REFLEXIONES (AUTHOR: LLISES FOREST)

 

LA CRISIS GLOBAL ACTUAL

 

  

 

 

 

Introducción

 

El comienzo del nuevo milenio tuvo lugar a través de un hecho trágico, luctuoso y dramático: el atentado terrorista islamista suicida del 11-S de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Ese tétrico acontecimiento cambiaría el rumbo de la historia reciente de nuestro planeta. El hombre mostró su lado más oscuro, provocando la muerte de centenares de personas en EE.UU..  Siempre la historia de la humanidad ha sido muy convulsa, pero el 11-S nos mostró la vileza del ser humano, hasta qué punto puede llegar su maldad. Todos recordamos nítidamente eses espantosos sucesos que dieron una y otra vez la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación mundial. En el inconsciente colectivo quedarán grabadas aquellas imágenes, que parecían apocalípticas y surreales, cargadas de horror, crueldad e inhumanidad. Los efectos del 11-S fueron devastadores. A todos nos produjo un profundo sentimiento de conmoción, incredulidad, indignación y estupor. Muchos creían que esto marcaría el comienzo de la III Guerra Mundial. Había comenzado la mal llamada Guerra Santa de mundo islámico fundamentalista contra Occidente. Los efectos colaterales de los atentados fueron muy diversos. La diplomacia internacional (ONU) tomó fuertes medidas para conseguir evitar en la medida de lo posible este inolvidable hecho. Toda la comunidad internacional se alió con EE.UU. para hacer frente a un nuevo enemigo oculto: el terrorismo internacional. EE.UU. inició su particular cruzada contra los terroristas responsables del 11-S y a través de los informes de la CIA logran a identificar al líder que dirigió u orquestó toda esta entramada operación: Osama Bin Laden. Según el Pentágono y la CIA, Bin Laden pertenecía a una red terrorista islámica jihadista llamada Al Qaeda. Afganistán era el objetivo militar de EE.UU. Por aquel entonces, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, mandó capturar al “cabeza de turco”, enviando tropas a Afganistán. Informes de la CIA involucraban a Iraq en esta rocambolesca operación. Se pensó que Sadam Husein tenía algún tipo de relación con estos atentados. Esto dio inicio a la famosa y sangrienta Guerra de Iraq, apoyada por algunos países, pero en todo caso en contra de una resolución dictada por Naciones Unidas. El pretexto para la invasión de Iraq fue para derrocar el régimen totalitario de Sadam Husein y desintegrar las “supuestas armas de destrucción” que, según los americanos, suponían un peligro potencial para la seguridad mundial.  EE.UU. había abierto dos frentes: la ocupación ilegítima de Iraq y de Afganistán.  No es la primera vez que EE.UU., en su derecho de veto, se salta a la torera resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los efectos de la posguerra han sido demoledores: miles de civiles muertos, el país destruido, miles de personas refugiadas y desplazadas, la economía del país maltrecha, etc.  Finalmente, a pesar de los informes de la CIA en la cual sospechaba que Iraq tenía las susodichas armas destrucción masiva, finalmente no hubo indicios de tal hecho. El presidente Bush nunca reconoció su error de invadir Iraq. En el telón fondo siempre estuvo el 11-S  y el ánimo de los americanos, heridos en su orgullo, de vengarse por todo ello.

 

Las tropas de la coalición estuvieron en Iraq y en Afganistán en todo momento. Se consiguió capturar y matar a Sadam Husein y a Osama Bin Laden, aunque la célula terrorista jihadista seguía en activo. De hecho, antes de la muerte de Bin Laden perpetró varias masacres en Madrid, Londres, Magreb, Siria, Iraq,  Jordania, Egipto, etc.  

 

La gestión de George W. Bush ha sido nefasta. Su política exterior ha sido demencial. Paradójicamente, fue reelegido como presidente de EE.UU. en las elecciones presidenciales del año 2004. Todo el pueblo americano estuvo unido como una piña, pero finalmente, el desgaste personal, político y la pérdida de credibilidad de George Bush en el mundo y el sentimiento de antiamericanismo hizo perder una elevada tasa de su electorado, provocando la salida de la Casa Blanca en el año 2008.

 

El demócrata Barack Obama, el primer afroamericano en presidir el país, sería un bálsamo de esperanza para todos los americanos, no sólo por las repercusiones económicas que supuso la invasión de Iraq y la quiebra de grandes bancos debido a la crisis hipotecaría subprime. Los americanos necesitaban un nuevo presidente que replantease todas las medidas políticas tomadas por el gobierno de George Bush. Medidas para reactivar la economía, fomentar el empleo, inyectar capital a las entidades financieras para facilitar el crédito, la sanidad pública, gratuita y universal, etc. La cuestión era resolver la profunda crisis económica y elevada tasa de paro de ese país. Los problemas internos de EE.UU. afectaron a todo el mundo, provocando una crisis económica mundial, la desestabilización de los mercados bursátiles, una crisis financiera, un fuerte desempleo, importantes recortes sociales. Fue el G-20, el grupo de países más desarrollados del mundo quienes tomaron el timón para solucionar esta crisis global y refundar el sistema capitalista neoliberal. Se aplicaron todo tipo de medidas políticas y socioeconómicas proteccionistas para salvaguardar el sistema capitalista globalizador de los países más ricos del mundo. El G-20 inicialmente surgió con el objetivo primordial de analizar las problemáticas económicas y sociales de la humanidad, sobre todo tratar de proponer paquetes de medidas, acuerdos y planes de contingencia con el fin de mejorar la situación de los países en vías desarrollo o del Tercer Mundo. No obstante, la resolución de la crisis financiera abierta en los países ricos de Occidente  en 2008 movió al G-20 a tomar todo tipo de medidas proteccionistas que hacían que la brecha económica entre países ricos y pobres se agudizara. Los países del Tercer Mundo quedaron desamparados. Lo importante era proteger a los bancos, multinacionales, empresas y estados más ricos. Capitalismo puro y duro. EE.UU., la primera superpotencia económica mundial, ejerció el liderazgo, al igual que en el G-8 (grupo de 7 países más ricos del mundo, más Rusia) en todas las cumbres y conferencias internacionales. Una vez más, el objetivo primordial de solucionar las desigualdades económicas y sociales entre países ricos y pobres quedó en un segundo plano. Había que reformar el capitalismo para evitar la recesión de los estados, la quiebra de los bancos, el cierre de multinacionales, la desestabilización de los mercados bursátiles, la aceleración del desempleo, etc. Nunca estuvo en el horizonte proteger a los ciudadanos del Tercer Mundo en las políticas llevadas a cabo por el G-8 y el G-20, aunque intentaran vendernos lo contrario. Todo estaba bien orquestado. En definitiva, con el pretexto de la crisis financiera abierta en los países más industrializados y desarrollados del Primer Mundo se intentaba “reflotar” la economía de esos países, dejando por enésima vez a un lado solucionar los graves problemas que acucian a los países del mal llamado Tercer Mundo.

 

La crisis en España

 

En el ámbito nacional, la entrada en el Gobierno de España del Sr.  Mariano Rajoy a finales del año 2011 no cambió en absoluto la situación política, socioeconómica y laboral de nuestro país. Con un déficit público del 8,5 % del P.I.B. (Producto Interior Bruto) heredado del Gobierno  Socialista presidido por el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, las expectativas de crecimiento económico y de generación de empleo no eran nada halagueñas. La mayoría absoluta lograda por el Partido Popular en Elecciones Generales del 20-N, que sirvió para que el Sr. Rajoy alcanzase la presidencia de la nación, dio luz verde para que el PP gobernara con total libertad el país, si necesidad de pactos de coalición, con la mayoría absoluta en las dos Cámaras (Congreso de los Diputados y Senado). La sociedad española venía demandando un cambio radical de gobierno para atajar el grave problema de la economía y del paro en nuestro país. Rajoy, en su campaña electoral, anunció que bajo su mandato del gobierno se comprometería a emprender las reformas estructurales y aplicar medidas de estímulo necesarias para solucionar los problemas del país, sobre todo el déficit público y el desempleo. En su discurso electoral anunció que no había soluciones “mágicas” para solventar la grave y crispante crisis de España. A pesar de que en su programa electoral no contemplaba algunas medidas, como la subida de los impuestos (el I.V.A. y el I.R.P.F.), finalmente, el gobierno, con el pretexto del reducir el elevado déficit público, en parte demandado por la Unión Europea por el tema del euro, emprendió una serie de fuertes ajustes y recortes sociales en muchos ámbitos:  subida de impuestos (IVA e IRPF); eliminación de la paga extra de Navidad a los funcionarios públicos; reducción de la prestación por desempleo desde el sexto mes; recortes en Sanidad, con la implantación del copago farmacéutico, suspensión de parte del catálogo de medicamentos sufragados por la sanidad pública, suspensión de la cobertura sanitaria a los inmigrantes ilegales; en Educación, con la subida de las tasas administrativas de matriculación para estudios medios y superiores; congelación de la pensiones, abaratamiento del despido con su controvertida reforma laboral; la reforma de la ley del aborto, eliminación de la cartera ministerial de ciencia e innovación, etc. Fue llamada la política del “tijeretazo”.  Estas medidas no llegaron a fructificar. Esto le costó el gobierno de Rajoy una huelga general poco tiempo después de la toma de posesión en el gobierno de la nación. El Sr. Mariano Rajoy mantuvo algunas de las medidas tomadas por el gobierno socialista de Zapatero, como la reducción del 5 % del sueldo mensual de los funcionarios públicos; la subida progresiva anual del S.M.I. (Salario Mínimo Interprofesional); la prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años; la prórroga del subsidio de desempleo para los parados de larga duración; la eliminación de la Renta Básica de Emancipación; la eliminación de cheque-bebé; sustitución en el ámbito educativo de la materia “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” por la materia “Educación Cívica y Constitucional”; se mantiene el plan Bolonia para que la educación española superior esté adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior; la no financiación de la Iglesia por parte del Estado (sólo sería financiada por aportaciones y partidas voluntarias por medio del IRPF de los contribuyentes), etc.

 

La situación económica del país y de los ciudadanos sigue mermándose, la tasa de desempleo sigue creciendo hasta cifras mareantes, la susodicha prima de riesgo sube a índices históricos…   No hay un punto de inflexión en el que España entre en la senda de la recuperación económica, en la generación de empleo, etc. Las reformas y ajustes que llevó a cabo el PP afectaron no sólo a clase baja, sino principalmente a la clase media española. Nunca en la historia de la democracia en España estuvimos en una situación tan límite. Según la O.C.U. (Organización de Consumidores y Usuarios), el problema en nuestro país no es que los ciudadanos no lleguen con sus rentas o sueldos a final de mes sino, peor aún, les cuesta iniciarlo. Por otro lado, en base a una encuesta del C.I.S. (Centro de Investigaciones Sociológicas), las principales causas de preocupación de la sociedad española son, por este orden, el paro, la economía, la clase política y la corrupción. 

 

En cuanto al desempleo, la situación es bastante pesimista a corto, medio e incluso largo plazo. La tasa de paro en España supera el 20 % según la E.P.A.(Encuesta de Población Activa). Hay en total en las listas de desempleo del INEM más de 5.600.000 parados. La tasa de paro juvenil de  entre 16 y 30 años supera el 50 % según un informe del I.N.E. (Instituto Nacional de Estadística) y de la EPA. Hasta el 2014 no se atisbará un crecimiento positivo de empleo. El paro afecta a todos los sectores. Desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, originada en EE.UU. por la crisis hipotecaria subprime en el año 2008, la tasa de desempleo empezó a despuntar. Los jóvenes son los más perjudicados por esta situación. Algunos hablan de “generación perdida”. Puede que no sea tan exagerado, ya que estamos ante la generación de jóvenes mejor preparada y cualificada académicamente, pero con las peores expectativas de inserción laboral en nuestro país.  Muchos jóvenes cualificados se han planteado  y plantean la idea de emigrar al extranjero, como EE.UU., Alemania, Francia o Reino Unido debido a que hay mayor expectativas de futuro (véase comoejemplo la  “fuga de cerebros”).

En cuanto el ámbito económico, casi todas las Autonomías y el Estado cerraron el balance del año en déficit. El déficit público del 8,5 % del P.I.B. obligó al Gobierno del Sr. Mariano Rajoy a realizar todo tipo de ajustes. En total, 90 mil millones de euros debe recaudar el Estado en su política de ajustes y recortes hasta el año 2014. España está al borde del rescate económico por parte del Banco Central Europeo. El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) anunció nuevas inyecciones de capital a los bancos y cajas de ahorro de España. En Europa, la situación económica de España y de otros países, como Italia, Irlanda, Grecia o Portugal, hacían peligrar la sostenibilidad del euro. El Sr. Mariano Rajoy se reunió con su homóloga, la canciller alemana Angela Merkel, para discutir una serie de medidas que permitan reactivar la economía y la generación de empleo en España. Alemania, la primera potencia económica de la Unión Europea, era el espejo en la que España se quería ver reflejada.

