PHILOSOPHY & MYSTICISM

LOS 7 PRINCIPIOS HERMÉTICOS REGULADORES DEL COSMOS


(El UNIVERSO DESDE UNA PERSPECTIVA FILOSÓFICO-MÍSTICA)


Los 7 principios sobre los que se basa toda la Filosofía Hermética son los siguientes:

I. – El principio de mentalismo

II. – El principio de Correspondencia

III.- El Principio de Vibración

IV. – El Principio de Polaridad

V. – El Principio del Ritmo

VI. – El Principio de Causa y Efecto

VII. – El Principio de Generación.


I. EL PRINCIPIO DEL MENTALISMO


«El TODO es Mente; el universo es mental».

Este principio encierra la verdad de que «todo es mente». Explica que el TODO, que es la realidad sustancial que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo los nombres de «universo material», «fenómenos de la vida», «materia», «energía», etc., y en una palabra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y viviente. Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Este principio, al establecer la naturaleza mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos mentales y psíquicos que tanto han preocupado la atención del público, y que sin tal explicación no son comprensibles y desafían toda hipótesis científica. La comprensión de este principio hermético de mentalismo habilita al individuo a realizar y conocer la ley que rige el universo mental, aplicándola a su bienestar y desarrollo. El estudiante de la Filosofía Hermética puede emplear conscientemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas. Con la clave maestra en su poder, el discípulo puede abrir las puertas del templo del conocimiento mental y psíquico y entrar en el mismo, libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la fuerza y de la materia, y el cómo y el porqué todas estas están subordinadas al dominio de la mente. Uno de los antiguos Maestros escribió largo tiempo ha: «El que comprenda la verdad de que el universo es mental, está muy avanzado en el sendero del adepto». Y estas palabras son tan verdad hoy en día como lo eran cuando fueron escritas. Sin esta clave maestra el adeptado es imposible, y el estudiante que no lo posea, en vano llamará a la puerta del Templo.

II. – EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA


«Como arriba es abajo, como abajo es arriba».

Este principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios estados del ser y de la vida, y el antiquísimo axioma hermético se refiere precisamente a esto, y afirma: «Como arriba es abajo, como abajo es arriba», y la comprensión de este principio da una clave para resolver muchos de los más obscuros problemas y paradojas de los misteriosos secretos de la Naturaleza. Hay muchos planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esa ley de correspondencia a ellos, mucho de lo que de otra manera nos sería incomprensible se hace claro a nuestra conciencia. Este principio es de aplicación universal en los diversos planos, mental, material o espiritual del Kosmos: es una ley universal. Los antiguos hermetistas consideraban este principio como uno de los más importantes auxiliares de la mente, por cuyo intermedio se puede descorrer el velo que oculta lo desconocido a nuestra vida. Su aplicación puede desgarrar un tanto el Velo de Isis, de tal manera que nos permita ver, aunque más no sea, algunos de los rasgos de la diosa. De igual manera que el comprender los principios de la geometría habilita al hombre para medir el diámetro, órbita y movimiento de las más lejanas estrellas, mientras permanece sentado en su observatorio, así también el conocimiento del principio de correspondencia habilita al hombre a razonar inteligentemente de lo conocido o lo desconocido; estudiando la mónada se llega a comprender al arcángel.

III. – EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN



«Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra».


Este principio encierra la verdad de que todo está en movimiento, de que nada permanece inmóvil, cosas ambas que confirma por su parte la ciencia moderna, y cada nuevo descubrimiento lo verifica y comprueba. Y, a pesar de todo, este principio hermético fue enunciado cientos de años ha por los Maestros del antiguo Egipto. Este principio explica las diferencias entre las diversas manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente y aun del mismo espíritu, las que no son sino el resultado de los varios estados vibratorios. Desde el TODO, que es puro espíritu, hasta la más grosera forma de materia, todo está en vibración: cuanto más alta es esta, tanto más elevada es su posición en la escala. La vibración del espíritu es de una intensidad infinita; tanto, que prácticamente puede considerarse como si estuviera en reposo, de igual manera que una rueda que gira rapidísimamente parece que está sin movimiento. Y en el otro extremo de la escala hay formas de materia densísima, cuya vibración es tan débil que parece también estar en reposo. Entre ambos polos hay millones de millones de grados de intensidad vibratoria. Desde el corpúsculo y el electrón, desde el átomo y la molécula hasta el astro y los Universos, todo está en vibración. Y esto es igualmente cierto en lo que respecta a los estados o planos de la energía o fuerza (la que no es más que un determinado estado vibratorio), y a los planos mentales y espirituales. Una perfecta comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás. Los Maestros también emplean este principio para conquistar los fenómenos naturales. «El que comprenda el principio vibratorio ha alcanzado el cetro del poder», ha dicho uno de los más antiguos escritores.

IV. – EL PRINCIPIO DE LA POLARIDAD


«Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi verdades todas las paradojas pueden reconciliarse».

