sólo porque existe. Servir a la Creación de Dios con una mano cálida y amante, llena de generosidad y compasión, esa es la única existencia llena de sentido.

Mucha gente recurre a los que hemos tenido ECMs porque tienen la sensación de que tenemos las respuestas. Pero sé que eso no es verdad, al menos no completamente. Ninguno de nosotros puede sondear las grandes verdades de la vida hasta que finalmente nos unimos a la eternidad al morir. Pero ocasionalmente podemos vislumbrar las respuestas aquí en la tierra, y eso es suficiente para mí. Me encanta hacerme preguntas y buscar respuestas, pero sé que al final tengo que experimentar las preguntas y las respuestas. Pero eso está bien, ¿no?

Mientras amemos con todo nuestro corazón y nuestra pasión, no importa, ¿no? Tal vez la mejor forma de transmitir lo que intento decir sea compartir con vosotros algo que el poeta Rilke escribió una vez en una carta a un amigo. Vi esta carta, el original escrito a mano, en la biblioteca de la Universidad de Dresden, en Alemania

(Cita de memoria como sigue:)

“Sé paciente con todo lo que está sin resolver en tu corazón. Y trata de amar las preguntas en sí mismas. No busques las respuestas que no pueden ser dadas, porque no serías capaz de vivir con ellas. Y trata de vivir todo, vivir las preguntas ahora, y tal vez sin saberlo, llegarás un día a encontrarte con la respuesta.”

Estoy convencido de ello. Vive las preguntas, y el Universo te abrirá sus ojos.

George Rodonaia cuenta su episodio con un niño durante su ECM.

Más información sobre la ECM de George figura en el libro de los Drs. Melvin Morse y Paul Perry titulado “Transformed by the Light” (Transformado por la luz). El Dr. Morse se refiere a George por su nombre ruso “Yuri”. Lo siguiente es un extracto de “Transformed by the Light” que describe la observación de George de un niño mientras él estaba fuera de su cuerpo.

“Durante la ECM de Yuri, él podía ir a visitar a su familia. Vio a su apenada mujer y sus dos hijos, demasiado pequeños para comprender que su padre había muerto. Entonces visitó al vecino de al lado. Tenían un niño pequeño, nacido un par de días antes de la “muerte” de Yuri”. Yuri se daba cuenta de que estaban tristes por lo que le había ocurrido. Pero estaban especialmente preocupados porque su hijo no dejaba de llorar. Daba igual lo que hicieran con él, no paraba de llorar. Cuando se dormía, se despertaba al poco rato y volvía a llorar. Lo habían llevado al médico, pero estaban perplejos. Todas las causas habituales tales como cólico se habían descartado y les mandaron a casa esperando que el bebé terminaría por tranquilizarse. Cuando estaba fuera de su cuerpo, Yuri descubrió algo:

“Podía hablar con el bebé. Era sorprendente. No podía hablar con los padres, mis amigos, pero podía hablar con el bebé que acababa de nacer. Le pregunté qué le pasaba. No fue con palabras, sino que le pregunté, puede ser mediante telepatía, qué le pasaba. Me dijo que le dolía el brazo. Y cuando me lo dijo, pude ver que el hueso estaba torcido y roto.” “El bebé tenía una fractura en el hueso del brazo, probablemente debido al nacimiento. Ahora Yuri y el bebé sabían lo que pasaba, pero ninguno podía comunicárselo a los padres. “Finalmente el doctor de Moscú vino para hacerle la autopsia a Yuri. Cuando movieron su cuerpo desde el mueble, sus ojos parpadearon. El doctor sospechó y examinó sus ojos. Al ver que respondían a la luz, fue llevado inmediatamente a cirugía de urgencias y le salvaron.”

Yuri contó a su familia lo de estar “muerto”. Nadie le creyó hasta que empezó a dar detalles de lo que vio durante sus viajes fuera del cuerpo. Entonces fueron menos escépticos. Su diagnóstico del bebé de los vecinos fue lo que les convenció. Sus familiares le dijeron que visitase esa noche a los vecinos y les dijeran que los vio preocupados por el recién nacido. Yuri fue a casa de sus vecinos y les comentó que había hablado con el recién nacido y había descubierto que tenía una fractura en el brazo. Los padres llevaron al niño al médico, que hizo una radiografía del brazo, descubriendo que el diagnóstico de Yuri a tanta distancia era correcto.