 

En cuanto a la clase política, para la mayoría de los ciudadanos es la responsable de toda esta situación insoportable que sufre el país. En cierto modo así lo es. El actual discurso político, de tipo partidista y/o electoralista, no convence, no genera confianza y credibilidad a las masas. La sociedad a día de hoy está crispada y desconfía más que nunca en nuestro país de la clase política. En España no hay alternancia en el poder, es bipartidista (PP y PSOE son los únicos partidos que acaparan el poder).

 

En cuanto a la corrupción, hemos podido ver como salpicó a muchos políticos y altos cargos del poder o gobierno. Son muchos los casos de este tipo, como el caso Gúrtel, caso Malaya, caso Pretoria, caso Faisán, caso Campeón, etc. Esto generó entre la sociedad española una gran crispación e indignación. Los políticos se aprovechaban de los ciudadanos, a costa del pago de sus impuestos. En fin, una auténtica vergüenza.

 

Según la previsiones del Gobierno y de organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo o la Unión Europea), la senda de recuperación económica y de generación de empleo no empezará hasta el año 2014 en España. ¡Ahí es nada! Mientras tanto, España seguirá en recesión económica, con subida del desempleo, con la prima riesgo al alza,  los recortes de derechos sociales continuarán, la corrupción política también y la sociedad seguirá cada vez más crispada. En fin, “la pescadilla que se muerde la cola”.

 

La crisis de valores de la sociedad mundial

 

Dejando al margen los problemas económicos y sociales del Primer Mundo, a partir de ahora me gustaría plantear este artículo desde un punto de vista moral. Como todos sabemos las 4 grandes crisis que atraviesa la humanidad son: las guerras, el terrorismo internacional, la pobreza del Tercer Mundo y la destrucción del planeta (cambio climático y calentamiento global). No obstante, en mi opinión en todas estas grandes crisis subyace una crisis moral, ética y de valores. Esto es así. Todos lo días presenciamos en los informativos un rosario de desgracias, tragedias y miserias humanas: guerras, terrorismo, genocidios, asesinatos y homicidios, maltrato físico o psicológico doméstico y/o de género, explotación laboral y sexual infantil, violaciones, pederastia, acoso laboral, trata de blancas y redes de prostitución ilegal, robos con intimidación, esclavitud, secuestros, opresión física o moral debido a regímenes políticos totalitarios o por motivos religiosos, etc. Este es el mundo convulso en donde vivimos. En donde estamos acostumbrados, con indiferencia, a ver en los medios de comunicación, especialmente en los informativos, frías estadísticas de muertes en todo el mundo. En el mundo mueren al día 160.000 personas por cualquier causa. Hasta  la fecha, más de 100 mil millones de seres humanos han fallecido en toda la historia de la humanidad. Así es. La muerte se ha convertido en una simple estadística: muertes por accidentes de tráfico, por maltrato, por suicidio, por terrorismo, por enfermedades, por hambrunas, por desastres naturales, etc. Vemos todo ello con indiferencia, como quien no va la cosa con nosotros. Esto refleja una profunda crisis de valores de la sociedad. Esto es más patente en Occidente, en donde, el materialismo y el consumismo son el credo de cada día. Actualmente, la crisis de valores es mayor. Debido a la crisis, hay mucha gente indigente en las calles que necesitan ayuda. El pretexto de la crisis económica no es para no poner en práctica valores como la solidaridad, el amor, la paz, la justicia social, etc. Hablamos de una crisis capitalista, basada en el capital, en la acumulación deliberada de dinero, de poder, de riqueza… Nosotros formamos parte de este sistema capitalista. Mucha gente acomodada sintió la codicia de vivir por encima de sus posibilidades reales, como ocurrió en épocas de bonanza económica. Ahora, con la actual crisis, están pagando sus consecuencias. Sin generalizar, muchos ciudadanos gastaban más de lo que ingresaban. Creo que la sociedad de los países ricos del Primer Mundo tienen que hacer un profundo examen de conciencia. Son millones de personas del Tercer Mundo que no tienen garantizadas sus necesidades más básicas, como la alimentación, el agua potable, la higiene, la educación, la asistencia sanitaria, etc. Nosotros, la gran mayoría de los occidentales, gozamos de las cosas más elementales para vivir. No es motivo por ello para quejarse. Sin duda, existe un mal reparto de la riqueza global. Estoy en contra de los sueldos multimillonarios que gozan determinados colectivos, como deportistas de elite, modelos, actores y actrices, cantantes, grandes empresarios… La riqueza debe ser bien distribuida. No es comprensible que en Occidente gocemos de tantos privilegios mientras los ciudadanos de los países tercermundistas estén en la más completa miseria. Cada 4 segundos muere una persona en el mundo a causa del hambre. Esto no parece lógico en el siglo XXI, en la era de la Información y de la Comunicación. Los países ricos deben destinar un porcentaje de su capital de su PIB para la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico del Tercer Mundo. Se debe condonar la deuda de esos países pobres contraídas con los países ricos, aplicar medidas políticas y económicas de estímulo para la regeneración económica y el progreso social de esos países…  Igualmente, se debería aplicar una política de transferencia de tecnología a esos países subdesarrollados. La ONU y la OCDE deben implicarse o comprometerse seriamente en ello. En Occidente estamos muy influenciados por los medios de comunicación, en donde se proyecta una serie de estereotipos, como la fama, la riqueza, la belleza, la juventud, el éxito o poder personal, el materialismo, el consumismo, etc. como cánones de vida. Se ensalza con estos estereotipos el lado bello y positivo de la vida, aunque la cruda realidad nos demuestre lo contrario.  Vivimos en una sociedad consumista compulsiva per se. Debemos abrir nuestro corazón y ayudar al prójimo, sin esperar nada a cambio. Debería salir de nuestro interior intentar aportar nuestro granito de arena para crear las bases de un Nuevo Orden Mundial, no capitalista, basado en la igualdad, la libertad, la justicia social, la solidaridad, el amor, la fraternidad, el respeto, bondad, la paz, etc.  En definitiva, todos tenemos la responsabilidad u obligación moral de “arrimar el hombro” para hacer de este mundo un lugar mucho mejor en donde vivir, tratando de convivir como si todos fuésemos de una misma nación llamada Tierra. 

 

¡Muchas gracias!

 

   

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FUENTES CONSULTADAS FOTOGRAFÍAS

 

Los 4 graves problemas que sufre el mundo:

 

 

         Las guerras

         El terrorismo internacional

         El hambre y la pobreza de los países del Tercer Mundo

         La degradación medioambiental y la destrucción del planeta

 

Fotografía arriba a la izquierda (Las guerras)

Fuente: http://elproyectomatriz.files.wordpress.com/2008/03/atentado-iraq.jpg

 

Fotografía arriba la derecha (El terrorismo internacional)

Fuente: http://cdn2.webadictos.net/media/2012/09/ataque-a-las-torres-gemelas.jpg

 

 

Fotografía de abajo a la izquierda (Las hambrunas y la pobreza de los países que componen el Tercer Mundo)

Fuente: http://media.elsiglodetorreon.com.mx/i/2011/08/315672.jpeg

 

Fotografía abajo a la derecha (La degradación y destrucción planetaria)

Fuente: http://andyfibar.files.wordpress.com/2011/03/el-apocalipsis-y-el-destino-de-nuestro-planeta1.jpg

 

ENLACE INTERNO

 

El Estado de la Nación

Enlace: http://jesusfraga.blogspot.es/i2012-02/

 

ENLACES EXTERNOS

 

Canción Imagine  John Lennon

Enlace

 

 http://www.youtube.com/watch?v=DCX3ZNDZAwY

 

Canción We are the World  Michael Jackson 

Enlace

 

http://www.youtube.com/watch?v=P2H6mpUnsLI

 

REFLEXIONES (AUTHOR: LLISES FOREST)

 

LA CRISIS GLOBAL ACTUAL

 

  

 

 

 

Introducción

 

El comienzo del nuevo milenio tuvo lugar a través de un hecho trágico, luctuoso y dramático: el atentado terrorista islamista suicida del 11-S de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Ese tétrico acontecimiento cambiaría el rumbo de la historia reciente de nuestro planeta. El hombre mostró su lado más oscuro, provocando la muerte de centenares de personas en EE.UU..  Siempre la historia de la humanidad ha sido muy convulsa, pero el 11-S nos mostró la vileza del ser humano, hasta qué punto puede llegar su maldad. Todos recordamos nítidamente eses espantosos sucesos que dieron una y otra vez la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación mundial. En el inconsciente colectivo quedarán grabadas aquellas imágenes, que parecían apocalípticas y surreales, cargadas de horror, crueldad e inhumanidad. Los efectos del 11-S fueron devastadores. A todos nos produjo un profundo sentimiento de conmoción, incredulidad, indignación y estupor. Muchos creían que esto marcaría el comienzo de la III Guerra Mundial. Había comenzado la mal llamada Guerra Santa de mundo islámico fundamentalista contra Occidente. Los efectos colaterales de los atentados fueron muy diversos. La diplomacia internacional (ONU) tomó fuertes medidas para conseguir evitar en la medida de lo posible este inolvidable hecho. Toda la comunidad internacional se alió con EE.UU. para hacer frente a un nuevo enemigo oculto: el terrorismo internacional. EE.UU. inició su particular cruzada contra los terroristas responsables del 11-S y a través de los informes de la CIA logran a identificar al líder que dirigió u orquestó toda esta entramada operación: Osama Bin Laden. Según el Pentágono y la CIA, Bin Laden pertenecía a una red terrorista islámica jihadista llamada Al Qaeda. Afganistán era el objetivo militar de EE.UU. Por aquel entonces, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, mandó capturar al “cabeza de turco”, enviando tropas a Afganistán. Informes de la CIA involucraban a Iraq en esta rocambolesca operación. Se pensó que Sadam Husein tenía algún tipo de relación con estos atentados. Esto dio inicio a la famosa y sangrienta Guerra de Iraq, apoyada por algunos países, pero en todo caso en contra de una resolución dictada por Naciones Unidas. El pretexto para la invasión de Iraq fue para derrocar el régimen totalitario de Sadam Husein y desintegrar las “supuestas armas de destrucción” que, según los americanos, suponían un peligro potencial para la seguridad mundial.  EE.UU. había abierto dos frentes: la ocupación ilegítima de Iraq y de Afganistán.  No es la primera vez que EE.UU., en su derecho de veto, se salta a la torera resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los efectos de la posguerra han sido demoledores: miles de civiles muertos, el país destruido, miles de personas refugiadas y desplazadas, la economía del país maltrecha, etc.  Finalmente, a pesar de los informes de la CIA en la cual sospechaba que Iraq tenía las susodichas armas destrucción masiva, finalmente no hubo indicios de tal hecho. El presidente Bush nunca reconoció su error de invadir Iraq. En el telón fondo siempre estuvo el 11-S  y el ánimo de los americanos, heridos en su orgullo, de vengarse por todo ello.

 

Las tropas de la coalición estuvieron en Iraq y en Afganistán en todo momento. Se consiguió capturar y matar a Sadam Husein y a Osama Bin Laden, aunque la célula terrorista jihadista seguía en activo. De hecho, antes de la muerte de Bin Laden perpetró varias masacres en Madrid, Londres, Magreb, Siria, Iraq,  Jordania, Egipto, etc.  

 

La gestión de George W. Bush ha sido nefasta. Su política exterior ha sido demencial. Paradójicamente, fue reelegido como presidente de EE.UU. en las elecciones presidenciales del año 2004. Todo el pueblo americano estuvo unido como una piña, pero finalmente, el desgaste personal, político y la pérdida de credibilidad de George Bush en el mundo y el sentimiento de antiamericanismo hizo perder una elevada tasa de su electorado, provocando la salida de la Casa Blanca en el año 2008.