Este principio encierra la verdad de que todo es dual; todo tiene dos polos; todo su par de opuestos, afirmaciones que son de otros tantos axiomas herméticos. Explica y dilucida las antiguas paradojas que han dejado perplejos a tantísimos investigadores, y que literalmente decían: «La tesis y la antítesis son idénticas en naturaleza, difiriendo solo en grado»; «los opuestos son idénticos en realidad, diferenciándose en su gradación»; «los pares de opuestos pueden conciliarse, los extremos se tocan»; «todo es y no es al mismo tiempo», «toda verdad no es sino media verdad»; «toda verdad es media falsa», etc. Este principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que los «opuestos» no son, en realidad, sino los dos extremos de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados entre ambos. El calor y el frío, aunque opuestos, son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en diversos grados de aquella. Mirad un termómetro y tratad de averiguar donde empieza el calor y donde termina el frío. No hay nada que sea calor absoluto en realidad, indicando simplemente ambos términos, frío y calor, diversos grados de la misma cosa, y que ésta se manifiesta en esos opuestos no es más que los polos de eso que se llama Calor, o sea la manifestación del principio de polaridad que nos ocupa. El mismo principio se manifiesta en la «luz» y la «obscuridad», las que, en resumen, no son sino la misma cosa, siendo ocasionada la diferencia por la diversidad de grado entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde termina la obscuridad y dónde empieza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre grande y pequeño? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre blanco y negro? ¿Cuál entre alto y bajo? ¿Cuál entre positivo y negativo? El principio de polaridad explica esta paradoja. El mismo principio opera de idéntica manera en el plano mental. Tomemos, por ejemplo, el amor y el odio, dos estados mentales completamente distintos aparentemente, y notaremos que hay muchos grados entre ambos; tantos, que las palabras que nosotros usamos para designarlos, «agradable» y «desagradable», se esfuman una en la otra, hasta tal punto que muchas veces somos incapaces de afirmar si una cosa nos causa placer o disgusto. Todas no son más que gradaciones de una misma cosa, como lo comprenderéis claramente por poco que meditéis sobre ello. Y aun más que esto, es posible cambiar o transmutar las vibraciones de odio por vibraciones de amor, en la propia mente y en la mente de los demás, lo que es considerado como lo más importante por los hermetistas. Muchos de los que leéis estas páginas habréis tenido experiencias en vosotros mismos y en los demás de la rápida e involuntaria transición del amor en odio y recíprocamente. Y ahora comprenderéis la posibilidad de efectuar esto por medio del poder de la voluntad, de acuerdo con las fórmulas herméticas. El «Bien» y el «Mal» no son sino los polos de una misma y sola cosa, y el hermetista comprende y conoce perfectamente el arte de transmutar el mal en el bien aplicando inteligentemente el principio de polaridad. En una palabra, el «arte de polarizar se convierte en una fase de la alquimia mental, conocida y practicada por los antiguos y modernos Maestros herméticos. La perfecta comprensión de este principio capacita para cambiar la propia polaridad, así como la de los demás, si uno se toma el tiempo y estudia lo necesario para dominar este arte.

V. – EL PRINCIPIO DEL RITMO


«Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación».

Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una oscilación de péndulo entre los dos polos que existen de acuerdo con el principio de polaridad, descripto un momento ha. Hay siempre una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos, animales, mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y, finalmente, en los estados mentales del hombre, y es con frecuencia a esto último que creen los hermetistas que este principio es el más importante. Los hermetistas han descubierto este principio, encontrándolo de aplicación universal, y han asimismo descubierto ciertos métodos para escapar a sus efectos, mediante el empleo de las fórmulas y métodos apropiados. Emplean para ello la ley mental de neutralización. No pueden anular el principio o impedir que opere, pero han aprendido a eludir sus efectos hasta un cierto grado, grado que depende del dominio que se tenga de dicho principio. Saben como usarlo, en vez de ser usados por él. En este y en otros parecidos métodos consiste la ciencia hermética. El Maestro se polariza a sí mismo en el punto donde desea quedarse, y entonces neutraliza la oscilación rítmica pendular que tendería a arrastrarlo hacia el otro polo. Todos los que han adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismos ejecutan esto hasta cierto punto, consciente o inconscientemente, pero el Maestro lo efectúa conscientemente, y por el solo poder de su voluntad alcanza un grado tal de estabilidad y firmeza mental casi imposible de concebir por esa inmensa muchedumbre que va y viene en un continuado movimiento ondulatorio, impulsada por ese principio de ritmo. Este, así como el de la polaridad, ha sido cuidadosamente estudiado por los hermetistas, y los métodos de contrabalancearlos, neutralizarlos y emplearlos, forman una de las partes más importantes de la alquimia mental hermética.


VI. – EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO (CAUSALIDAD)


«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley».


Este principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo ocurre conforme a la Ley.