Caso 3

«Vine para decirles que el cielo y el infierno son reales y yo soy un testigo viviente”, es el mensaje que trae el pastor nigeriano Daniel Ekechukwu, quien asegura que resucitó tres días después ser declarado muerto a causa de un accidente de tránsito ocurrido el 30 de noviembre del 2001. El denominado fenómeno Lázaro ocurrió en Onitsha, Nigeria.

Según Ekechukwu, el accidente aprisionó su pecho contra el volante del auto que conducía. Inmediatamente fue llevado a un hospital, donde certificaron su muerte.

El pastor describió que su espíritu salió de su cuerpo para ser conducido por dos ángeles, llamados bien y desorden, hacia el paraíso, donde se encontró con Jesucristo.

El pastor define al paraíso como un lugar incomparable y que las personas eran “blancas, como luz fluorescente”.

Luego fue llevado al cielo, que es adonde dice que van los hijos de Dios que han sido fieles creyentes. En este lugar, Ekechukwu afirma que hay mansiones tan altas que no alcanzó a divisar el piso final y que “los hijos de Dios no están listos para habitarlas”.

Finalmente, el pastor dice que fue conducido al infierno por Jesús para ser juzgado y condenado por sus pecados. En esta última instancia, Jesús condenó su alma por no sentir perdón en su corazón.

Mientras Ekechukwu era guiado por estos tres lugares espirituales, su esposa, la nigeriana Necka, llevó el féretro con el cuerpo sin vida al sótano de un templo africano.

Luego de tres días de oración, Necka asegura que presenció cómo su esposo, lentamente, regresaba a la vida frente a una multitudinaria congregación.

Con este testimonio, este líder religioso ha dado a la vuelta al mundo. Ante la mirada escéptica de las personas, Ekechukwu dice que es cuestión de tiempo. “Algún día van a morir y podrán ver lo que yo vi”.

El pastor Francisco Loor, del Ministerio Misionero, dice que este milagro no puede ser refutado por ningún médico de los países visitados por el nigeriano.

Caso 4

El cuarto testimonio se trata de un buceador neozelandés, Ian McCormack, que fue picado a la vez por 5 medusas, cuenta su propia y fascinante historia de su viaje al cielo y al infierno, y cómo cambió para siempre este acontecimiento en su vida, teniendo la gran oportunidad de arrepentirse en la ambulancia y perdonar a todos aquellos que le habían ofendido.

Ian McComarck se crió en Nueva Zelanda y desde una edad temprana mostró una gran pasión por los deportes de riesgo al aire libre, sobre todo por el submanirismo en el mar. Entre sus aficiones se encuentran el rugby, la navegación, la pesca, el submarinismo y el surf. Es además socorrista. Se graduó en Agricultura y Dairiy. Ian tabajó en el New Zealand Dairy Board. A la edad de 24 años emprendió un viaje por todo el globo durante 2 años, surfeando y buceando en playas de Australia, Bali, Java, Malasia, Sri Lank, Mauritania, Sudáfrica, etc.

En 1982, en una ruta de vuelta a Nueva Zelanda para estar presente en la boda de su hermano menor, paró en Mauritania. Durante la noche fue hacer deporte al mar, pero su vida se paró temporalmente cuando fue mordido mortalmente por 5 medusas venenosas. Socorrido y trasladado de urgencia a un hospital, el personal sanitario le declaro oficialmente muerto. Tras una experiencia mística en el más allá en donde se encontró con Cristo, vuelve a la vida de manera espontánea en la propia morgue del hospital horas más tarde, a pesar de que los facultativos y los médicos habían certificado su muerte biológica.

A raíz de esa increíble y transformadora experiencia, se ordenó ministro religioso y los últimos 29 años ha viajado por 55 países para compartir su testimonio y ministerio. También se ordenó pastor en la Asambleas de la Iglesia de Dios de Nueva Zelanda. Colaboró, además, como misionero en varios destinos, incluyendo como cazatalentos durante 4 años en Borneo.