 

El demócrata Barack Obama, el primer afroamericano en presidir el país, sería un bálsamo de esperanza para todos los americanos, no sólo por las repercusiones económicas que supuso la invasión de Iraq y la quiebra de grandes bancos debido a la crisis hipotecaría subprime. Los americanos necesitaban un nuevo presidente que replantease todas las medidas políticas tomadas por el gobierno de George Bush. Medidas para reactivar la economía, fomentar el empleo, inyectar capital a las entidades financieras para facilitar el crédito, la sanidad pública, gratuita y universal, etc. La cuestión era resolver la profunda crisis económica y elevada tasa de paro de ese país. Los problemas internos de EE.UU. afectaron a todo el mundo, provocando una crisis económica mundial, la desestabilización de los mercados bursátiles, una crisis financiera, un fuerte desempleo, importantes recortes sociales. Fue el G-20, el grupo de países más desarrollados del mundo quienes tomaron el timón para solucionar esta crisis global y refundar el sistema capitalista neoliberal. Se aplicaron todo tipo de medidas políticas y socioeconómicas proteccionistas para salvaguardar el sistema capitalista globalizador de los países más ricos del mundo. El G-20 inicialmente surgió con el objetivo primordial de analizar las problemáticas económicas y sociales de la humanidad, sobre todo tratar de proponer paquetes de medidas, acuerdos y planes de contingencia con el fin de mejorar la situación de los países en vías desarrollo o del Tercer Mundo. No obstante, la resolución de la crisis financiera abierta en los países ricos de Occidente  en 2008 movió al G-20 a tomar todo tipo de medidas proteccionistas que hacían que la brecha económica entre países ricos y pobres se agudizara. Los países del Tercer Mundo quedaron desamparados. Lo importante era proteger a los bancos, multinacionales, empresas y estados más ricos. Capitalismo puro y duro. EE.UU., la primera superpotencia económica mundial, ejerció el liderazgo, al igual que en el G-8 (grupo de 7 países más ricos del mundo, más Rusia) en todas las cumbres y conferencias internacionales. Una vez más, el objetivo primordial de solucionar las desigualdades económicas y sociales entre países ricos y pobres quedó en un segundo plano. Había que reformar el capitalismo para evitar la recesión de los estados, la quiebra de los bancos, el cierre de multinacionales, la desestabilización de los mercados bursátiles, la aceleración del desempleo, etc. Nunca estuvo en el horizonte proteger a los ciudadanos del Tercer Mundo en las políticas llevadas a cabo por el G-8 y el G-20, aunque intentaran vendernos lo contrario. Todo estaba bien orquestado. En definitiva, con el pretexto de la crisis financiera abierta en los países más industrializados y desarrollados del Primer Mundo se intentaba “reflotar” la economía de esos países, dejando por enésima vez a un lado solucionar los graves problemas que acucian a los países del mal llamado Tercer Mundo.

 

La crisis en España

 

En el ámbito nacional, la entrada en el Gobierno de España del Sr.  Mariano Rajoy a finales del año 2011 no cambió en absoluto la situación política, socioeconómica y laboral de nuestro país. Con un déficit público del 8,5 % del P.I.B. (Producto Interior Bruto) heredado del Gobierno  Socialista presidido por el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, las expectativas de crecimiento económico y de generación de empleo no eran nada halagueñas. La mayoría absoluta lograda por el Partido Popular en Elecciones Generales del 20-N, que sirvió para que el Sr. Rajoy alcanzase la presidencia de la nación, dio luz verde para que el PP gobernara con total libertad el país, si necesidad de pactos de coalición, con la mayoría absoluta en las dos Cámaras (Congreso de los Diputados y Senado). La sociedad española venía demandando un cambio radical de gobierno para atajar el grave problema de la economía y del paro en nuestro país. Rajoy, en su campaña electoral, anunció que bajo su mandato del gobierno se comprometería a emprender las reformas estructurales y aplicar medidas de estímulo necesarias para solucionar los problemas del país, sobre todo el déficit público y el desempleo. En su discurso electoral anunció que no había soluciones “mágicas” para solventar la grave y crispante crisis de España. A pesar de que en su programa electoral no contemplaba algunas medidas, como la subida de los impuestos (el I.V.A. y el I.R.P.F.), finalmente, el gobierno, con el pretexto del reducir el elevado déficit público, en parte demandado por la Unión Europea por el tema del euro, emprendió una serie de fuertes ajustes y recortes sociales en muchos ámbitos:  subida de impuestos (IVA e IRPF); eliminación de la paga extra de Navidad a los funcionarios públicos; reducción de la prestación por desempleo desde el sexto mes; recortes en Sanidad, con la implantación del copago farmacéutico, suspensión de parte del catálogo de medicamentos sufragados por la sanidad pública, suspensión de la cobertura sanitaria a los inmigrantes ilegales; en Educación, con la subida de las tasas administrativas de matriculación para estudios medios y superiores; congelación de la pensiones, abaratamiento del despido con su controvertida reforma laboral; la reforma de la ley del aborto, eliminación de la cartera ministerial de ciencia e innovación, etc. Fue llamada la política del “tijeretazo”.  Estas medidas no llegaron a fructificar. Esto le costó el gobierno de Rajoy una huelga general poco tiempo después de la toma de posesión en el gobierno de la nación. El Sr. Mariano Rajoy mantuvo algunas de las medidas tomadas por el gobierno socialista de Zapatero, como la reducción del 5 % del sueldo mensual de los funcionarios públicos; la subida progresiva anual del S.M.I. (Salario Mínimo Interprofesional); la prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años; la prórroga del subsidio de desempleo para los parados de larga duración; la eliminación de la Renta Básica de Emancipación; la eliminación de cheque-bebé; sustitución en el ámbito educativo de la materia “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” por la materia “Educación Cívica y Constitucional”; se mantiene el plan Bolonia para que la educación española superior esté adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior; la no financiación de la Iglesia por parte del Estado (sólo sería financiada por aportaciones y partidas voluntarias por medio del IRPF de los contribuyentes), etc.

 

La situación económica del país y de los ciudadanos sigue mermándose, la tasa de desempleo sigue creciendo hasta cifras mareantes, la susodicha prima de riesgo sube a índices históricos…   No hay un punto de inflexión en el que España entre en la senda de la recuperación económica, en la generación de empleo, etc. Las reformas y ajustes que llevó a cabo el PP afectaron no sólo a clase baja, sino principalmente a la clase media española. Nunca en la historia de la democracia en España estuvimos en una situación tan límite. Según la O.C.U. (Organización de Consumidores y Usuarios), el problema en nuestro país no es que los ciudadanos no lleguen con sus rentas o sueldos a final de mes sino, peor aún, les cuesta iniciarlo. Por otro lado, en base a una encuesta del C.I.S. (Centro de Investigaciones Sociológicas), las principales causas de preocupación de la sociedad española son, por este orden, el paro, la economía, la clase política y la corrupción. 

 

En cuanto al desempleo, la situación es bastante pesimista a corto, medio e incluso largo plazo. La tasa de paro en España supera el 20 % según la E.P.A.(Encuesta de Población Activa). Hay en total en las listas de desempleo del INEM más de 5.600.000 parados. La tasa de paro juvenil de  entre 16 y 30 años supera el 50 % según un informe del I.N.E. (Instituto Nacional de Estadística) y de la EPA. Hasta el 2014 no se atisbará un crecimiento positivo de empleo. El paro afecta a todos los sectores. Desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, originada en EE.UU. por la crisis hipotecaria subprime en el año 2008, la tasa de desempleo empezó a despuntar. Los jóvenes son los más perjudicados por esta situación. Algunos hablan de “generación perdida”. Puede que no sea tan exagerado, ya que estamos ante la generación de jóvenes mejor preparada y cualificada académicamente, pero con las peores expectativas de inserción laboral en nuestro país.  Muchos jóvenes cualificados se han planteado  y plantean la idea de emigrar al extranjero, como EE.UU., Alemania, Francia o Reino Unido debido a que hay mayor expectativas de futuro (véase comoejemplo la  “fuga de cerebros”).

En cuanto el ámbito económico, casi todas las Autonomías y el Estado cerraron el balance del año en déficit. El déficit público del 8,5 % del P.I.B. obligó al Gobierno del Sr. Mariano Rajoy a realizar todo tipo de ajustes. En total, 90 mil millones de euros debe recaudar el Estado en su política de ajustes y recortes hasta el año 2014. España está al borde del rescate económico por parte del Banco Central Europeo. El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) anunció nuevas inyecciones de capital a los bancos y cajas de ahorro de España. En Europa, la situación económica de España y de otros países, como Italia, Irlanda, Grecia o Portugal, hacían peligrar la sostenibilidad del euro. El Sr. Mariano Rajoy se reunió con su homóloga, la canciller alemana Angela Merkel, para discutir una serie de medidas que permitan reactivar la economía y la generación de empleo en España. Alemania, la primera potencia económica de la Unión Europea, era el espejo en la que España se quería ver reflejada.

 

En cuanto a la clase política, para la mayoría de los ciudadanos es la responsable de toda esta situación insoportable que sufre el país. En cierto modo así lo es. El actual discurso político, de tipo partidista y/o electoralista, no convence, no genera confianza y credibilidad a las masas. La sociedad a día de hoy está crispada y desconfía más que nunca en nuestro país de la clase política. En España no hay alternancia en el poder, es bipartidista (PP y PSOE son los únicos partidos que acaparan el poder).

 

En cuanto a la corrupción, hemos podido ver como salpicó a muchos políticos y altos cargos del poder o gobierno. Son muchos los casos de este tipo, como el caso Gúrtel, caso Malaya, caso Pretoria, caso Faisán, caso Campeón, etc. Esto generó entre la sociedad española una gran crispación e indignación. Los políticos se aprovechaban de los ciudadanos, a costa del pago de sus impuestos. En fin, una auténtica vergüenza.

 

Según la previsiones del Gobierno y de organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo o la Unión Europea), la senda de recuperación económica y de generación de empleo no empezará hasta el año 2014 en España. ¡Ahí es nada! Mientras tanto, España seguirá en recesión económica, con subida del desempleo, con la prima riesgo al alza,  los recortes de derechos sociales continuarán, la corrupción política también y la sociedad seguirá cada vez más crispada. En fin, “la pescadilla que se muerde la cola”.

 

La crisis de valores de la sociedad mundial

 

Dejando al margen los problemas económicos y sociales del Primer Mundo, a partir de ahora me gustaría plantear este artículo desde un punto de vista moral. Como todos sabemos las 4 grandes crisis que atraviesa la humanidad son: las guerras, el terrorismo internacional, la pobreza del Tercer Mundo y la destrucción del planeta (cambio climático y calentamiento global). No obstante, en mi opinión en todas estas grandes crisis subyace una crisis moral, ética y de valores. Esto es así. Todos lo días presenciamos en los informativos un rosario de desgracias, tragedias y miserias humanas: guerras, terrorismo, genocidios, asesinatos y homicidios, maltrato físico o psicológico doméstico y/o de género, explotación laboral y sexual infantil, violaciones, pederastia, acoso laboral, trata de blancas y redes de prostitución ilegal, robos con intimidación, esclavitud, secuestros, opresión física o moral debido a regímenes políticos totalitarios o por motivos religiosos, etc. Este es el mundo convulso en donde vivimos. En donde estamos acostumbrados, con indiferencia, a ver en los medios de comunicación, especialmente en los informativos, frías estadísticas de muertes en todo el mundo. En el mundo mueren al día 160.000 personas por cualquier causa. Hasta  la fecha, más de 100 mil millones de seres humanos han fallecido en toda la historia de la humanidad. Así es. La muerte se ha convertido en una simple estadística: muertes por accidentes de tráfico, por maltrato, por suicidio, por terrorismo, por enfermedades, por hambrunas, por desastres naturales, etc. Vemos todo ello con indiferencia, como quien no va la cosa con nosotros. Esto refleja una profunda crisis de valores de la sociedad. Esto es más patente en Occidente, en donde, el materialismo y el consumismo son el credo de cada día. Actualmente, la crisis de valores es mayor. Debido a la crisis, hay mucha gente indigente en las calles que necesitan ayuda. El pretexto de la crisis económica no es para no poner en práctica valores como la solidaridad, el amor, la paz, la justicia social, etc. Hablamos de una crisis capitalista, basada en el capital, en la acumulación deliberada de dinero, de poder, de riqueza… Nosotros formamos parte de este sistema capitalista. Mucha gente acomodada sintió la codicia de vivir por encima de sus posibilidades reales, como ocurrió en épocas de bonanza económica. Ahora, con la actual crisis, están pagando sus consecuencias. Sin generalizar, muchos ciudadanos gastaban más de lo que ingresaban. Creo que la sociedad de los países ricos del Primer Mundo tienen que hacer un profundo examen de conciencia. Son millones de personas del Tercer Mundo que no tienen garantizadas sus necesidades más básicas, como la alimentación, el agua potable, la higiene, la educación, la asistencia sanitaria, etc. Nosotros, la gran mayoría de los occidentales, gozamos de las cosas más elementales para vivir. No es motivo por ello para quejarse. Sin duda, existe un mal reparto de la riqueza global. Estoy en contra de los sueldos multimillonarios que gozan determinados colectivos, como deportistas de elite, modelos, actores y actrices, cantantes, grandes empresarios… La riqueza debe ser bien distribuida. No es comprensible que en Occidente gocemos de tantos privilegios mientras los ciudadanos de los países tercermundistas estén en la más completa miseria. Cada 4 segundos muere una persona en el mundo a causa del hambre. Esto no parece lógico en el siglo XXI, en la era de la Información y de la Comunicación. Los países ricos deben destinar un porcentaje de su capital de su PIB para la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico del Tercer Mundo. Se debe condonar la deuda de esos países pobres contraídas con los países ricos, aplicar medidas políticas y económicas de estímulo para la regeneración económica y el progreso social de esos países…  Igualmente, se debería aplicar una política de transferencia de tecnología a esos países subdesarrollados. La ONU y la OCDE deben implicarse o comprometerse seriamente en ello. En Occidente estamos muy influenciados por los medios de comunicación, en donde se proyecta una serie de estereotipos, como la fama, la riqueza, la belleza, la juventud, el éxito o poder personal, el materialismo, el consumismo, etc. como cánones de vida. Se ensalza con estos estereotipos el lado bello y positivo de la vida, aunque la cruda realidad nos demuestre lo contrario.  Vivimos en una sociedad consumista compulsiva per se. Debemos abrir nuestro corazón y ayudar al prójimo, sin esperar nada a cambio. Debería salir de nuestro interior intentar aportar nuestro granito de arena para crear las bases de un Nuevo Orden Mundial, no capitalista, basado en la igualdad, la libertad, la justicia social, la solidaridad, el amor, la fraternidad, el respeto, bondad, la paz, etc.  En definitiva, todos tenemos la responsabilidad u obligación moral de “arrimar el hombro” para hacer de este mundo un lugar mucho mejor en donde vivir, tratando de convivir como si todos fuésemos de una misma nación llamada Tierra. 