La suerte es una palabra vana, y si bien existen muchos planos de causas y efectos, dominando los superiores a los inferiores, aun así ninguno escapa totalmente a la Ley. Los hermetistas conocen los medios y los métodos por los cuales se pude ascender más allá del plano ordinario de causas y efectos, hasta cierto grado, y alcanzando mentalmente el plano superior se convierten en causas en vez de efectos. Las muchedumbres se dejan llevar, arrastradas por el medio ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de los demás, si éstos son superiores a las de ellas. La herencia, las sugestiones y otras múltiples causas externas las empujan como autómatas en el gran escenario de la vida. Pero los Maestros, habiendo alcanzado el plano superior, dominan sus modalidades, sus caracteres, sus cualidades y poderes, así como el medio ambiente que los rodea, convirtiéndose de esta manera en dirigentes, en vez de ser los dirigidos.

Ayudan a las masas y a los individuos a divertirse en el juego de la vida, en vez de ser ellos los jugadores o los autómatas movidos por ajenas voluntades. Utilizan el principio, en vez de ser sus instrumentos. Los Maestros obedecen a la causación de los planos superiores en que se encuentran, pero prestan su colaboración para regular y regir en su propio plano. En lo dicho está condensado un valiosísimo conocimiento hermético: que el que sea capaz de leer entre líneas lo descubra, es nuestro deseo.

VII. – EL PRINCIPIO DE GENERACIÓN


«La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.»


Este principio encierra la verdad de que la generación se manifiesta en todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino. Esto es verdad, no solamente en el plano físico, sino también en el mental y en el espiritual. En el mundo físico este principio se manifiesta como «sexo», y en los planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre el mismo. Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este principio. La comprensión del mismo ilumina muchos de los problemas que tanto han confundido la mente de los hombres. Este principio creador obra siempre en el sentido de «generar», «regenerar» y «crear». Cada ser contiene en sí mismo los dos elementos de este principio. Si deseáis conocer la filosofía de la creación, generación y regeneración mental y espiritual, debéis estudiar este principio hermético, pues él contiene la solución de muchos de los misterios de la vida. Os advertimos que este principio nada tiene que ver con las perniciosas y degradantes teorías, enseñanzas y prácticas, que se anuncian con llamativos títulos, las que no son más que una prostitución del gran principio natural de generación. Tales teorías y prácticas no son más que la resurrección de las antiguas doctrinas fálicas, que solo pueden producir la ruina de la mente, del alma y del cuerpo, y la Filosofía Hermética siempre ha alcanzado su verbo de protesta contra esas licencias y perversiones de los principios naturales. Si lo que deseáis son tales enseñanzas, debéis irlas a buscar a otra parte: el hermetismo nada contiene sobre ellas. Para el puro todas las cosas son puras; para el ruin todas son ruines.



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TEXTO EXTRAÍDO

FUENTE CONSULTADA: http://www.proyectopv.org/1-verdad/kybalionsiete.htm

FUENTE: https://www.elblogalternativo.com/2010/06/11/7-secretos-del-exito-y-los-7-principios-hermeticos-explicados-en-el-siglo-xxi/


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LOS
7 PRINCIPIOS HERMÉTICOS REGULADORES DEL COSMOS


(El
UNIVERSO DESDE UNA PERSPECTIVA FILOSÓFICO-MÍSTICA)


Los
7 principios sobre los que se basa toda la Filosofía Hermética son
los siguientes:

I.
– El principio de mentalismo

II.
– El principio de Correspondencia

III.-
El Principio de Vibración

IV.
– El Principio de Polaridad

V.
– El Principio del Ritmo

VI.
– El Principio de Causa y Efecto

VII.
– El Principio de Generación.

I.
EL PRINCIPIO DEL MENTALISMO

«El
TODO es Mente; el universo es mental».

Este
principio encierra la verdad de que «todo es mente».
Explica que el TODO, que es la realidad sustancial que se oculta
detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo
los nombres de «universo material», «fenómenos de la
vida», «materia», «energía», etc., y en una
palabra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es
espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero
que puede ser considerado como una mente infinita, universal y
viviente. Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es
una creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser. Este principio, al establecer la naturaleza
mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos
mentales y psíquicos que tanto han preocupado la atención del
público, y que sin tal explicación no son comprensibles y desafían
toda hipótesis científica. La comprensión de este principio
hermético de mentalismo habilita al individuo a realizar y conocer
la ley que rige el universo mental, aplicándola a su bienestar y
desarrollo. El estudiante de la Filosofía Hermética puede emplear
conscientemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas por
casualidad o ser usado por ellas. Con la clave maestra en su poder,
el discípulo puede abrir las puertas del templo del conocimiento
mental y psíquico y entrar en el mismo, libre e inteligentemente.
Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la
fuerza y de la materia, y el cómo y el porqué todas estas están
subordinadas al dominio de la mente. Uno de los antiguos Maestros
escribió largo tiempo ha: «El que comprenda la verdad de que el
universo es mental, está muy avanzado en el sendero del adepto».
Y estas palabras son tan verdad hoy en día como lo eran cuando
fueron escritas. Sin esta clave maestra el adeptado es imposible, y
el estudiante que no lo posea, en vano llamará a la puerta del
Templo.

