SCIENCE & SPIRITUALITY (AUTHOR: LLISES FOREST)

LAS EXPERIENCIAS EXTRACORPORALES DURANTE LA MUERTE CLÍNICA:

                                            ¿MITO O REALIDAD?

                                                                         

Una de las características más singulares de las experiencias cercanas a la muerte (ECMs) es el fenómeno de las experiencias extracorporales, las proyecciones astrales o exsomáticas. Se ha informado de manera clásica que personas que atraviesan una situación límite para sus vidas (siniestros aéreos, automovilísticos, ferroviarios, etc., traumatismos cráneo-encefálicos, intentos de asesinato frustrados, intentos de suicidio no consumados, infartos, embolias, enfermedades físicas o neurodegenerativas en fase termina avanzada, ahogamientos, accidentes domésticos o laborales, etc.) afirman haber experimentado una experiencia extracorpórea en el momento de la muerte o momentos previos. T

Todos los textos sagrados del planeta (la Biblia, el Tamud, el Corán, el Ars Moriendi, el Bavagad-guita, el Bardo Thödol tibetano, el Libro Egipcio de los Muertos, los Vedas, etc.) hablan de que existe una parte evanescente o aspecto clave en el ser humano (alma) que abandona el cuerpo al morir y que viaja a otros mundos Todos los sistemas filosóficos, cosmogonías, religiones, mitologías escatológicas y corrientes místicas y esotéricas hablan de un viaje póstumo del alma al más allá (cielo, purgatorio o inframundo).

La cuestión de las experiencias extracorpóreas que tiene lugar durante las ECMs han sido ampliamente discutida por la comunidad científica y médica internacional. El fenómeno en sí mismo existe, pero desde el materialismo científico se ha intentado explicar estas experiencias desde un punta vista reduccionista, interpretando dichas experiencias como algún tipo de alucinación autoscópica, de disociación del ego, de despersonalización, de ensoñación lúcida, de delirio o paranoia, síndrome de Cotard, debido todo ello a algún tipo de anomalía en los circuitos cerebrales en los momentos previos a la muerte física.

En este breve artículo analizaré de manera metódica, rigurosa, imparcial o objetiva el fenómeno de las EECs. Para ello es conveniente saber las distintas situaciones que pueden provocar una EEC. Son las siguientes:

– Consumo de sustancias psicogénicas, enteógenas o psicodélicas
– Meditación profunda
– Privación sensorial
– Sincronización de ambos hemisferios del cerebro
– Electroestimulación magnética transcraneal
– Acelaración con fuerzas «G» centrífugas
– Respiración holotrópica
– Experiencias Cercanas a la Muerte

Esa es un clasificación de factores que pueden desencadenar un estado alterado de consciencia que permita a la consciencia trascender las limitaciones sensoriales del cuerpo y experimentar experiencias fuera del cuerpo, ya sean los famosos viajes astrales inducidos de manera artificial o natural a través de diversas técnicas citadas arriba o bien las famosas experiencias de abandono del cuerpo que suelen relatarse de manera clásica en la literatura médica de las Experiencias Cercanas a la Muerte.

Se han planteado, como he dicho arriba, muchos tipos de hipótesis explicativas tanto desde la perspectiva científica, neurofisicalista y materialista como desde la perspectiva religiosa, tanatológica, metafísica, paranormal y trascendental.

La única forma de entender este fenómeno para poder establecer una teoría concluyente científicamente válida es analizando cada uno de los elementos que tienen lugar durante una experiencia fuera del cuerpo. Para ello, me centraré en los casos reportados en el campo de la experiencias cercanas a la muerte sobre personas que han estado física y cerebralmente muertas durante un lapso determinado de tiempo y que posteriormente volvieron a la vida. Son los siguientes:

1. Sensación de flotabilidad o ingravidez


Se menciona de manera recurrente en la literatural médica de la ECMs que los testigos que abandonan su cuerpo son capaces de observar, en estado de ingravidez, desde una posición cenital en el quirófano su cuerpo físico en la camilla inerte temporalmente. La sensación de ingravidez es real. Hay casos de personas que durante una ECM fueron capaces de observar, desde el espacio exterior, la esfera del planeta Tierra en estado de absoluta ingravidez, como si fuesen “cosmonautas” (Vease la ECM de Carl Gustav Jung, Mellen Thomas Benedict o Danion Brinkley)