 

¡Muchas gracias!

 

   

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FUENTES CONSULTADAS FOTOGRAFÍAS

 

Los 4 graves problemas que sufre el mundo:

 

 

         Las guerras

         El terrorismo internacional

         El hambre y la pobreza de los países del Tercer Mundo

         La degradación medioambiental y la destrucción del planeta

 

Fotografía arriba a la izquierda (Las guerras)

Fuente: http://elproyectomatriz.files.wordpress.com/2008/03/atentado-iraq.jpg

 

Fotografía arriba la derecha (El terrorismo internacional)

Fuente: http://cdn2.webadictos.net/media/2012/09/ataque-a-las-torres-gemelas.jpg

 

 

Fotografía de abajo a la izquierda (Las hambrunas y la pobreza de los países que componen el Tercer Mundo)

Fuente: http://media.elsiglodetorreon.com.mx/i/2011/08/315672.jpeg

 

Fotografía abajo a la derecha (La degradación y destrucción planetaria)

Fuente: http://andyfibar.files.wordpress.com/2011/03/el-apocalipsis-y-el-destino-de-nuestro-planeta1.jpg

 

ENLACE INTERNO

 

El Estado de la Nación

Enlace: http://jesusfraga.blogspot.es/i2012-02/

 

ENLACES EXTERNOS

 

Canción Imagine  John Lennon

Enlace

 

 http://www.youtube.com/watch?v=DCX3ZNDZAwY

 

Canción We are the World  Michael Jackson 

Enlace

 

http://www.youtube.com/watch?v=P2H6mpUnsLI

 

REFLEXIONES (AUTHOR: LLISES FOREST)

 

LA CRISIS GLOBAL ACTUAL

 

  

 

 

 

Introducción

 

El comienzo del nuevo milenio tuvo lugar a través de un hecho trágico, luctuoso y dramático: el atentado terrorista islamista suicida del 11-S de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Ese tétrico acontecimiento cambiaría el rumbo de la historia reciente de nuestro planeta. El hombre mostró su lado más oscuro, provocando la muerte de centenares de personas en EE.UU..  Siempre la historia de la humanidad ha sido muy convulsa, pero el 11-S nos mostró la vileza del ser humano, hasta qué punto puede llegar su maldad. Todos recordamos nítidamente eses espantosos sucesos que dieron una y otra vez la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación mundial. En el inconsciente colectivo quedarán grabadas aquellas imágenes, que parecían apocalípticas y surreales, cargadas de horror, crueldad e inhumanidad. Los efectos del 11-S fueron devastadores. A todos nos produjo un profundo sentimiento de conmoción, incredulidad, indignación y estupor. Muchos creían que esto marcaría el comienzo de la III Guerra Mundial. Había comenzado la mal llamada Guerra Santa de mundo islámico fundamentalista contra Occidente. Los efectos colaterales de los atentados fueron muy diversos. La diplomacia internacional (ONU) tomó fuertes medidas para conseguir evitar en la medida de lo posible este inolvidable hecho. Toda la comunidad internacional se alió con EE.UU. para hacer frente a un nuevo enemigo oculto: el terrorismo internacional. EE.UU. inició su particular cruzada contra los terroristas responsables del 11-S y a través de los informes de la CIA logran a identificar al líder que dirigió u orquestó toda esta entramada operación: Osama Bin Laden. Según el Pentágono y la CIA, Bin Laden pertenecía a una red terrorista islámica jihadista llamada Al Qaeda. Afganistán era el objetivo militar de EE.UU. Por aquel entonces, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, mandó capturar al “cabeza de turco”, enviando tropas a Afganistán. Informes de la CIA involucraban a Iraq en esta rocambolesca operación. Se pensó que Sadam Husein tenía algún tipo de relación con estos atentados. Esto dio inicio a la famosa y sangrienta Guerra de Iraq, apoyada por algunos países, pero en todo caso en contra de una resolución dictada por Naciones Unidas. El pretexto para la invasión de Iraq fue para derrocar el régimen totalitario de Sadam Husein y desintegrar las “supuestas armas de destrucción” que, según los americanos, suponían un peligro potencial para la seguridad mundial.  EE.UU. había abierto dos frentes: la ocupación ilegítima de Iraq y de Afganistán.  No es la primera vez que EE.UU., en su derecho de veto, se salta a la torera resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los efectos de la posguerra han sido demoledores: miles de civiles muertos, el país destruido, miles de personas refugiadas y desplazadas, la economía del país maltrecha, etc.  Finalmente, a pesar de los informes de la CIA en la cual sospechaba que Iraq tenía las susodichas armas destrucción masiva, finalmente no hubo indicios de tal hecho. El presidente Bush nunca reconoció su error de invadir Iraq. En el telón fondo siempre estuvo el 11-S  y el ánimo de los americanos, heridos en su orgullo, de vengarse por todo ello.

 

Las tropas de la coalición estuvieron en Iraq y en Afganistán en todo momento. Se consiguió capturar y matar a Sadam Husein y a Osama Bin Laden, aunque la célula terrorista jihadista seguía en activo. De hecho, antes de la muerte de Bin Laden perpetró varias masacres en Madrid, Londres, Magreb, Siria, Iraq,  Jordania, Egipto, etc.  

 

La gestión de George W. Bush ha sido nefasta. Su política exterior ha sido demencial. Paradójicamente, fue reelegido como presidente de EE.UU. en las elecciones presidenciales del año 2004. Todo el pueblo americano estuvo unido como una piña, pero finalmente, el desgaste personal, político y la pérdida de credibilidad de George Bush en el mundo y el sentimiento de antiamericanismo hizo perder una elevada tasa de su electorado, provocando la salida de la Casa Blanca en el año 2008.

 

El demócrata Barack Obama, el primer afroamericano en presidir el país, sería un bálsamo de esperanza para todos los americanos, no sólo por las repercusiones económicas que supuso la invasión de Iraq y la quiebra de grandes bancos debido a la crisis hipotecaría subprime. Los americanos necesitaban un nuevo presidente que replantease todas las medidas políticas tomadas por el gobierno de George Bush. Medidas para reactivar la economía, fomentar el empleo, inyectar capital a las entidades financieras para facilitar el crédito, la sanidad pública, gratuita y universal, etc. La cuestión era resolver la profunda crisis económica y elevada tasa de paro de ese país. Los problemas internos de EE.UU. afectaron a todo el mundo, provocando una crisis económica mundial, la desestabilización de los mercados bursátiles, una crisis financiera, un fuerte desempleo, importantes recortes sociales. Fue el G-20, el grupo de países más desarrollados del mundo quienes tomaron el timón para solucionar esta crisis global y refundar el sistema capitalista neoliberal. Se aplicaron todo tipo de medidas políticas y socioeconómicas proteccionistas para salvaguardar el sistema capitalista globalizador de los países más ricos del mundo. El G-20 inicialmente surgió con el objetivo primordial de analizar las problemáticas económicas y sociales de la humanidad, sobre todo tratar de proponer paquetes de medidas, acuerdos y planes de contingencia con el fin de mejorar la situación de los países en vías desarrollo o del Tercer Mundo. No obstante, la resolución de la crisis financiera abierta en los países ricos de Occidente  en 2008 movió al G-20 a tomar todo tipo de medidas proteccionistas que hacían que la brecha económica entre países ricos y pobres se agudizara. Los países del Tercer Mundo quedaron desamparados. Lo importante era proteger a los bancos, multinacionales, empresas y estados más ricos. Capitalismo puro y duro. EE.UU., la primera superpotencia económica mundial, ejerció el liderazgo, al igual que en el G-8 (grupo de 7 países más ricos del mundo, más Rusia) en todas las cumbres y conferencias internacionales. Una vez más, el objetivo primordial de solucionar las desigualdades económicas y sociales entre países ricos y pobres quedó en un segundo plano. Había que reformar el capitalismo para evitar la recesión de los estados, la quiebra de los bancos, el cierre de multinacionales, la desestabilización de los mercados bursátiles, la aceleración del desempleo, etc. Nunca estuvo en el horizonte proteger a los ciudadanos del Tercer Mundo en las políticas llevadas a cabo por el G-8 y el G-20, aunque intentaran vendernos lo contrario. Todo estaba bien orquestado. En definitiva, con el pretexto de la crisis financiera abierta en los países más industrializados y desarrollados del Primer Mundo se intentaba “reflotar” la economía de esos países, dejando por enésima vez a un lado solucionar los graves problemas que acucian a los países del mal llamado Tercer Mundo.

 

La crisis en España

 

En el ámbito nacional, la entrada en el Gobierno de España del Sr.  Mariano Rajoy a finales del año 2011 no cambió en absoluto la situación política, socioeconómica y laboral de nuestro país. Con un déficit público del 8,5 % del P.I.B. (Producto Interior Bruto) heredado del Gobierno  Socialista presidido por el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, las expectativas de crecimiento económico y de generación de empleo no eran nada halagueñas. La mayoría absoluta lograda por el Partido Popular en Elecciones Generales del 20-N, que sirvió para que el Sr. Rajoy alcanzase la presidencia de la nación, dio luz verde para que el PP gobernara con total libertad el país, si necesidad de pactos de coalición, con la mayoría absoluta en las dos Cámaras (Congreso de los Diputados y Senado). La sociedad española venía demandando un cambio radical de gobierno para atajar el grave problema de la economía y del paro en nuestro país. Rajoy, en su campaña electoral, anunció que bajo su mandato del gobierno se comprometería a emprender las reformas estructurales y aplicar medidas de estímulo necesarias para solucionar los problemas del país, sobre todo el déficit público y el desempleo. En su discurso electoral anunció que no había soluciones “mágicas” para solventar la grave y crispante crisis de España. A pesar de que en su programa electoral no contemplaba algunas medidas, como la subida de los impuestos (el I.V.A. y el I.R.P.F.), finalmente, el gobierno, con el pretexto del reducir el elevado déficit público, en parte demandado por la Unión Europea por el tema del euro, emprendió una serie de fuertes ajustes y recortes sociales en muchos ámbitos:  subida de impuestos (IVA e IRPF); eliminación de la paga extra de Navidad a los funcionarios públicos; reducción de la prestación por desempleo desde el sexto mes; recortes en Sanidad, con la implantación del copago farmacéutico, suspensión de parte del catálogo de medicamentos sufragados por la sanidad pública, suspensión de la cobertura sanitaria a los inmigrantes ilegales; en Educación, con la subida de las tasas administrativas de matriculación para estudios medios y superiores; congelación de la pensiones, abaratamiento del despido con su controvertida reforma laboral; la reforma de la ley del aborto, eliminación de la cartera ministerial de ciencia e innovación, etc. Fue llamada la política del “tijeretazo”.  Estas medidas no llegaron a fructificar. Esto le costó el gobierno de Rajoy una huelga general poco tiempo después de la toma de posesión en el gobierno de la nación. El Sr. Mariano Rajoy mantuvo algunas de las medidas tomadas por el gobierno socialista de Zapatero, como la reducción del 5 % del sueldo mensual de los funcionarios públicos; la subida progresiva anual del S.M.I. (Salario Mínimo Interprofesional); la prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años; la prórroga del subsidio de desempleo para los parados de larga duración; la eliminación de la Renta Básica de Emancipación; la eliminación de cheque-bebé; sustitución en el ámbito educativo de la materia “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” por la materia “Educación Cívica y Constitucional”; se mantiene el plan Bolonia para que la educación española superior esté adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior; la no financiación de la Iglesia por parte del Estado (sólo sería financiada por aportaciones y partidas voluntarias por medio del IRPF de los contribuyentes), etc.