II.
– EL PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA

«Como
arriba es abajo, como abajo es arriba».

Este
principio encierra la verdad de que hay siempre una cierta
correspondencia entre las leyes y los fenómenos de los varios
estados del ser y de la vida, y el antiquísimo axioma hermético se
refiere precisamente a esto, y afirma: «Como arriba es abajo,
como abajo es arriba», y la comprensión de este principio da
una clave para resolver muchos de los más obscuros problemas y
paradojas de los misteriosos secretos de la Naturaleza. Hay muchos
planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esa ley de
correspondencia a ellos, mucho de lo que de otra manera nos sería
incomprensible se hace claro a nuestra conciencia. Este principio es
de aplicación universal en los diversos planos, mental, material o
espiritual del Kosmos: es una ley universal. Los antiguos hermetistas
consideraban este principio como uno de los más importantes
auxiliares de la mente, por cuyo intermedio se puede descorrer el
velo que oculta lo desconocido a nuestra vida. Su aplicación puede
desgarrar un tanto el Velo de Isis, de tal manera que nos permita
ver, aunque más no sea, algunos de los rasgos de la diosa. De igual
manera que el comprender los principios de la geometría habilita al
hombre para medir el diámetro, órbita y movimiento de las más
lejanas estrellas, mientras permanece sentado en su observatorio, así
también el conocimiento del principio de correspondencia habilita al
hombre a razonar inteligentemente de lo conocido o lo desconocido;
estudiando la mónada se llega a comprender al arcángel.

III.
– EL PRINCIPIO DE VIBRACIÓN


«Nada
está inmóvil; todo se mueve; todo vibra».


Este
principio encierra la verdad de que todo está en movimiento, de que
nada permanece inmóvil, cosas ambas que confirma por su parte la
ciencia moderna, y cada nuevo descubrimiento lo verifica y comprueba.
Y, a pesar de todo, este principio hermético fue enunciado cientos
de años ha por los Maestros del antiguo Egipto. Este principio
explica las diferencias entre las diversas manifestaciones de la
materia, de la fuerza, de la mente y aun del mismo espíritu, las que
no son sino el resultado de los varios estados vibratorios. Desde el
TODO, que es puro espíritu, hasta la más grosera forma de materia,
todo está en vibración: cuanto más alta es esta, tanto más
elevada es su posición en la escala. La vibración del espíritu es
de una intensidad infinita; tanto, que prácticamente puede
considerarse como si estuviera en reposo, de igual manera que una
rueda que gira rapidísimamente parece que está sin movimiento. Y en
el otro extremo de la escala hay formas de materia densísima, cuya
vibración es tan débil que parece también estar en reposo. Entre
ambos polos hay millones de millones de grados de intensidad
vibratoria. Desde el corpúsculo y el electrón, desde el átomo y la
molécula hasta el astro y los Universos, todo está en vibración. Y
esto es igualmente cierto en lo que respecta a los estados o planos
de la energía o fuerza (la que no es más que un determinado estado
vibratorio), y a los planos mentales y espirituales. Una perfecta
comprensión de este principio habilita al estudiante hermético a
controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los
demás. Los Maestros también emplean este principio para conquistar
los fenómenos naturales. «El que comprenda el principio
vibratorio ha alcanzado el cetro del poder», ha dicho uno de los
más antiguos escritores.

IV.
– EL PRINCIPIO DE LA POLARIDAD

«Todo
es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los
semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son
idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se
tocan; todas las verdades son semi verdades todas las paradojas
pueden reconciliarse».