Ian es el marido de Jane, la cual nació en EE.UU. Tienen 3 niños: Lisa, Michael y Sarah. Ambos «recibieron» una llamada de Dios con la misión de mudarse a Londres. En 2007 se trasladan a esa ciudad. Junto con otros líderes, trabajó en la Iglesia de Kinsgate en el centro de Londres a partir del año 2009.

ECMs y Muerte Clínica

Aunque el Síndrome de Lázaro suele producirse en raras ocasiones debido a una serie de causas clínicas (hiperpotasemia, efecto de la medicación, efecto post-reanimación, etc.), no deja de ser curioso que durante ese estado, una vez que los testigos regresan de la muerte, afirman experimentar experiencias relacionadas con el más allá. Estas experiencias (ECMs) se dan tanto si el proceso de RCP fue un éxito como sino lo fue y el paciente posteriormente vuelve a la vida de manera espontánea y natural (autoresucitación). Por lo tanto, las ECMs pueden darse, como he dicho anteriormente, en múltiples condiciones, entre ellas en los casos reportados por Síndrome de Lázaro. La cuestión crucial a tener en cuenta para entender el fenómeno de las ECMs debemos en primer lugar entender claramente qué significa y qué implicaciones tiene la muerte clínica.

Según la práctica médico-legal, se define la muerte clínica de un paciente cuando sus funciones vitales tales, como su pulso, respiración y función cerebral han desaparecido por completo. La muerte clínica se diagnostica cuando se da la siguiente serie de elementos:

1. Cese de la actividad cardiovascular o cardiocirculatoria (ECG plano)

2. Cese de actividad respiratoria, pulmonar o ventilatoria

3. Cese operativo del Sistema Nervioso Central

4. Ceso de todo tipo de actividad metabólica cerebral (cese de la actividad sináptica, de los dos hemisferios del cerebro, del sistema límbico, del lóbulo y sistemas temporal, frontal, parietal u occipital, cese de actividad de la amígdala, de la glándula pineal, del hipocampo, del hipotálamo o tallo encefálico, etc.)

5. Cese del sistema fotomotor

6. Cese del sistema sensorial (audición, visión, tacto, gusto y olfato)

7. Decoloración de la piel o de la epidermis.

8. Globos oculares fijos, no reactivos y dilatados

9. Cese de la actividad biotérmica o disminución drástica de la temperatura corporal (hipotermia)

10. Rigidez «cadavérica» o «rigor mortis».

11. Etc.

Para establecer el diagnóstico de muerte clínica se deben llevar a cabo una amplia gama de pruebas médicas muy profundas y diversas, siguiendo unos protocolos médico-legales normalizados, a través del uso de la siguiente tecnología:

1. Comprobación de la ausencia de actividad cardíaca a través de electrocardiogramas o ecocardiografías.

2. Comprobación de la ausencia de actividad pulmonar o respiratoria a través de oxímetros, auscultación torácica con estetoscopio, etc.

3. Comprobación de la ausencia de actividad bioeléctrica cerebral a través de tomografías, escáneres de resonancia magnética nuclear, electroencefalogramas, etc.

4. Auscultación ocular, maxilofacial, de mucosas y orificios corporales, etc.

5. Comprobación de la temperatura corporal a través de termómetros

6. Comprobación de la tensión del flujo arterial a través tensiómetros.

7. Etc.

Una vez realizado todas las pruebas clínicas necesarias, se podrá diagnosticar la muerte clínica de un paciente, pero siempre siguiendo unos protocolos de actuación muy bien definidos. A partir de ahí, los facultativos podrán realizar las maniobras necesarias para revertir dicho estado a través de procedimientos de RCP (Resucitación Cardio-pulmonar) a través de desfibriladores automáticos, masaje cardíaco, respiración asistida, suministración vía intravenosa de adrenalina, epinefrina, lidocaína o naloxona, etc.

Si no se da revertido la muerte clínica por ninguno de los procedimientos médicos arriba citados, se deberá certificar la muerte biológica del paciente. Para ello es necesario realizar una autopsia médico-forense ratificada legalmente por un juez.