 

La situación económica del país y de los ciudadanos sigue mermándose, la tasa de desempleo sigue creciendo hasta cifras mareantes, la susodicha prima de riesgo sube a índices históricos…   No hay un punto de inflexión en el que España entre en la senda de la recuperación económica, en la generación de empleo, etc. Las reformas y ajustes que llevó a cabo el PP afectaron no sólo a clase baja, sino principalmente a la clase media española. Nunca en la historia de la democracia en España estuvimos en una situación tan límite. Según la O.C.U. (Organización de Consumidores y Usuarios), el problema en nuestro país no es que los ciudadanos no lleguen con sus rentas o sueldos a final de mes sino, peor aún, les cuesta iniciarlo. Por otro lado, en base a una encuesta del C.I.S. (Centro de Investigaciones Sociológicas), las principales causas de preocupación de la sociedad española son, por este orden, el paro, la economía, la clase política y la corrupción. 

 

En cuanto al desempleo, la situación es bastante pesimista a corto, medio e incluso largo plazo. La tasa de paro en España supera el 20 % según la E.P.A.(Encuesta de Población Activa). Hay en total en las listas de desempleo del INEM más de 5.600.000 parados. La tasa de paro juvenil de  entre 16 y 30 años supera el 50 % según un informe del I.N.E. (Instituto Nacional de Estadística) y de la EPA. Hasta el 2014 no se atisbará un crecimiento positivo de empleo. El paro afecta a todos los sectores. Desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, originada en EE.UU. por la crisis hipotecaria subprime en el año 2008, la tasa de desempleo empezó a despuntar. Los jóvenes son los más perjudicados por esta situación. Algunos hablan de “generación perdida”. Puede que no sea tan exagerado, ya que estamos ante la generación de jóvenes mejor preparada y cualificada académicamente, pero con las peores expectativas de inserción laboral en nuestro país.  Muchos jóvenes cualificados se han planteado  y plantean la idea de emigrar al extranjero, como EE.UU., Alemania, Francia o Reino Unido debido a que hay mayor expectativas de futuro (véase comoejemplo la  “fuga de cerebros”).

En cuanto el ámbito económico, casi todas las Autonomías y el Estado cerraron el balance del año en déficit. El déficit público del 8,5 % del P.I.B. obligó al Gobierno del Sr. Mariano Rajoy a realizar todo tipo de ajustes. En total, 90 mil millones de euros debe recaudar el Estado en su política de ajustes y recortes hasta el año 2014. España está al borde del rescate económico por parte del Banco Central Europeo. El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) anunció nuevas inyecciones de capital a los bancos y cajas de ahorro de España. En Europa, la situación económica de España y de otros países, como Italia, Irlanda, Grecia o Portugal, hacían peligrar la sostenibilidad del euro. El Sr. Mariano Rajoy se reunió con su homóloga, la canciller alemana Angela Merkel, para discutir una serie de medidas que permitan reactivar la economía y la generación de empleo en España. Alemania, la primera potencia económica de la Unión Europea, era el espejo en la que España se quería ver reflejada.

 

En cuanto a la clase política, para la mayoría de los ciudadanos es la responsable de toda esta situación insoportable que sufre el país. En cierto modo así lo es. El actual discurso político, de tipo partidista y/o electoralista, no convence, no genera confianza y credibilidad a las masas. La sociedad a día de hoy está crispada y desconfía más que nunca en nuestro país de la clase política. En España no hay alternancia en el poder, es bipartidista (PP y PSOE son los únicos partidos que acaparan el poder).

 

En cuanto a la corrupción, hemos podido ver como salpicó a muchos políticos y altos cargos del poder o gobierno. Son muchos los casos de este tipo, como el caso Gúrtel, caso Malaya, caso Pretoria, caso Faisán, caso Campeón, etc. Esto generó entre la sociedad española una gran crispación e indignación. Los políticos se aprovechaban de los ciudadanos, a costa del pago de sus impuestos. En fin, una auténtica vergüenza.

 

Según la previsiones del Gobierno y de organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo o la Unión Europea), la senda de recuperación económica y de generación de empleo no empezará hasta el año 2014 en España. ¡Ahí es nada! Mientras tanto, España seguirá en recesión económica, con subida del desempleo, con la prima riesgo al alza,  los recortes de derechos sociales continuarán, la corrupción política también y la sociedad seguirá cada vez más crispada. En fin, “la pescadilla que se muerde la cola”.

 

La crisis de valores de la sociedad mundial

 

Dejando al margen los problemas económicos y sociales del Primer Mundo, a partir de ahora me gustaría plantear este artículo desde un punto de vista moral. Como todos sabemos las 4 grandes crisis que atraviesa la humanidad son: las guerras, el terrorismo internacional, la pobreza del Tercer Mundo y la destrucción del planeta (cambio climático y calentamiento global). No obstante, en mi opinión en todas estas grandes crisis subyace una crisis moral, ética y de valores. Esto es así. Todos lo días presenciamos en los informativos un rosario de desgracias, tragedias y miserias humanas: guerras, terrorismo, genocidios, asesinatos y homicidios, maltrato físico o psicológico doméstico y/o de género, explotación laboral y sexual infantil, violaciones, pederastia, acoso laboral, trata de blancas y redes de prostitución ilegal, robos con intimidación, esclavitud, secuestros, opresión física o moral debido a regímenes políticos totalitarios o por motivos religiosos, etc. Este es el mundo convulso en donde vivimos. En donde estamos acostumbrados, con indiferencia, a ver en los medios de comunicación, especialmente en los informativos, frías estadísticas de muertes en todo el mundo. En el mundo mueren al día 160.000 personas por cualquier causa. Hasta  la fecha, más de 100 mil millones de seres humanos han fallecido en toda la historia de la humanidad. Así es. La muerte se ha convertido en una simple estadística: muertes por accidentes de tráfico, por maltrato, por suicidio, por terrorismo, por enfermedades, por hambrunas, por desastres naturales, etc. Vemos todo ello con indiferencia, como quien no va la cosa con nosotros. Esto refleja una profunda crisis de valores de la sociedad. Esto es más patente en Occidente, en donde, el materialismo y el consumismo son el credo de cada día. Actualmente, la crisis de valores es mayor. Debido a la crisis, hay mucha gente indigente en las calles que necesitan ayuda. El pretexto de la crisis económica no es para no poner en práctica valores como la solidaridad, el amor, la paz, la justicia social, etc. Hablamos de una crisis capitalista, basada en el capital, en la acumulación deliberada de dinero, de poder, de riqueza… Nosotros formamos parte de este sistema capitalista. Mucha gente acomodada sintió la codicia de vivir por encima de sus posibilidades reales, como ocurrió en épocas de bonanza económica. Ahora, con la actual crisis, están pagando sus consecuencias. Sin generalizar, muchos ciudadanos gastaban más de lo que ingresaban. Creo que la sociedad de los países ricos del Primer Mundo tienen que hacer un profundo examen de conciencia. Son millones de personas del Tercer Mundo que no tienen garantizadas sus necesidades más básicas, como la alimentación, el agua potable, la higiene, la educación, la asistencia sanitaria, etc. Nosotros, la gran mayoría de los occidentales, gozamos de las cosas más elementales para vivir. No es motivo por ello para quejarse. Sin duda, existe un mal reparto de la riqueza global. Estoy en contra de los sueldos multimillonarios que gozan determinados colectivos, como deportistas de elite, modelos, actores y actrices, cantantes, grandes empresarios… La riqueza debe ser bien distribuida. No es comprensible que en Occidente gocemos de tantos privilegios mientras los ciudadanos de los países tercermundistas estén en la más completa miseria. Cada 4 segundos muere una persona en el mundo a causa del hambre. Esto no parece lógico en el siglo XXI, en la era de la Información y de la Comunicación. Los países ricos deben destinar un porcentaje de su capital de su PIB para la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico del Tercer Mundo. Se debe condonar la deuda de esos países pobres contraídas con los países ricos, aplicar medidas políticas y económicas de estímulo para la regeneración económica y el progreso social de esos países…  Igualmente, se debería aplicar una política de transferencia de tecnología a esos países subdesarrollados. La ONU y la OCDE deben implicarse o comprometerse seriamente en ello. En Occidente estamos muy influenciados por los medios de comunicación, en donde se proyecta una serie de estereotipos, como la fama, la riqueza, la belleza, la juventud, el éxito o poder personal, el materialismo, el consumismo, etc. como cánones de vida. Se ensalza con estos estereotipos el lado bello y positivo de la vida, aunque la cruda realidad nos demuestre lo contrario.  Vivimos en una sociedad consumista compulsiva per se. Debemos abrir nuestro corazón y ayudar al prójimo, sin esperar nada a cambio. Debería salir de nuestro interior intentar aportar nuestro granito de arena para crear las bases de un Nuevo Orden Mundial, no capitalista, basado en la igualdad, la libertad, la justicia social, la solidaridad, el amor, la fraternidad, el respeto, bondad, la paz, etc.  En definitiva, todos tenemos la responsabilidad u obligación moral de “arrimar el hombro” para hacer de este mundo un lugar mucho mejor en donde vivir, tratando de convivir como si todos fuésemos de una misma nación llamada Tierra. 

 

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FUENTES CONSULTADAS FOTOGRAFÍAS

 

Los 4 graves problemas que sufre el mundo:

 

 

         Las guerras

         El terrorismo internacional

         El hambre y la pobreza de los países del Tercer Mundo

         La degradación medioambiental y la destrucción del planeta

 

Fotografía arriba a la izquierda (Las guerras)

Fuente: http://elproyectomatriz.files.wordpress.com/2008/03/atentado-iraq.jpg

 

Fotografía arriba la derecha (El terrorismo internacional)

Fuente: http://cdn2.webadictos.net/media/2012/09/ataque-a-las-torres-gemelas.jpg

 

 

Fotografía de abajo a la izquierda (Las hambrunas y la pobreza de los países que componen el Tercer Mundo)

Fuente: http://media.elsiglodetorreon.com.mx/i/2011/08/315672.jpeg

 

Fotografía abajo a la derecha (La degradación y destrucción planetaria)

Fuente: http://andyfibar.files.wordpress.com/2011/03/el-apocalipsis-y-el-destino-de-nuestro-planeta1.jpg

 

ENLACE INTERNO

 

El Estado de la Nación

Enlace: http://jesusfraga.blogspot.es/i2012-02/

 

ENLACES EXTERNOS

 

Canción Imagine  John Lennon

Enlace

 

 http://www.youtube.com/watch?v=DCX3ZNDZAwY

 

Canción We are the World  Michael Jackson 

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http://www.youtube.com/watch?v=P2H6mpUnsLI

 

REFLEXIONES (AUTHOR: LLISES FOREST)

 

LA CRISIS GLOBAL ACTUAL

 

  

 

 

 

Introducción

 

El comienzo del nuevo milenio tuvo lugar a través de un hecho trágico, luctuoso y dramático: el atentado terrorista islamista suicida del 11-S de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Ese tétrico acontecimiento cambiaría el rumbo de la historia reciente de nuestro planeta. El hombre mostró su lado más oscuro, provocando la muerte de centenares de personas en EE.UU..  Siempre la historia de la humanidad ha sido muy convulsa, pero el 11-S nos mostró la vileza del ser humano, hasta qué punto puede llegar su maldad. Todos recordamos nítidamente eses espantosos sucesos que dieron una y otra vez la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación mundial. En el inconsciente colectivo quedarán grabadas aquellas imágenes, que parecían apocalípticas y surreales, cargadas de horror, crueldad e inhumanidad. Los efectos del 11-S fueron devastadores. A todos nos produjo un profundo sentimiento de conmoción, incredulidad, indignación y estupor. Muchos creían que esto marcaría el comienzo de la III Guerra Mundial. Había comenzado la mal llamada Guerra Santa de mundo islámico fundamentalista contra Occidente. Los efectos colaterales de los atentados fueron muy diversos. La diplomacia internacional (ONU) tomó fuertes medidas para conseguir evitar en la medida de lo posible este inolvidable hecho. Toda la comunidad internacional se alió con EE.UU. para hacer frente a un nuevo enemigo oculto: el terrorismo internacional. EE.UU. inició su particular cruzada contra los terroristas responsables del 11-S y a través de los informes de la CIA logran a identificar al líder que dirigió u orquestó toda esta entramada operación: Osama Bin Laden. Según el Pentágono y la CIA, Bin Laden pertenecía a una red terrorista islámica jihadista llamada Al Qaeda. Afganistán era el objetivo militar de EE.UU. Por aquel entonces, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, mandó capturar al “cabeza de turco”, enviando tropas a Afganistán. Informes de la CIA involucraban a Iraq en esta rocambolesca operación. Se pensó que Sadam Husein tenía algún tipo de relación con estos atentados. Esto dio inicio a la famosa y sangrienta Guerra de Iraq, apoyada por algunos países, pero en todo caso en contra de una resolución dictada por Naciones Unidas. El pretexto para la invasión de Iraq fue para derrocar el régimen totalitario de Sadam Husein y desintegrar las “supuestas armas de destrucción” que, según los americanos, suponían un peligro potencial para la seguridad mundial.  EE.UU. había abierto dos frentes: la ocupación ilegítima de Iraq y de Afganistán.  No es la primera vez que EE.UU., en su derecho de veto, se salta a la torera resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los efectos de la posguerra han sido demoledores: miles de civiles muertos, el país destruido, miles de personas refugiadas y desplazadas, la economía del país maltrecha, etc.  Finalmente, a pesar de los informes de la CIA en la cual sospechaba que Iraq tenía las susodichas armas destrucción masiva, finalmente no hubo indicios de tal hecho. El presidente Bush nunca reconoció su error de invadir Iraq. En el telón fondo siempre estuvo el 11-S  y el ánimo de los americanos, heridos en su orgullo, de vengarse por todo ello.