Este
principio encierra la verdad de que todo es dual; todo tiene dos
polos; todo su par de opuestos, afirmaciones que son de otros tantos
axiomas herméticos. Explica y dilucida las antiguas paradojas que
han dejado perplejos a tantísimos investigadores, y que literalmente
decían: «La tesis y la antítesis son idénticas en naturaleza,
difiriendo solo en grado»; «los opuestos son idénticos en
realidad, diferenciándose en su gradación»; «los pares de
opuestos pueden conciliarse, los extremos se tocan»; «todo
es y no es al mismo tiempo», «toda verdad no es sino media
verdad»; «toda verdad es media falsa», etc. Este
principio explica que en cada cosa hay dos polos, dos aspectos, y que
los «opuestos» no son, en realidad, sino los dos extremos
de la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente, en
diversos grados entre ambos. El calor y el frío, aunque opuestos,
son realmente la misma cosa, consistiendo la diferencia, simplemente,
en diversos grados de aquella. Mirad un termómetro y tratad de
averiguar donde empieza el calor y donde termina el frío. No hay
nada que sea calor absoluto en realidad, indicando simplemente ambos
términos, frío y calor, diversos grados de la misma cosa, y que
ésta se manifiesta en esos opuestos no es más que los polos de eso
que se llama Calor, o sea la manifestación del principio de
polaridad que nos ocupa. El mismo principio se manifiesta en la «luz»
y la «obscuridad», las que, en resumen, no son sino la
misma cosa, siendo ocasionada la diferencia por la diversidad de
grado entre los dos polos del fenómeno. ¿Dónde termina la
obscuridad y dónde empieza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre
grande y pequeño? ¿Cuál entre duro y blando? ¿Cuál entre duro y
blando? ¿Cuál entre blanco y negro? ¿Cuál entre alto y bajo?
¿Cuál entre positivo y negativo? El principio de polaridad explica
esta paradoja. El mismo principio opera de idéntica manera en el
plano mental. Tomemos, por ejemplo, el amor y el odio, dos estados
mentales completamente distintos aparentemente, y notaremos que hay
muchos grados entre ambos; tantos, que las palabras que nosotros
usamos para designarlos, «agradable» y «desagradable»,
se esfuman una en la otra, hasta tal punto que muchas veces somos
incapaces de afirmar si una cosa nos causa placer o disgusto. Todas
no son más que gradaciones de una misma cosa, como lo comprenderéis
claramente por poco que meditéis sobre ello. Y aun más que esto, es
posible cambiar o transmutar las vibraciones de odio por vibraciones
de amor, en la propia mente y en la mente de los demás, lo que es
considerado como lo más importante por los hermetistas. Muchos de
los que leéis estas páginas habréis tenido experiencias en
vosotros mismos y en los demás de la rápida e involuntaria
transición del amor en odio y recíprocamente. Y ahora comprenderéis
la posibilidad de efectuar esto por medio del poder de la voluntad,
de acuerdo con las fórmulas herméticas. El «Bien» y el
«Mal» no son sino los polos de una misma y sola cosa, y el
hermetista comprende y conoce perfectamente el arte de transmutar el
mal en el bien aplicando inteligentemente el principio de polaridad.
En una palabra, el «arte de polarizar se convierte en una fase
de la alquimia mental, conocida y practicada por los antiguos y
modernos Maestros herméticos. La perfecta comprensión de este
principio capacita para cambiar la propia polaridad, así como la de
los demás, si uno se toma el tiempo y estudia lo necesario para
dominar este arte.

V.
– EL PRINCIPIO DEL RITMO

«Todo
fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo
asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su
movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento
hacia la izquierda; el ritmo es la compensación».

Este
principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un
determinado movimiento de ida y vuelta; un flujo y reflujo, una
oscilación de péndulo entre los dos polos que existen de acuerdo
con el principio de polaridad, descripto un momento ha. Hay siempre
una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión
y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos, animales,
mente, energía, materia. Esta ley lo mismo se manifiesta en la
creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como
en la decadencia de las naciones, en la vida, en las cosas todas, y,
finalmente, en los estados mentales del hombre, y es con frecuencia a
esto último que creen los hermetistas que este principio es el más
importante. Los hermetistas han descubierto este principio,
encontrándolo de aplicación universal, y han asimismo descubierto
ciertos métodos para escapar a sus efectos, mediante el empleo de
las fórmulas y métodos apropiados. Emplean para ello la ley mental
de neutralización. No pueden anular el principio o impedir que
opere, pero han aprendido a eludir sus efectos hasta un cierto grado,
grado que depende del dominio que se tenga de dicho principio. Saben
como usarlo, en vez de ser usados por él. En este y en otros
parecidos métodos consiste la ciencia hermética. El Maestro se
polariza a sí mismo en el punto donde desea quedarse, y entonces
neutraliza la oscilación rítmica pendular que tendería a
arrastrarlo hacia el otro polo. Todos los que han adquirido cierto
grado de dominio sobre sí mismos ejecutan esto hasta cierto punto,
consciente o inconscientemente, pero el Maestro lo efectúa
conscientemente, y por el solo poder de su voluntad alcanza un grado
tal de estabilidad y firmeza mental casi imposible de concebir por
esa inmensa muchedumbre que va y viene en un continuado movimiento
ondulatorio, impulsada por ese principio de ritmo. Este, así como el
de la polaridad, ha sido cuidadosamente estudiado por los
hermetistas, y los métodos de contrabalancearlos, neutralizarlos y
emplearlos, forman una de las partes más importantes de la alquimia
mental hermética.


VI.
– EL PRINCIPIO DE CAUSA Y EFECTO (CAUSALIDAD)

«Toda
causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de
acuerdo a
ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no
conocida; hay muchos
planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley».


Este
principio encierra la verdad de que todo efecto tiene su causa, y
toda causa su efecto. Afirma que nada ocurre casualmente y que todo
ocurre conforme a la Ley.

La
suerte es una palabra vana, y si bien existen muchos planos de causas
y efectos, dominando los superiores a los inferiores, aun así
ninguno escapa totalmente a la Ley. Los hermetistas conocen los
medios y los métodos por los cuales se pude ascender más allá del
plano ordinario de causas y efectos, hasta cierto grado, y alcanzando
mentalmente el plano superior se convierten en causas en vez de
efectos. Las muchedumbres se dejan llevar, arrastradas por el medio
ambiente que las envuelve o por los deseos y voluntades de los demás,
si éstos son superiores a las de ellas. La herencia, las sugestiones
y otras múltiples causas externas las empujan como autómatas en el
gran escenario de la vida. Pero los Maestros, habiendo alcanzado el
plano superior, dominan sus modalidades, sus caracteres, sus
cualidades y poderes, así como el medio ambiente que los rodea,
convirtiéndose de esta manera en dirigentes, en vez de ser los
dirigidos.