Consideraciones sobre la muerte clínica

Es importante mencionar que durante la muerte clínica registrada por todos los aparatos que monitorizan la actividad vital u orgánica de los pacientes no implica necesariamente el cese de actividad biológica en estructuras más profundas del organismo humano:

1. La actividad celular se prolonga durante varias horas después de certificar la muerte clínica e incluso biológica

2. La actividad genética también lo hace durante horas después

3. Sigue también existiendo actividad molecular, atómica y subatómica.

Consciencia durante la muerte clínica

En base a la neurociencia oficial (véase Escala Glasgow), durante el coma y, sobre todo, durante la muerte clínica se borra la «pizarra» de la consciencia. En ese estado es humanamente imposible de pensar, alucinar, soñar, imaginar o sentir. Durante un paro cardíaco, la actividad respiratoria y el flujo sanguíneo se detienen al instante. El cerebro empieza a sufrir un grave trauma debido a la carencia de oxígeno, lo que produce paulatinamente la muerte de las células nerviosas del cerebro (neuronas). En ese momento, el cerebro se encuentra en estado de shock, liberando todo tipo de neurotransmisores endógenos, etc. Las pupilas se dilatan. No hay pulso, ni tensión arterial. El cuerpo muestra signos de rigidez cadavérica. Finalmente, la actividad cerebral se detiene, aproximadamente a los 20-30 segundos de la parada cardiovascular, cesando toda actividad vital metabólica en el organismo. Según la neurociencia, la consciencia debería de desaparecer. Al no haber flujo sanguíneo arterial, respiración, función cardíaca y actividad bioeléctrica cerebral se debería apagar la consciencia. Sin embargo, la consciencia se mantiene despierta durante la muerte clínica al margen de todo tipo de alteración neurofisiológica y bioquímica cerebral, que en ese estado ya no existe. Por lo tanto, la eterna cuestión que toda la comunidad científica y médica se plantea: ¿Por qué existe consciencia durante la muerte clínica? Es más. ¿Cuándo tiene lugar los recuerdos de las ECMs? ¿Dónde se procesan dichos recuerdos si el sistema de memoria del cerebro durante el coma y la muerte clínica está completamente inoperativo?¿Por qué durante una ECMs el nivel de lucidez (cognitiva, sensorial y perceptual), de hiperrealidad y realismo es mucho mayor que en el estado de vigilia? ¿Por qué las ECMs siguen una estructura interna totalmente coherente y lógica que va más allá de cualquier tipo de alucinación o ensoñación conocida por la ciencia? ¿Por qué los sujetos pueden percibir acontecimientos en lugares remotos que están ocurriendo fuera del alcance normal de su vista?¿Cómo explicar el hecho de que estos sujetos tienen la capacidad de conectar con otras conciencias de seres fallecidos aún ignorándolo previamente? ¿Cómo explicar la profunda y refinada transmutación de la personalidad tras una ECM? ¿Qué sentido sentido evolutivo para la consciencia humana tienen estas experiencias desde la epigenética reduccionista neodarwinista? ¿Existe algún manual de medicina, anatomía humana o biología que tenga la capacidad de responder a todos los interrogantes sobre la naturaleza verdadera de la consciencia en todas sus formas? ¿Tiene la física cuántica un marco explicativo más amplio y plausible en donde la consciencia juega un rol central dentro del «juego» cósmico del Universo?…