 

Las tropas de la coalición estuvieron en Iraq y en Afganistán en todo momento. Se consiguió capturar y matar a Sadam Husein y a Osama Bin Laden, aunque la célula terrorista jihadista seguía en activo. De hecho, antes de la muerte de Bin Laden perpetró varias masacres en Madrid, Londres, Magreb, Siria, Iraq,  Jordania, Egipto, etc.  

 

La gestión de George W. Bush ha sido nefasta. Su política exterior ha sido demencial. Paradójicamente, fue reelegido como presidente de EE.UU. en las elecciones presidenciales del año 2004. Todo el pueblo americano estuvo unido como una piña, pero finalmente, el desgaste personal, político y la pérdida de credibilidad de George Bush en el mundo y el sentimiento de antiamericanismo hizo perder una elevada tasa de su electorado, provocando la salida de la Casa Blanca en el año 2008.

 

El demócrata Barack Obama, el primer afroamericano en presidir el país, sería un bálsamo de esperanza para todos los americanos, no sólo por las repercusiones económicas que supuso la invasión de Iraq y la quiebra de grandes bancos debido a la crisis hipotecaría subprime. Los americanos necesitaban un nuevo presidente que replantease todas las medidas políticas tomadas por el gobierno de George Bush. Medidas para reactivar la economía, fomentar el empleo, inyectar capital a las entidades financieras para facilitar el crédito, la sanidad pública, gratuita y universal, etc. La cuestión era resolver la profunda crisis económica y elevada tasa de paro de ese país. Los problemas internos de EE.UU. afectaron a todo el mundo, provocando una crisis económica mundial, la desestabilización de los mercados bursátiles, una crisis financiera, un fuerte desempleo, importantes recortes sociales. Fue el G-20, el grupo de países más desarrollados del mundo quienes tomaron el timón para solucionar esta crisis global y refundar el sistema capitalista neoliberal. Se aplicaron todo tipo de medidas políticas y socioeconómicas proteccionistas para salvaguardar el sistema capitalista globalizador de los países más ricos del mundo. El G-20 inicialmente surgió con el objetivo primordial de analizar las problemáticas económicas y sociales de la humanidad, sobre todo tratar de proponer paquetes de medidas, acuerdos y planes de contingencia con el fin de mejorar la situación de los países en vías desarrollo o del Tercer Mundo. No obstante, la resolución de la crisis financiera abierta en los países ricos de Occidente  en 2008 movió al G-20 a tomar todo tipo de medidas proteccionistas que hacían que la brecha económica entre países ricos y pobres se agudizara. Los países del Tercer Mundo quedaron desamparados. Lo importante era proteger a los bancos, multinacionales, empresas y estados más ricos. Capitalismo puro y duro. EE.UU., la primera superpotencia económica mundial, ejerció el liderazgo, al igual que en el G-8 (grupo de 7 países más ricos del mundo, más Rusia) en todas las cumbres y conferencias internacionales. Una vez más, el objetivo primordial de solucionar las desigualdades económicas y sociales entre países ricos y pobres quedó en un segundo plano. Había que reformar el capitalismo para evitar la recesión de los estados, la quiebra de los bancos, el cierre de multinacionales, la desestabilización de los mercados bursátiles, la aceleración del desempleo, etc. Nunca estuvo en el horizonte proteger a los ciudadanos del Tercer Mundo en las políticas llevadas a cabo por el G-8 y el G-20, aunque intentaran vendernos lo contrario. Todo estaba bien orquestado. En definitiva, con el pretexto de la crisis financiera abierta en los países más industrializados y desarrollados del Primer Mundo se intentaba “reflotar” la economía de esos países, dejando por enésima vez a un lado solucionar los graves problemas que acucian a los países del mal llamado Tercer Mundo.

 

La crisis en España

 

En el ámbito nacional, la entrada en el Gobierno de España del Sr.  Mariano Rajoy a finales del año 2011 no cambió en absoluto la situación política, socioeconómica y laboral de nuestro país. Con un déficit público del 8,5 % del P.I.B. (Producto Interior Bruto) heredado del Gobierno  Socialista presidido por el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, las expectativas de crecimiento económico y de generación de empleo no eran nada halagueñas. La mayoría absoluta lograda por el Partido Popular en Elecciones Generales del 20-N, que sirvió para que el Sr. Rajoy alcanzase la presidencia de la nación, dio luz verde para que el PP gobernara con total libertad el país, si necesidad de pactos de coalición, con la mayoría absoluta en las dos Cámaras (Congreso de los Diputados y Senado). La sociedad española venía demandando un cambio radical de gobierno para atajar el grave problema de la economía y del paro en nuestro país. Rajoy, en su campaña electoral, anunció que bajo su mandato del gobierno se comprometería a emprender las reformas estructurales y aplicar medidas de estímulo necesarias para solucionar los problemas del país, sobre todo el déficit público y el desempleo. En su discurso electoral anunció que no había soluciones “mágicas” para solventar la grave y crispante crisis de España. A pesar de que en su programa electoral no contemplaba algunas medidas, como la subida de los impuestos (el I.V.A. y el I.R.P.F.), finalmente, el gobierno, con el pretexto del reducir el elevado déficit público, en parte demandado por la Unión Europea por el tema del euro, emprendió una serie de fuertes ajustes y recortes sociales en muchos ámbitos:  subida de impuestos (IVA e IRPF); eliminación de la paga extra de Navidad a los funcionarios públicos; reducción de la prestación por desempleo desde el sexto mes; recortes en Sanidad, con la implantación del copago farmacéutico, suspensión de parte del catálogo de medicamentos sufragados por la sanidad pública, suspensión de la cobertura sanitaria a los inmigrantes ilegales; en Educación, con la subida de las tasas administrativas de matriculación para estudios medios y superiores; congelación de la pensiones, abaratamiento del despido con su controvertida reforma laboral; la reforma de la ley del aborto, eliminación de la cartera ministerial de ciencia e innovación, etc. Fue llamada la política del “tijeretazo”.  Estas medidas no llegaron a fructificar. Esto le costó el gobierno de Rajoy una huelga general poco tiempo después de la toma de posesión en el gobierno de la nación. El Sr. Mariano Rajoy mantuvo algunas de las medidas tomadas por el gobierno socialista de Zapatero, como la reducción del 5 % del sueldo mensual de los funcionarios públicos; la subida progresiva anual del S.M.I. (Salario Mínimo Interprofesional); la prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años; la prórroga del subsidio de desempleo para los parados de larga duración; la eliminación de la Renta Básica de Emancipación; la eliminación de cheque-bebé; sustitución en el ámbito educativo de la materia “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” por la materia “Educación Cívica y Constitucional”; se mantiene el plan Bolonia para que la educación española superior esté adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior; la no financiación de la Iglesia por parte del Estado (sólo sería financiada por aportaciones y partidas voluntarias por medio del IRPF de los contribuyentes), etc.

 

La situación económica del país y de los ciudadanos sigue mermándose, la tasa de desempleo sigue creciendo hasta cifras mareantes, la susodicha prima de riesgo sube a índices históricos…   No hay un punto de inflexión en el que España entre en la senda de la recuperación económica, en la generación de empleo, etc. Las reformas y ajustes que llevó a cabo el PP afectaron no sólo a clase baja, sino principalmente a la clase media española. Nunca en la historia de la democracia en España estuvimos en una situación tan límite. Según la O.C.U. (Organización de Consumidores y Usuarios), el problema en nuestro país no es que los ciudadanos no lleguen con sus rentas o sueldos a final de mes sino, peor aún, les cuesta iniciarlo. Por otro lado, en base a una encuesta del C.I.S. (Centro de Investigaciones Sociológicas), las principales causas de preocupación de la sociedad española son, por este orden, el paro, la economía, la clase política y la corrupción. 

 

En cuanto al desempleo, la situación es bastante pesimista a corto, medio e incluso largo plazo. La tasa de paro en España supera el 20 % según la E.P.A.(Encuesta de Población Activa). Hay en total en las listas de desempleo del INEM más de 5.600.000 parados. La tasa de paro juvenil de  entre 16 y 30 años supera el 50 % según un informe del I.N.E. (Instituto Nacional de Estadística) y de la EPA. Hasta el 2014 no se atisbará un crecimiento positivo de empleo. El paro afecta a todos los sectores. Desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, originada en EE.UU. por la crisis hipotecaria subprime en el año 2008, la tasa de desempleo empezó a despuntar. Los jóvenes son los más perjudicados por esta situación. Algunos hablan de “generación perdida”. Puede que no sea tan exagerado, ya que estamos ante la generación de jóvenes mejor preparada y cualificada académicamente, pero con las peores expectativas de inserción laboral en nuestro país.  Muchos jóvenes cualificados se han planteado  y plantean la idea de emigrar al extranjero, como EE.UU., Alemania, Francia o Reino Unido debido a que hay mayor expectativas de futuro (véase comoejemplo la  “fuga de cerebros”).

En cuanto el ámbito económico, casi todas las Autonomías y el Estado cerraron el balance del año en déficit. El déficit público del 8,5 % del P.I.B. obligó al Gobierno del Sr. Mariano Rajoy a realizar todo tipo de ajustes. En total, 90 mil millones de euros debe recaudar el Estado en su política de ajustes y recortes hasta el año 2014. España está al borde del rescate económico por parte del Banco Central Europeo. El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) anunció nuevas inyecciones de capital a los bancos y cajas de ahorro de España. En Europa, la situación económica de España y de otros países, como Italia, Irlanda, Grecia o Portugal, hacían peligrar la sostenibilidad del euro. El Sr. Mariano Rajoy se reunió con su homóloga, la canciller alemana Angela Merkel, para discutir una serie de medidas que permitan reactivar la economía y la generación de empleo en España. Alemania, la primera potencia económica de la Unión Europea, era el espejo en la que España se quería ver reflejada.

 

En cuanto a la clase política, para la mayoría de los ciudadanos es la responsable de toda esta situación insoportable que sufre el país. En cierto modo así lo es. El actual discurso político, de tipo partidista y/o electoralista, no convence, no genera confianza y credibilidad a las masas. La sociedad a día de hoy está crispada y desconfía más que nunca en nuestro país de la clase política. En España no hay alternancia en el poder, es bipartidista (PP y PSOE son los únicos partidos que acaparan el poder).

 

En cuanto a la corrupción, hemos podido ver como salpicó a muchos políticos y altos cargos del poder o gobierno. Son muchos los casos de este tipo, como el caso Gúrtel, caso Malaya, caso Pretoria, caso Faisán, caso Campeón, etc. Esto generó entre la sociedad española una gran crispación e indignación. Los políticos se aprovechaban de los ciudadanos, a costa del pago de sus impuestos. En fin, una auténtica vergüenza.

 

Según la previsiones del Gobierno y de organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo o la Unión Europea), la senda de recuperación económica y de generación de empleo no empezará hasta el año 2014 en España. ¡Ahí es nada! Mientras tanto, España seguirá en recesión económica, con subida del desempleo, con la prima riesgo al alza,  los recortes de derechos sociales continuarán, la corrupción política también y la sociedad seguirá cada vez más crispada. En fin, “la pescadilla que se muerde la cola”.