Ayudan
a las masas y a los individuos a divertirse en el juego de la vida,
en vez de ser ellos los jugadores o los autómatas movidos por ajenas
voluntades. Utilizan el principio, en vez de ser sus instrumentos.
Los Maestros obedecen a la causación de los planos superiores en que
se encuentran, pero prestan su colaboración para regular y regir en
su propio plano. En lo dicho está condensado un valiosísimo
conocimiento hermético: que el que sea capaz de leer entre líneas
lo descubra, es nuestro deseo.

VII.
– EL PRINCIPIO DE GENERACIÓN

«La
generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y
femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.»


Este
principio encierra la verdad de que la generación se manifiesta en
todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino.
Esto es verdad, no solamente en el plano físico, sino también en el
mental y en el espiritual. En el mundo físico este principio se
manifiesta como «sexo», y en los planos superiores toma
formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre el mismo.
Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este
principio. La comprensión del mismo ilumina muchos de los problemas
que tanto han confundido la mente de los hombres. Este principio
creador obra siempre en el sentido de «generar»,
«regenerar» y «crear». Cada ser contiene en sí
mismo los dos elementos de este principio. Si deseáis conocer la
filosofía de la creación, generación y regeneración mental y
espiritual, debéis estudiar este principio hermético, pues él
contiene la solución de muchos de los misterios de la vida. Os
advertimos que este principio nada tiene que ver con las perniciosas
y degradantes teorías, enseñanzas y prácticas, que se anuncian con
llamativos títulos, las que no son más que una prostitución del
gran principio natural de generación. Tales teorías y prácticas no
son más que la resurrección de las antiguas doctrinas fálicas, que
solo pueden producir la ruina de la mente, del alma y del cuerpo, y
la Filosofía Hermética siempre ha alcanzado su verbo de protesta
contra esas licencias y perversiones de los principios naturales. Si
lo que deseáis son tales enseñanzas, debéis irlas a buscar a otra
parte: el hermetismo nada contiene sobre ellas. Para el puro todas
las cosas son puras; para el ruin todas son ruines.



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TEXTO EXTRAÍDO

FUENTE CONSULTADA: http://www.proyectopv.org/1-verdad/kybalionsiete.htm

FUENTE: https://www.elblogalternativo.com/2010/06/11/7-secretos-del-exito-y-los-7-principios-hermeticos-explicados-en-el-siglo-xxi/

SCIENCE & SPIRITUALITY (AUTHOR: LLISES FOREST)

LAS EXPERIENCIAS EXTRACORPORALES DURANTE LA MUERTE CLÍNICA:

                                            ¿MITO O REALIDAD?

                                                                         


Una de las características más singulares de las experiencias cercanas a la muerte (ECMs) es el fenómeno de las experiencias extracorporales, las proyecciones astrales o exsomáticas. Se ha informado de manera clásica que personas que atraviesan una situación límite para sus vidas (siniestros aéreos, automovilísticos, ferroviarios, etc., traumatismos cráneo-encefálicos, intentos de asesinato frustrados, intentos de suicidio no consumados, infartos, embolias, enfermedades físicas o neurodegenerativas en fase termina avanzada, ahogamientos, accidentes domésticos o laborales, etc.) afirman haber experimentado una experiencia extracorpórea en el momento de la muerte o momentos previos. T

Todos los textos sagrados del planeta (la Biblia, el Tamud, el Corán, el Ars Moriendi, el Bavagad-guita, el Bardo Thödol tibetano, el Libro Egipcio de los Muertos, los Vedas, etc.) hablan de que existe una parte evanescente o aspecto clave en el ser humano (alma) que abandona el cuerpo al morir y que viaja a otros mundos Todos los sistemas filosóficos, cosmogonías, religiones, mitologías escatológicas y corrientes místicas y esotéricas hablan de un viaje póstumo del alma al más allá (cielo, purgatorio o inframundo).

La cuestión de las experiencias extracorpóreas que tiene lugar durante las ECMs han sido ampliamente discutida por la comunidad científica y médica internacional. El fenómeno en sí mismo existe, pero desde el materialismo científico se ha intentado explicar estas experiencias desde un punta vista reduccionista, interpretando dichas experiencias como algún tipo de alucinación autoscópica, de disociación del ego, de despersonalización, de ensoñación lúcida, de delirio o paranoia, síndrome de Cotard, debido todo ello a algún tipo de anomalía en los circuitos cerebrales en los momentos previos a la muerte física.