2. Hiperrealidad, percepción ultrasensorial e inefabilidad


Los sujetos que experimentan una EEC durante la muerte clínica afirman con mucha frecuencia que el nivel de realidad experimentado en ese estado es mucho mayor que en el estado de vigilia. Se agudizan los sentidos, existe una mayor claridad mental, la percepción visual es más nítida, clara y enfocada, los colores son más intensos, el grado de lucidez mental se magnifica exponencialmente, etc. Los sujetos son capaces de describir cualquier evento acontecido en la sala del quirófano con todo lujo de detalles (objetos, personas, maniobras de RCP, etc.), incluso descripción de eventos detallados de lo más nimios posibles. Por otro lado, lo sujetos que cuentan este tipo de historias no son capaces de explicar con el lenguaje humano ordinario la sensación de shock inicial que produce verse desde fuera de su cuerpo y ser consciente de tener otra entidad corpórea con otros poderes (percepción visual de 360 grados, capacidad de leer o sentir los pensamientos de las personas, visión nocturna, capacidad de atravesar paredes o techos, invisibilidad etérea para los que están en el plano de la materia, capacidad de juicio crítico y raciocinio, etc.). No tienen palabras humanas para describir sus episodios en el más allá (inefabilidad). Se tratan de experiencias que se escapan a nuestro propio entendimiento.

3. Autopercepción etérica y omnisciencia

Los sujetos que abandonan su cuerpo durante la muerte clínica afirman percibirse u observarse a sí mismas como energía espiritual, en forma de esferas de luz, hologramas o réplicas luminiscentes etéricas respecto a su cuerpo físico. Personas que han sufrido alguna amputación del algún miembro del cuerpo, al experimentar la ECM, observan que conservan todos los miembros del cuerpo etérico totalmente intactos. Personas con cualquier tipo de discapacidad física, psíquica, intelectual o sensorial, en el otro plano esas enfermedades invalidantes desaparecen. Experimentan lo que se llama la salud total. Incluso, invidentes congénitos que recobran la vista por primera vez. En este sentido, es menester mencionar que los ciegos de nacimiento no tienen impresiones visuales durante el estado de vigilia, o en cualquier otro tipo de estado alterado de consciencia (durante el sueño, bajos los efectos de psicodélicos, durante la experiencias inducidas artificialmente mediante electroestimulación transcraneal, en pruebas de aceleración centrífuga, etc.), solo únicamente durante las experiencia de abandono del cuerpo que tienen lugar durante la muerte clínica. Esto, sin duda, prueba de manera determinante que las ECMs son reales.

Por otra parte, los testigos que atraviesan una ECM afirman tener las respuestas a todas las cuestiones filosóficas, religiosas, axiológicas, metafísicas y existenciales de la vida y del Universo. Afirman conocer la verdadera naturaleza de las cosas. Al salir de sus cuerpos, descubren que existe una Verdad Universal que siempre ha estado ahí y que forman parte de algo mayor que sus propios cuerpos. Ese cliché mental desaparece nada más descubrir que existen en otra dimensión y de que la vida continua tras la muerte. Es como si «cayeran en cuenta» de algo olvidado que ha estado ahí desde siempre, pero que desde el momento del nacimiento el «disco duro» del cerebro de nuevo se formatea. Además, reportan que existe un sentido de familiaridad cuando salen del cuerpo, como si la experiencia la hubieran vivido de manera repetitiva durante miles de veces, es decir, sienten que en realidad su verdadero hogar está en el más allá, enn esa otra dimensión, que es alli de donde pertenecen, pero que al volver a nacer la memoria de nuestro disco duro o hardware (cerebro) y de nuestro «software» (alma) se formatean o se borran para dar lugar a una nueva vida con la memoria vacía.

4. Realidad atemporal y alocal


Se informa de manera repetida de que el testigo que experimenta una ECM percibe que el tiempo y espacio no son como lo percibimos en la realidad física. De hecho, personas que han estado muertas clínicamente durante 30 minutos, por poner un ejemplo, afirman que la sensación que tuvieron es que el tiempo se detuvo durante su experiencia en el más allá (realidad atemporal). Es como si hubiera otra dimensión en donde las constantes de espacio-tiempo no existen de la manera en como las entendemos en la realidad física. Es como si en esa otra dimensión solo existiese un eterno presente. Sujetos que han vuelta a la vida tras una ECMs tras estar unos pocos minutos técnicamente muertos, relatan historias largas en el tiempo, como si el sentido del tiempo no existiese en los términos de la física actual. También relatan que pueden viajar a cualquier lado, que no existen barreras física de ningún tipo, ni espacio-temporales, que su consciencia puede expandirse más allá de los límites lineales del tejido espacio-tiempo (realidad alocal).