 

La crisis de valores de la sociedad mundial

 

Dejando al margen los problemas económicos y sociales del Primer Mundo, a partir de ahora me gustaría plantear este artículo desde un punto de vista moral. Como todos sabemos las 4 grandes crisis que atraviesa la humanidad son: las guerras, el terrorismo internacional, la pobreza del Tercer Mundo y la destrucción del planeta (cambio climático y calentamiento global). No obstante, en mi opinión en todas estas grandes crisis subyace una crisis moral, ética y de valores. Esto es así. Todos lo días presenciamos en los informativos un rosario de desgracias, tragedias y miserias humanas: guerras, terrorismo, genocidios, asesinatos y homicidios, maltrato físico o psicológico doméstico y/o de género, explotación laboral y sexual infantil, violaciones, pederastia, acoso laboral, trata de blancas y redes de prostitución ilegal, robos con intimidación, esclavitud, secuestros, opresión física o moral debido a regímenes políticos totalitarios o por motivos religiosos, etc. Este es el mundo convulso en donde vivimos. En donde estamos acostumbrados, con indiferencia, a ver en los medios de comunicación, especialmente en los informativos, frías estadísticas de muertes en todo el mundo. En el mundo mueren al día 160.000 personas por cualquier causa. Hasta  la fecha, más de 100 mil millones de seres humanos han fallecido en toda la historia de la humanidad. Así es. La muerte se ha convertido en una simple estadística: muertes por accidentes de tráfico, por maltrato, por suicidio, por terrorismo, por enfermedades, por hambrunas, por desastres naturales, etc. Vemos todo ello con indiferencia, como quien no va la cosa con nosotros. Esto refleja una profunda crisis de valores de la sociedad. Esto es más patente en Occidente, en donde, el materialismo y el consumismo son el credo de cada día. Actualmente, la crisis de valores es mayor. Debido a la crisis, hay mucha gente indigente en las calles que necesitan ayuda. El pretexto de la crisis económica no es para no poner en práctica valores como la solidaridad, el amor, la paz, la justicia social, etc. Hablamos de una crisis capitalista, basada en el capital, en la acumulación deliberada de dinero, de poder, de riqueza… Nosotros formamos parte de este sistema capitalista. Mucha gente acomodada sintió la codicia de vivir por encima de sus posibilidades reales, como ocurrió en épocas de bonanza económica. Ahora, con la actual crisis, están pagando sus consecuencias. Sin generalizar, muchos ciudadanos gastaban más de lo que ingresaban. Creo que la sociedad de los países ricos del Primer Mundo tienen que hacer un profundo examen de conciencia. Son millones de personas del Tercer Mundo que no tienen garantizadas sus necesidades más básicas, como la alimentación, el agua potable, la higiene, la educación, la asistencia sanitaria, etc. Nosotros, la gran mayoría de los occidentales, gozamos de las cosas más elementales para vivir. No es motivo por ello para quejarse. Sin duda, existe un mal reparto de la riqueza global. Estoy en contra de los sueldos multimillonarios que gozan determinados colectivos, como deportistas de elite, modelos, actores y actrices, cantantes, grandes empresarios… La riqueza debe ser bien distribuida. No es comprensible que en Occidente gocemos de tantos privilegios mientras los ciudadanos de los países tercermundistas estén en la más completa miseria. Cada 4 segundos muere una persona en el mundo a causa del hambre. Esto no parece lógico en el siglo XXI, en la era de la Información y de la Comunicación. Los países ricos deben destinar un porcentaje de su capital de su PIB para la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico del Tercer Mundo. Se debe condonar la deuda de esos países pobres contraídas con los países ricos, aplicar medidas políticas y económicas de estímulo para la regeneración económica y el progreso social de esos países…  Igualmente, se debería aplicar una política de transferencia de tecnología a esos países subdesarrollados. La ONU y la OCDE deben implicarse o comprometerse seriamente en ello. En Occidente estamos muy influenciados por los medios de comunicación, en donde se proyecta una serie de estereotipos, como la fama, la riqueza, la belleza, la juventud, el éxito o poder personal, el materialismo, el consumismo, etc. como cánones de vida. Se ensalza con estos estereotipos el lado bello y positivo de la vida, aunque la cruda realidad nos demuestre lo contrario.  Vivimos en una sociedad consumista compulsiva per se. Debemos abrir nuestro corazón y ayudar al prójimo, sin esperar nada a cambio. Debería salir de nuestro interior intentar aportar nuestro granito de arena para crear las bases de un Nuevo Orden Mundial, no capitalista, basado en la igualdad, la libertad, la justicia social, la solidaridad, el amor, la fraternidad, el respeto, bondad, la paz, etc.  En definitiva, todos tenemos la responsabilidad u obligación moral de “arrimar el hombro” para hacer de este mundo un lugar mucho mejor en donde vivir, tratando de convivir como si todos fuésemos de una misma nación llamada Tierra. 

 

¡Muchas gracias!

 

   

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FUENTES CONSULTADAS FOTOGRAFÍAS

 

Los 4 graves problemas que sufre el mundo:

 

 

         Las guerras

         El terrorismo internacional

         El hambre y la pobreza de los países del Tercer Mundo

         La degradación medioambiental y la destrucción del planeta

 

Fotografía arriba a la izquierda (Las guerras)

Fuente: http://elproyectomatriz.files.wordpress.com/2008/03/atentado-iraq.jpg

 

Fotografía arriba la derecha (El terrorismo internacional)

Fuente: http://cdn2.webadictos.net/media/2012/09/ataque-a-las-torres-gemelas.jpg

 

 

Fotografía de abajo a la izquierda (Las hambrunas y la pobreza de los países que componen el Tercer Mundo)

Fuente: http://media.elsiglodetorreon.com.mx/i/2011/08/315672.jpeg

 

Fotografía abajo a la derecha (La degradación y destrucción planetaria)

Fuente: http://andyfibar.files.wordpress.com/2011/03/el-apocalipsis-y-el-destino-de-nuestro-planeta1.jpg

 

ENLACE INTERNO

 

El Estado de la Nación

Enlace: http://jesusfraga.blogspot.es/i2012-02/

 

ENLACES EXTERNOS

 

Canción Imagine  John Lennon

Enlace

 

 http://www.youtube.com/watch?v=DCX3ZNDZAwY

 

Canción We are the World  Michael Jackson 

Enlace

 

http://www.youtube.com/watch?v=P2H6mpUnsLI

 

REFLEXIONES (AUTHOR: LLISES FOREST)

 

LA CRISIS GLOBAL ACTUAL

 

  

 

 

 

Introducción

 

El comienzo del nuevo milenio tuvo lugar a través de un hecho trágico, luctuoso y dramático: el atentado terrorista islamista suicida del 11-S de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Ese tétrico acontecimiento cambiaría el rumbo de la historia reciente de nuestro planeta. El hombre mostró su lado más oscuro, provocando la muerte de centenares de personas en EE.UU..  Siempre la historia de la humanidad ha sido muy convulsa, pero el 11-S nos mostró la vileza del ser humano, hasta qué punto puede llegar su maldad. Todos recordamos nítidamente eses espantosos sucesos que dieron una y otra vez la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación mundial. En el inconsciente colectivo quedarán grabadas aquellas imágenes, que parecían apocalípticas y surreales, cargadas de horror, crueldad e inhumanidad. Los efectos del 11-S fueron devastadores. A todos nos produjo un profundo sentimiento de conmoción, incredulidad, indignación y estupor. Muchos creían que esto marcaría el comienzo de la III Guerra Mundial. Había comenzado la mal llamada Guerra Santa de mundo islámico fundamentalista contra Occidente. Los efectos colaterales de los atentados fueron muy diversos. La diplomacia internacional (ONU) tomó fuertes medidas para conseguir evitar en la medida de lo posible este inolvidable hecho. Toda la comunidad internacional se alió con EE.UU. para hacer frente a un nuevo enemigo oculto: el terrorismo internacional. EE.UU. inició su particular cruzada contra los terroristas responsables del 11-S y a través de los informes de la CIA logran a identificar al líder que dirigió u orquestó toda esta entramada operación: Osama Bin Laden. Según el Pentágono y la CIA, Bin Laden pertenecía a una red terrorista islámica jihadista llamada Al Qaeda. Afganistán era el objetivo militar de EE.UU. Por aquel entonces, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, mandó capturar al “cabeza de turco”, enviando tropas a Afganistán. Informes de la CIA involucraban a Iraq en esta rocambolesca operación. Se pensó que Sadam Husein tenía algún tipo de relación con estos atentados. Esto dio inicio a la famosa y sangrienta Guerra de Iraq, apoyada por algunos países, pero en todo caso en contra de una resolución dictada por Naciones Unidas. El pretexto para la invasión de Iraq fue para derrocar el régimen totalitario de Sadam Husein y desintegrar las “supuestas armas de destrucción” que, según los americanos, suponían un peligro potencial para la seguridad mundial.  EE.UU. había abierto dos frentes: la ocupación ilegítima de Iraq y de Afganistán.  No es la primera vez que EE.UU., en su derecho de veto, se salta a la torera resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Los efectos de la posguerra han sido demoledores: miles de civiles muertos, el país destruido, miles de personas refugiadas y desplazadas, la economía del país maltrecha, etc.  Finalmente, a pesar de los informes de la CIA en la cual sospechaba que Iraq tenía las susodichas armas destrucción masiva, finalmente no hubo indicios de tal hecho. El presidente Bush nunca reconoció su error de invadir Iraq. En el telón fondo siempre estuvo el 11-S  y el ánimo de los americanos, heridos en su orgullo, de vengarse por todo ello.

 

Las tropas de la coalición estuvieron en Iraq y en Afganistán en todo momento. Se consiguió capturar y matar a Sadam Husein y a Osama Bin Laden, aunque la célula terrorista jihadista seguía en activo. De hecho, antes de la muerte de Bin Laden perpetró varias masacres en Madrid, Londres, Magreb, Siria, Iraq,  Jordania, Egipto, etc.  

 

La gestión de George W. Bush ha sido nefasta. Su política exterior ha sido demencial. Paradójicamente, fue reelegido como presidente de EE.UU. en las elecciones presidenciales del año 2004. Todo el pueblo americano estuvo unido como una piña, pero finalmente, el desgaste personal, político y la pérdida de credibilidad de George Bush en el mundo y el sentimiento de antiamericanismo hizo perder una elevada tasa de su electorado, provocando la salida de la Casa Blanca en el año 2008.

 

El demócrata Barack Obama, el primer afroamericano en presidir el país, sería un bálsamo de esperanza para todos los americanos, no sólo por las repercusiones económicas que supuso la invasión de Iraq y la quiebra de grandes bancos debido a la crisis hipotecaría subprime. Los americanos necesitaban un nuevo presidente que replantease todas las medidas políticas tomadas por el gobierno de George Bush. Medidas para reactivar la economía, fomentar el empleo, inyectar capital a las entidades financieras para facilitar el crédito, la sanidad pública, gratuita y universal, etc. La cuestión era resolver la profunda crisis económica y elevada tasa de paro de ese país. Los problemas internos de EE.UU. afectaron a todo el mundo, provocando una crisis económica mundial, la desestabilización de los mercados bursátiles, una crisis financiera, un fuerte desempleo, importantes recortes sociales. Fue el G-20, el grupo de países más desarrollados del mundo quienes tomaron el timón para solucionar esta crisis global y refundar el sistema capitalista neoliberal. Se aplicaron todo tipo de medidas políticas y socioeconómicas proteccionistas para salvaguardar el sistema capitalista globalizador de los países más ricos del mundo. El G-20 inicialmente surgió con el objetivo primordial de analizar las problemáticas económicas y sociales de la humanidad, sobre todo tratar de proponer paquetes de medidas, acuerdos y planes de contingencia con el fin de mejorar la situación de los países en vías desarrollo o del Tercer Mundo. No obstante, la resolución de la crisis financiera abierta en los países ricos de Occidente  en 2008 movió al G-20 a tomar todo tipo de medidas proteccionistas que hacían que la brecha económica entre países ricos y pobres se agudizara. Los países del Tercer Mundo quedaron desamparados. Lo importante era proteger a los bancos, multinacionales, empresas y estados más ricos. Capitalismo puro y duro. EE.UU., la primera superpotencia económica mundial, ejerció el liderazgo, al igual que en el G-8 (grupo de 7 países más ricos del mundo, más Rusia) en todas las cumbres y conferencias internacionales. Una vez más, el objetivo primordial de solucionar las desigualdades económicas y sociales entre países ricos y pobres quedó en un segundo plano. Había que reformar el capitalismo para evitar la recesión de los estados, la quiebra de los bancos, el cierre de multinacionales, la desestabilización de los mercados bursátiles, la aceleración del desempleo, etc. Nunca estuvo en el horizonte proteger a los ciudadanos del Tercer Mundo en las políticas llevadas a cabo por el G-8 y el G-20, aunque intentaran vendernos lo contrario. Todo estaba bien orquestado. En definitiva, con el pretexto de la crisis financiera abierta en los países más industrializados y desarrollados del Primer Mundo se intentaba “reflotar” la economía de esos países, dejando por enésima vez a un lado solucionar los graves problemas que acucian a los países del mal llamado Tercer Mundo.