En este breve artículo analizaré de manera metódica, rigurosa, imparcial o objetiva el fenómeno de las EECs. Para ello es conveniente saber las distintas situaciones que pueden provocar una EEC. Son las siguientes:

– Consumo de sustancias psicogénicas, enteógenas o psicodélicas
– Meditación profunda
– Privación sensorial
– Sincronización de ambos hemisferios del cerebro
– Electroestimulación magnética transcraneal
– Acelaración con fuerzas «G» centrífugas
– Respiración holotrópica
– Experiencias Cercanas a la Muerte

Esa es un clasificación de factores que pueden desencadenar un estado alterado de consciencia que permita a la consciencia trascender las limitaciones sensoriales del cuerpo y experimentar experiencias fuera del cuerpo, ya sean los famosos viajes astrales inducidos de manera artificial o natural a través de diversas técnicas citadas arriba o bien las famosas experiencias de abandono del cuerpo que suelen relatarse de manera clásica en la literatura médica de las Experiencias Cercanas a la Muerte.

Se han planteado, como he dicho arriba, muchos tipos de hipótesis explicativas tanto desde la perspectiva científica, neurofisicalista y materialista como desde la perspectiva religiosa, tanatológica, metafísica, paranormal y trascendental.

La única forma de entender este fenómeno para poder establecer una teoría concluyente científicamente válida es analizando cada uno de los elementos que tienen lugar durante una experiencia fuera del cuerpo. Para ello, me centraré en los casos reportados en el campo de la experiencias cercanas a la muerte sobre personas que han estado física y cerebralmente muertas durante un lapso determinado de tiempo y que posteriormente volvieron a la vida. Son los siguientes:

1. Sensación de flotabilidad o ingravidez


Se menciona de manera recurrente en la literatural médica de la ECMs que los testigos que abandonan su cuerpo son capaces de observar, en estado de ingravidez, desde una posición cenital en el quirófano su cuerpo físico en la camilla inerte temporalmente. La sensación de ingravidez es real. Hay casos de personas que durante una ECM fueron capaces de observar, desde el espacio exterior, la esfera del planeta Tierra en estado de absoluta ingravidez, como si fuesen “cosmonautas” (Vease la ECM de Carl Gustav Jung, Mellen Thomas Benedict o Danion Brinkley)

2. Hiperrealidad, percepción ultrasensorial e inefabilidad


Los sujetos que experimentan una EEC durante la muerte clínica afirman con mucha frecuencia que el nivel de realidad experimentado en ese estado es mucho mayor que en el estado de vigilia. Se agudizan los sentidos, existe una mayor claridad mental, la percepción visual es más nítida, clara y enfocada, los colores son más intensos, el grado de lucidez mental se magnifica exponencialmente, etc. Los sujetos son capaces de describir cualquier evento acontecido en la sala del quirófano con todo lujo de detalles (objetos, personas, maniobras de RCP, etc.), incluso descripción de eventos detallados de lo más nimios posibles. Por otro lado, lo sujetos que cuentan este tipo de historias no son capaces de explicar con el lenguaje humano ordinario la sensación de shock inicial que produce verse desde fuera de su cuerpo y ser consciente de tener otra entidad corpórea con otros poderes (percepción visual de 360 grados, capacidad de leer o sentir los pensamientos de las personas, visión nocturna, capacidad de atravesar paredes o techos, invisibilidad etérea para los que están en el plano de la materia, capacidad de juicio crítico y raciocinio, etc.). No tienen palabras humanas para describir sus episodios en el más allá (inefabilidad). Se tratan de experiencias que se escapan a nuestro propio entendimiento.

3. Autopercepción etérica y omnisciencia

Los sujetos que abandonan su cuerpo durante la muerte clínica afirman percibirse u observarse a sí mismas como energía espiritual, en forma de esferas de luz, hologramas o réplicas luminiscentes etéricas respecto a su cuerpo físico. Personas que han sufrido alguna amputación del algún miembro del cuerpo, al experimentar la ECM, observan que conservan todos los miembros del cuerpo etérico totalmente intactos. Personas con cualquier tipo de discapacidad física, psíquica, intelectual o sensorial, en el otro plano esas enfermedades invalidantes desaparecen. Experimentan lo que se llama la salud total. Incluso, invidentes congénitos que recobran la vista por primera vez. En este sentido, es menester mencionar que los ciegos de nacimiento no tienen impresiones visuales durante el estado de vigilia, o en cualquier otro tipo de estado alterado de consciencia (durante el sueño, bajos los efectos de psicodélicos, durante la experiencias inducidas artificialmente mediante electroestimulación transcraneal, en pruebas de aceleración centrífuga, etc.), solo únicamente durante las experiencia de abandono del cuerpo que tienen lugar durante la muerte clínica. Esto, sin duda, prueba de manera determinante que las ECMs son reales.