5. Teleportación cuántica de la consciencia 


Uno de los elementos más singulares, impresionantes y revolucionarios de las ECMs es la teleportación cuántica de la consciencia más allá de las limitaciones sensoriales impuestas por el cuerpo y por el tejido espacio-tiempo. El testigo es capaz abandonar su cuerpo durante la muerte clínica y observar no solo su cuerpo postrado en la camilla del quirófano del hospital, sino que es capaz de proyectar su consciencia más allá del campo visual marcado por su cuerpo físico, es decir, es capaz de teletransportarse a cualquier lugar que quiera y percibir todo tipo de eventos (por ej. visualizar cómo firman el acta de defunción en un mostrador en el pasillo del hospital; observar una zapatilla deportiva ubicada en la cornisa de un tercer piso en el ala norte de un hospital, memorizar el número de matricula por parte de una persona atropellada por un conductor prófugo, aún siendo invidente; observar otras dependencias dentro del recinto hospitalario; observar el tráfico fluido de vehículos fuera del propio hospital; ser capaz de viajar a otra ciudad, otro país, otro continente e, incluso, salir del espacio exterior de la Tierra y observar nuestro sistema solar, otros sistemas solares, galaxias, planetas. Incluso se citan testimonios de personas que han podido visualizar no solo el Big Bang, sino lo que había antes, el vacío y la vacuidad. También se mencionan que no solo puede viajar por nuestro mundo o Universo físico, sino a otros mundos o multiversos paralelos o dimensiones alternativas. Por lo tanto, la causalidad lineal espacio-temporal dejaría de existir. Cuando vuelven a sus cuerpos tienen la sensación clara y profunda de que realmente han viajado a otro lugar desde fuera de sus cuerpos. No sólo eso, son capaces de describir de manera exacta y detallada todo lo que ocurrió en el quirófano, en otras partes del hospital, de la ciudad, del planeta, etc. Los científicos, médicos y expertos recogen todos estos datos para comprobar la validez objetiva de esas experiencias. En casi todos los casos estudiados, las descripciones de los testigos que experimentaron la experiencia extracorpórea durante el lapso de tiempo que objetiva, científica y técnicamente estaban muertos son corroboradas y confirmadas por los científicos, médicos, enfermeras y especialistas como hechos totalmente verídicos y concordantes con la realidad (experiencias extracorpóreas verídicas). (Véase experiencias de este tipo como la de Mellen Thomas Benedict, Danion Brinkley, Betty Eaddy, Pam Reynolds, Lord Gueddes, Don Piper, Susanna Omuri, George Ritchie, Amanda Cable, Anita Moorjani, Eben Alexander, etc.)

Las experiencias extracorpóreas verídicas prueban por sí misma, de manera determinante, la continuidad de la consciencia después de la muerte física. No hay otra manera de entenderlo si somos los suficientemente sensatos, honestos y cabales.

Conclusión


Si analizamos con detenimiento cada unos de los aspectos de las experiencias extracorporales que tienen lugar durante las ECMs por muerte clínica desde todos los ángulos posibles (fenomenología, tipología, casuística, efectos post-EEC, modelos explicativos, etc.), podemos comprender el fenómeno de una manera más acertada, menos sesgada, más imparcial, más objetiva y de una manera más “científica”. A partir de ahí se podría elucubrar una serie de hipótesis explicativas sobre dicho fenómeno que sean consecuentes con los hechos narrados en relación a esta cuestión. Los 5 elementos citados arriba, algunos de ellos por separado o todos ellos en conjunto, prueban de manera decisiva e irrefutable que la consciencia no es un subproducto del cerebro. Sugieren que el cerebro es un mero receptor de la consciencia, no el creador. Por lo tanto, sería necesario una revisión urgente del actual paradigma monista materialista, fisicalista y reduccionista de la ciencia tradicional por un nuevo paradigma científico de corte dualista (cuerpo-alma) en el cual se reconozca al ser humano como una entidad espiritual eterna e inmortal. ¡Ahí está la clave de todo!


¡Muchas gracias!


  

 


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