La búsqueda científica del alma humana

En el año 2008 se puso en marcha un estudio piloto prospectivo multidisciplinar con el nombre Proyecto Conciencia Humana, más conocido por megaestudio AWARE (AWAreness during REsuscitation Study), promovido por la Universidad de Southampton (Reino Unido). El estudio AWARE fue auspiciado por un comité de expertos de Naciones Unidas. En este macroproyecto intervino un consorcio internacional de médicos, científicos y expertos para analizar el cerebro, la consciencia y la muerte clínica. Los directores del proyecto fueron el doctor Sam Parnia, doctor en cardiología y biología celular y molecular, y el doctor Peter Fenwick, neuropsiquiatra y asesor honorífico en neurofisiología. Uno de los principales objetivos de este ambicioso estudio era comprobar con un método científico consistente en marcadores objetivos (etiquetas), solo visibles desde el techo, ubicados en lugares estratégicos de los hospitales, como en las UCI, UVI o quirófanos de los hospitales, la validez de las supuestas experiencias extracorpóreas que tienen lugar durante las ECMs, muy informadas de manera clásica en personas rescatadas de las garras de la muerte mediante modernas técnicas de RCP. En este sentido, el estudio AWARE fue el más importante estudio prospectivo a escala internacional sobre el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte (ECMs). Por su objeto de estudio, fue el primer estudio de gran calado sobre habilidades cognitivas asociadas a paros cardiacos. En el proyecto participaron una serie de universidades norteamericanas, así como 15 hospitales del EE.UU., Reino Unido y Austria con el fin de estudiar a un grupo de 1.500 pacientes que sufrieron paros cardiacos, y analizar solo aquellos que fueran reanimados felizmente, y que hubiesen experimentado una ECM en base a la Escala Greyson. La primera fase del proyecto se prolongó durante 5 largos años. Sus resultados fueron anunciados en una conferencia internacional realizada en el American Heart Association en 2014 de Dallas (Texas, EE.UU.). Igualmente, los resultados fueron publicados en 2014 en una de las revistas científicas y académicas más prestigiosas del mundo, Resuscitation, previamente de haber sometido dicho estudio a un arbitraje científico (revisión por pares). Este estudio acaparó el interés de todos los medios de comunicación del mundo, sobre todo por parte de la prensa escrita y digital angloparlante.

La segunda fase del Proyecto AWARE se encuentra en curso. Dado que en la primera fase de AWARE no se ha conseguido otorgar validez científica de una manera empírico-objetiva a las experiencias extracorpóreas por errores metodológicos en el diseño del experimento, así por defectos de tipo protocolario, en esta segunda fase se implementará una nueva metodología mucho más actualizada través de la puesta a punto de tecnología y dispositivos técnicos mucho más avanzados y ultramodernos para poder demostrar con el método científico oficial la validez de la experiencias extracorpóreas que tienen lugar durante las ECMs, o lo que es lo mismo, demostrar de una vez por todas, de manera científica, la existencia del alma humana.

A mi modo de ver, creo que con el tiempo, con las puesta a disposición de más recursos humanos y logísticos, tecnología punta apropiada a la naturaleza del fenómeno a estudiar, más capital, más hospitales involucrados en el proyecto y con una muestra mayor de pacientes objeto de control se conseguirá que este proyecto, del que toda la prensa internacional está completamente expectante, llegue a buen puerto.

Entre la tecnología que se debería implementar, sería necesaria la instalación de:

1. Proyectores de luz holográfica tridimensional animada (3-D Holographic Display Sistems)

2. Proyectores de luz láser DMX animada

3. Cámaras cuánticas de videograbación

4. Cámaras fotográficas HD con disparador remoto o automático

5. Proyección de imágenes tridimensionales animadas a través de tablets LCD.

Toda esta tecnología deberá ser bien instalada, para evitar la fuga de información, la adivinanza, la mala interpretación, el azar o el fraude, siendo focalizada toda esta amplia batería de artilugios en lugares estratégicos de los hospitales (UCIs, UVIs, Unidades de Urgencias, etc.) de modo que los testigos que experimentan las ECMs puedan visualizar eses marcadores objetivos desde una posición cenital. Los responsables del Proyecto AWARE deben estar informados de este nuevo paquete de medidas que en mi humilde opinión se deben aplicar para la consecución de dicho objetivo: probar científicamente la existencia del alma humana o lo que es lo mismo, el dar validez científica de una vez para siempre al eterno y más grande anhelo de toda la humanidad, la inmortalidad del alma humana. ¡Ahí es nada!.

Nota: Los resultados de la segunda fase de 5 años de duración del Proyecto Conciencia Humana serán anunciados en una conferencia internacional ante la Asociación Canadiense de Médicos de Urgencia en el año 2020. Los resultados serán publicados en revistas científicas de prestigio internacional. La difusión de dichas resultados se esperan que sean divulgados de nuevo por parte de toda la prensa escrital y digital a nivel mundial, sobre todo en Occidente.