 

La crisis en España

 

En el ámbito nacional, la entrada en el Gobierno de España del Sr.  Mariano Rajoy a finales del año 2011 no cambió en absoluto la situación política, socioeconómica y laboral de nuestro país. Con un déficit público del 8,5 % del P.I.B. (Producto Interior Bruto) heredado del Gobierno  Socialista presidido por el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, las expectativas de crecimiento económico y de generación de empleo no eran nada halagueñas. La mayoría absoluta lograda por el Partido Popular en Elecciones Generales del 20-N, que sirvió para que el Sr. Rajoy alcanzase la presidencia de la nación, dio luz verde para que el PP gobernara con total libertad el país, si necesidad de pactos de coalición, con la mayoría absoluta en las dos Cámaras (Congreso de los Diputados y Senado). La sociedad española venía demandando un cambio radical de gobierno para atajar el grave problema de la economía y del paro en nuestro país. Rajoy, en su campaña electoral, anunció que bajo su mandato del gobierno se comprometería a emprender las reformas estructurales y aplicar medidas de estímulo necesarias para solucionar los problemas del país, sobre todo el déficit público y el desempleo. En su discurso electoral anunció que no había soluciones “mágicas” para solventar la grave y crispante crisis de España. A pesar de que en su programa electoral no contemplaba algunas medidas, como la subida de los impuestos (el I.V.A. y el I.R.P.F.), finalmente, el gobierno, con el pretexto del reducir el elevado déficit público, en parte demandado por la Unión Europea por el tema del euro, emprendió una serie de fuertes ajustes y recortes sociales en muchos ámbitos:  subida de impuestos (IVA e IRPF); eliminación de la paga extra de Navidad a los funcionarios públicos; reducción de la prestación por desempleo desde el sexto mes; recortes en Sanidad, con la implantación del copago farmacéutico, suspensión de parte del catálogo de medicamentos sufragados por la sanidad pública, suspensión de la cobertura sanitaria a los inmigrantes ilegales; en Educación, con la subida de las tasas administrativas de matriculación para estudios medios y superiores; congelación de la pensiones, abaratamiento del despido con su controvertida reforma laboral; la reforma de la ley del aborto, eliminación de la cartera ministerial de ciencia e innovación, etc. Fue llamada la política del “tijeretazo”.  Estas medidas no llegaron a fructificar. Esto le costó el gobierno de Rajoy una huelga general poco tiempo después de la toma de posesión en el gobierno de la nación. El Sr. Mariano Rajoy mantuvo algunas de las medidas tomadas por el gobierno socialista de Zapatero, como la reducción del 5 % del sueldo mensual de los funcionarios públicos; la subida progresiva anual del S.M.I. (Salario Mínimo Interprofesional); la prolongación de la edad de jubilación hasta los 67 años; la prórroga del subsidio de desempleo para los parados de larga duración; la eliminación de la Renta Básica de Emancipación; la eliminación de cheque-bebé; sustitución en el ámbito educativo de la materia “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” por la materia “Educación Cívica y Constitucional”; se mantiene el plan Bolonia para que la educación española superior esté adaptada al Espacio Europeo de Educación Superior; la no financiación de la Iglesia por parte del Estado (sólo sería financiada por aportaciones y partidas voluntarias por medio del IRPF de los contribuyentes), etc.

 

La situación económica del país y de los ciudadanos sigue mermándose, la tasa de desempleo sigue creciendo hasta cifras mareantes, la susodicha prima de riesgo sube a índices históricos…   No hay un punto de inflexión en el que España entre en la senda de la recuperación económica, en la generación de empleo, etc. Las reformas y ajustes que llevó a cabo el PP afectaron no sólo a clase baja, sino principalmente a la clase media española. Nunca en la historia de la democracia en España estuvimos en una situación tan límite. Según la O.C.U. (Organización de Consumidores y Usuarios), el problema en nuestro país no es que los ciudadanos no lleguen con sus rentas o sueldos a final de mes sino, peor aún, les cuesta iniciarlo. Por otro lado, en base a una encuesta del C.I.S. (Centro de Investigaciones Sociológicas), las principales causas de preocupación de la sociedad española son, por este orden, el paro, la economía, la clase política y la corrupción. 

 

En cuanto al desempleo, la situación es bastante pesimista a corto, medio e incluso largo plazo. La tasa de paro en España supera el 20 % según la E.P.A.(Encuesta de Población Activa). Hay en total en las listas de desempleo del INEM más de 5.600.000 parados. La tasa de paro juvenil de  entre 16 y 30 años supera el 50 % según un informe del I.N.E. (Instituto Nacional de Estadística) y de la EPA. Hasta el 2014 no se atisbará un crecimiento positivo de empleo. El paro afecta a todos los sectores. Desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, originada en EE.UU. por la crisis hipotecaria subprime en el año 2008, la tasa de desempleo empezó a despuntar. Los jóvenes son los más perjudicados por esta situación. Algunos hablan de “generación perdida”. Puede que no sea tan exagerado, ya que estamos ante la generación de jóvenes mejor preparada y cualificada académicamente, pero con las peores expectativas de inserción laboral en nuestro país.  Muchos jóvenes cualificados se han planteado  y plantean la idea de emigrar al extranjero, como EE.UU., Alemania, Francia o Reino Unido debido a que hay mayor expectativas de futuro (véase comoejemplo la  “fuga de cerebros”).

En cuanto el ámbito económico, casi todas las Autonomías y el Estado cerraron el balance del año en déficit. El déficit público del 8,5 % del P.I.B. obligó al Gobierno del Sr. Mariano Rajoy a realizar todo tipo de ajustes. En total, 90 mil millones de euros debe recaudar el Estado en su política de ajustes y recortes hasta el año 2014. España está al borde del rescate económico por parte del Banco Central Europeo. El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) anunció nuevas inyecciones de capital a los bancos y cajas de ahorro de España. En Europa, la situación económica de España y de otros países, como Italia, Irlanda, Grecia o Portugal, hacían peligrar la sostenibilidad del euro. El Sr. Mariano Rajoy se reunió con su homóloga, la canciller alemana Angela Merkel, para discutir una serie de medidas que permitan reactivar la economía y la generación de empleo en España. Alemania, la primera potencia económica de la Unión Europea, era el espejo en la que España se quería ver reflejada.

 

En cuanto a la clase política, para la mayoría de los ciudadanos es la responsable de toda esta situación insoportable que sufre el país. En cierto modo así lo es. El actual discurso político, de tipo partidista y/o electoralista, no convence, no genera confianza y credibilidad a las masas. La sociedad a día de hoy está crispada y desconfía más que nunca en nuestro país de la clase política. En España no hay alternancia en el poder, es bipartidista (PP y PSOE son los únicos partidos que acaparan el poder).

 

En cuanto a la corrupción, hemos podido ver como salpicó a muchos políticos y altos cargos del poder o gobierno. Son muchos los casos de este tipo, como el caso Gúrtel, caso Malaya, caso Pretoria, caso Faisán, caso Campeón, etc. Esto generó entre la sociedad española una gran crispación e indignación. Los políticos se aprovechaban de los ciudadanos, a costa del pago de sus impuestos. En fin, una auténtica vergüenza.

 

Según la previsiones del Gobierno y de organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo o la Unión Europea), la senda de recuperación económica y de generación de empleo no empezará hasta el año 2014 en España. ¡Ahí es nada! Mientras tanto, España seguirá en recesión económica, con subida del desempleo, con la prima riesgo al alza,  los recortes de derechos sociales continuarán, la corrupción política también y la sociedad seguirá cada vez más crispada. En fin, “la pescadilla que se muerde la cola”.

 

La crisis de valores de la sociedad mundial

 

Dejando al margen los problemas económicos y sociales del Primer Mundo, a partir de ahora me gustaría plantear este artículo desde un punto de vista moral. Como todos sabemos las 4 grandes crisis que atraviesa la humanidad son: las guerras, el terrorismo internacional, la pobreza del Tercer Mundo y la destrucción del planeta (cambio climático y calentamiento global). No obstante, en mi opinión en todas estas grandes crisis subyace una crisis moral, ética y de valores. Esto es así. Todos lo días presenciamos en los informativos un rosario de desgracias, tragedias y miserias humanas: guerras, terrorismo, genocidios, asesinatos y homicidios, maltrato físico o psicológico doméstico y/o de género, explotación laboral y sexual infantil, violaciones, pederastia, acoso laboral, trata de blancas y redes de prostitución ilegal, robos con intimidación, esclavitud, secuestros, opresión física o moral debido a regímenes políticos totalitarios o por motivos religiosos, etc. Este es el mundo convulso en donde vivimos. En donde estamos acostumbrados, con indiferencia, a ver en los medios de comunicación, especialmente en los informativos, frías estadísticas de muertes en todo el mundo. En el mundo mueren al día 160.000 personas por cualquier causa. Hasta  la fecha, más de 100 mil millones de seres humanos han fallecido en toda la historia de la humanidad. Así es. La muerte se ha convertido en una simple estadística: muertes por accidentes de tráfico, por maltrato, por suicidio, por terrorismo, por enfermedades, por hambrunas, por desastres naturales, etc. Vemos todo ello con indiferencia, como quien no va la cosa con nosotros. Esto refleja una profunda crisis de valores de la sociedad. Esto es más patente en Occidente, en donde, el materialismo y el consumismo son el credo de cada día. Actualmente, la crisis de valores es mayor. Debido a la crisis, hay mucha gente indigente en las calles que necesitan ayuda. El pretexto de la crisis económica no es para no poner en práctica valores como la solidaridad, el amor, la paz, la justicia social, etc. Hablamos de una crisis capitalista, basada en el capital, en la acumulación deliberada de dinero, de poder, de riqueza… Nosotros formamos parte de este sistema capitalista. Mucha gente acomodada sintió la codicia de vivir por encima de sus posibilidades reales, como ocurrió en épocas de bonanza económica. Ahora, con la actual crisis, están pagando sus consecuencias. Sin generalizar, muchos ciudadanos gastaban más de lo que ingresaban. Creo que la sociedad de los países ricos del Primer Mundo tienen que hacer un profundo examen de conciencia. Son millones de personas del Tercer Mundo que no tienen garantizadas sus necesidades más básicas, como la alimentación, el agua potable, la higiene, la educación, la asistencia sanitaria, etc. Nosotros, la gran mayoría de los occidentales, gozamos de las cosas más elementales para vivir. No es motivo por ello para quejarse. Sin duda, existe un mal reparto de la riqueza global. Estoy en contra de los sueldos multimillonarios que gozan determinados colectivos, como deportistas de elite, modelos, actores y actrices, cantantes, grandes empresarios… La riqueza debe ser bien distribuida. No es comprensible que en Occidente gocemos de tantos privilegios mientras los ciudadanos de los países tercermundistas estén en la más completa miseria. Cada 4 segundos muere una persona en el mundo a causa del hambre. Esto no parece lógico en el siglo XXI, en la era de la Información y de la Comunicación. Los países ricos deben destinar un porcentaje de su capital de su PIB para la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico del Tercer Mundo. Se debe condonar la deuda de esos países pobres contraídas con los países ricos, aplicar medidas políticas y económicas de estímulo para la regeneración económica y el progreso social de esos países…  Igualmente, se debería aplicar una política de transferencia de tecnología a esos países subdesarrollados. La ONU y la OCDE deben implicarse o comprometerse seriamente en ello. En Occidente estamos muy influenciados por los medios de comunicación, en donde se proyecta una serie de estereotipos, como la fama, la riqueza, la belleza, la juventud, el éxito o poder personal, el materialismo, el consumismo, etc. como cánones de vida. Se ensalza con estos estereotipos el lado bello y positivo de la vida, aunque la cruda realidad nos demuestre lo contrario.  Vivimos en una sociedad consumista compulsiva per se. Debemos abrir nuestro corazón y ayudar al prójimo, sin esperar nada a cambio. Debería salir de nuestro interior intentar aportar nuestro granito de arena para crear las bases de un Nuevo Orden Mundial, no capitalista, basado en la igualdad, la libertad, la justicia social, la solidaridad, el amor, la fraternidad, el respeto, bondad, la paz, etc.  En definitiva, todos tenemos la responsabilidad u obligación moral de “arrimar el hombro” para hacer de este mundo un lugar mucho mejor en donde vivir, tratando de convivir como si todos fuésemos de una misma nación llamada Tierra. 

 

¡Muchas gracias!

 

   

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FUENTES CONSULTADAS FOTOGRAFÍAS

 

Los 4 graves problemas que sufre el mundo:

 

 

         Las guerras

         El terrorismo internacional

         El hambre y la pobreza de los países del Tercer Mundo

         La degradación medioambiental y la destrucción del planeta

 

Fotografía arriba a la izquierda (Las guerras)

Fuente: http://elproyectomatriz.files.wordpress.com/2008/03/atentado-iraq.jpg

 

Fotografía arriba la derecha (El terrorismo internacional)

Fuente: http://cdn2.webadictos.net/media/2012/09/ataque-a-las-torres-gemelas.jpg

 

 

Fotografía de abajo a la izquierda (Las hambrunas y la pobreza de los países que componen el Tercer Mundo)

Fuente: http://media.elsiglodetorreon.com.mx/i/2011/08/315672.jpeg

 

Fotografía abajo a la derecha (La degradación y destrucción planetaria)

Fuente: http://andyfibar.files.wordpress.com/2011/03/el-apocalipsis-y-el-destino-de-nuestro-planeta1.jpg

 

ENLACE INTERNO

 

El Estado de la Nación

Enlace: http://jesusfraga.blogspot.es/i2012-02/

 

ENLACES EXTERNOS

 

Canción Imagine  John Lennon

Enlace

 

 http://www.youtube.com/watch?v=DCX3ZNDZAwY

 

Canción We are the World  Michael Jackson 

Enlace

 

http://www.youtube.com/watch?v=P2H6mpUnsLI