Conclusión

El estudio de las ECMs requiere un análisis global y multifactorial del fenómeno desde diferentes perspectivas:

1. Desde el ámbito médico-clínico y hospitalario

2. Desde el ámbito legal o jurídico

3. Desde el ámbito bioético

4. Desde el ámbito tanatológico, parapsicológico o psicoterapéutico transpersonal.

5. Desde el ámbito religioso, místico-escatológico, metafísico y espiritual.

Una vez analizado el fenómeno de las ECMs desde todos los ángulos posibles podremos partir de la elucubración de diferentes hipótesis científicas o metacientífcas que expliquen el origen y/o naturaleza de esas experiencias. Las hipótesis a postular son las siguientes:

1. Teorías científico ortodoxo-materialistas (monismo materialista)

1.1 Hipótesis farmacológica

Suministración de fármacos, anestésicos disociativos, morfina, naloxona, etc.

1.2 Hipótesis fisiológica

Procesos bioquímicos en el cerebro: anoxia Vs hipoxia cerebral, hipercapnia, isquemia retinal, exceso de glucosa en sangre, liberación masiva e incontrolada de neurotransmisores endógenos (endorfinas, dopamina, DMT, serotonina, noradrenalina, ketamina, etc.).

1.3 Hipótesis neurológica

Epilepsia del los lóbulos temporales, intromisión de la fase REM del sueño, hiperactividad del sistema límbico, del hipocampo, de la amígdala y del sistema nervioso parasimpático, etc.

1.4 Hipótesis psicológica

Alucinaciones, psicosis, paranoias, ensoñaciones, delirios, síndrome de despersonalización, proyección de sueños dorados, aislamiento, estrés, fatiga, expectativas, etc.

1.5 Hipótesis psicoanalítica

Reflejo arquetípico del inconsciente colectivo junguiano heredado de millones de años de evolución de la especie

1.6 Hipótesis epigenética

Mecanismo de adaptación y supervivencia de la especie preprogramado por la evolución de las especies por selección natural sin ningún aspecto trascendente o metafísico a la muerte

2. Teorías científicas heterodoxas (dualismo idealista)

2.1 Hipotésis psico-transpersonal

Dualismo cartesiano cuerpo-alma

2.2 Hipótesis parapsicológica

Dualismo cartesiano cuerpo-alma

2.3 Hipótesis neuroteológica

Establece una relación entre neurobiología y fe desde un punto de vista dualista. Se parte de la idea de que existe una zona neuroanatómica del cerebro, lóbulo temporal derecho (fisura de Sylvian), preprogramada para conectar con la mística (Unión con el Todo). El lóbulo temporal derecho sería como una especie de válvula reductora que nos protege de una excesiva información cósmica.

2.4 Hipótesis trascendental

Monismo espiritualista

3. Religiosa

Resurrección, reencarnación o transmigración del alma

4. Místico-escatológica

Resurrección, reencarnación o transmigración del alma

5. Espiritual

Inmortalidad del alma

6. Metafísica

Principio de la conservación de la energía (1ª Ley de la Termodinámica): la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

7. Físico cuántica

El cerebro como receptor de la consciencia (teoría transmisiva), no como generador o epifenómeno (teoría productiva).

Teoría biocentrista

Teoría de Reducción Objetiva Orquestada

En definitiva, cualquier estudio científico serio sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECMs) deben ser enfocados desde todos los ángulos posibles para tener una comprensión global del fenómeno. Esto también implica conocer otros fenómenos colaterales de la muerte, como las experiencias de muerte compartidas, las visiones en el lecho de muerte de los moribundos, las coincidencias de la muerte, las premoniciones de la muerte verídicas o los contactos post-mortem por parte de personas vivas con difuntos, etc. Partir ipso facto de la elaboración de diferentes modelos explicativos como hipótesis a priori serían totalmente inadmisibles. Dichas hipótesis deben ser efectuadas a posteriori, tras un análisis metódico, profundo, amplio y serio de las ECMs teniendo en cuenta todos sus factores (fenomenología, tipología, casuística, incidencia estadística, registros históricos de tal fenómeno, efectos post-ECM, explicaciones científicas naturales a tal fenómeno, así como otros modelos científicos o metacientíficos que puedan responder a todas los interrogantes que plantean las ECMs).

Solo de esa manera llegaremos a tener una compresión profunda, acertada y lúcida en aras de encontrar una respuesta racional lo suficientemente convincente, plausible y acertada sobre la eterna y más primordial cuestión de la condición humana: ¿qué nos espera realmente al morir?