Por otra parte, los testigos que atraviesan una ECM afirman tener las respuestas a todas las cuestiones filosóficas, religiosas, axiológicas, metafísicas y existenciales de la vida y del Universo. Afirman conocer la verdadera naturaleza de las cosas. Al salir de sus cuerpos, descubren que existe una Verdad Universal que siempre ha estado ahí y que forman parte de algo mayor que sus propios cuerpos. Ese cliché mental desaparece nada más descubrir que existen en otra dimensión y de que la vida continua tras la muerte. Es como si «cayeran en cuenta» de algo olvidado que ha estado ahí desde siempre, pero que desde el momento del nacimiento el «disco duro» del cerebro de nuevo se formatea. Además, reportan que existe un sentido de familiaridad cuando salen del cuerpo, como si la experiencia la hubieran vivido de manera repetitiva durante miles de veces, es decir, sienten que en realidad su verdadero hogar está en el más allá, enn esa otra dimensión, que es alli de donde pertenecen, pero que al volver a nacer la memoria de nuestro disco duro o hardware (cerebro) y de nuestro «software» (alma) se formatean o se borran para dar lugar a una nueva vida con la memoria vacía.

4. Realidad atemporal y alocal


Se informa de manera repetida de que el testigo que experimenta una ECM percibe que el tiempo y espacio no son como lo percibimos en la realidad física. De hecho, personas que han estado muertas clínicamente durante 30 minutos, por poner un ejemplo, afirman que la sensación que tuvieron es que el tiempo se detuvo durante su experiencia en el más allá (realidad atemporal). Es como si hubiera otra dimensión en donde las constantes de espacio-tiempo no existen de la manera en como las entendemos en la realidad física. Es como si en esa otra dimensión solo existiese un eterno presente. Sujetos que han vuelta a la vida tras una ECMs tras estar unos pocos minutos técnicamente muertos, relatan historias largas en el tiempo, como si el sentido del tiempo no existiese en los términos de la física actual. También relatan que pueden viajar a cualquier lado, que no existen barreras física de ningún tipo, ni espacio-temporales, que su consciencia puede expandirse más allá de los límites lineales del tejido espacio-tiempo (realidad alocal).

5. Teleportación cuántica de la consciencia 


Uno de los elementos más singulares, impresionantes y revolucionarios de las ECMs es la teleportación cuántica de la consciencia más allá de las limitaciones sensoriales impuestas por el cuerpo y por el tejido espacio-tiempo. El testigo es capaz abandonar su cuerpo durante la muerte clínica y observar no solo su cuerpo postrado en la camilla del quirófano del hospital, sino que es capaz de proyectar su consciencia más allá del campo visual marcado por su cuerpo físico, es decir, es capaz de teletransportarse a cualquier lugar que quiera y percibir todo tipo de eventos (por ej. visualizar cómo firman el acta de defunción en un mostrador en el pasillo del hospital; observar una zapatilla deportiva ubicada en la cornisa de un tercer piso en el ala norte de un hospital, memorizar el número de matricula por parte de una persona atropellada por un conductor prófugo, aún siendo invidente; observar otras dependencias dentro del recinto hospitalario; observar el tráfico fluido de vehículos fuera del propio hospital; ser capaz de viajar a otra ciudad, otro país, otro continente e, incluso, salir del espacio exterior de la Tierra y observar nuestro sistema solar, otros sistemas solares, galaxias, planetas. Incluso se citan testimonios de personas que han podido visualizar no solo el Big Bang, sino lo que había antes, el vacío y la vacuidad. También se mencionan que no solo puede viajar por nuestro mundo o Universo físico, sino a otros mundos o multiversos paralelos o dimensiones alternativas. Por lo tanto, la causalidad lineal espacio-temporal dejaría de existir. Cuando vuelven a sus cuerpos tienen la sensación clara y profunda de que realmente han viajado a otro lugar desde fuera de sus cuerpos. No sólo eso, son capaces de describir de manera exacta y detallada todo lo que ocurrió en el quirófano, en otras partes del hospital, de la ciudad, del planeta, etc. Los científicos, médicos y expertos recogen todos estos datos para comprobar la validez objetiva de esas experiencias. En casi todos los casos estudiados, las descripciones de los testigos que experimentaron la experiencia extracorpórea durante el lapso de tiempo que objetiva, científica y técnicamente estaban muertos son corroboradas y confirmadas por los científicos, médicos, enfermeras y especialistas como hechos totalmente verídicos y concordantes con la realidad (experiencias extracorpóreas verídicas). (Véase experiencias de este tipo como la de Mellen Thomas Benedict, Danion Brinkley, Betty Eaddy, Pam Reynolds, Lord Gueddes, Don Piper, Susanna Omuri, George Ritchie, Amanda Cable, Anita Moorjani, Eben Alexander, etc.)

Las experiencias extracorpóreas verídicas prueban por sí misma, de manera determinante, la continuidad de la consciencia después de la muerte física. No hay otra manera de entenderlo si somos los suficientemente sensatos, honestos y cabales.

Conclusión


Si analizamos con detenimiento cada unos de los aspectos de las experiencias extracorporales que tienen lugar durante las ECMs por muerte clínica desde todos los ángulos posibles (fenomenología, tipología, casuística, efectos post-EEC, modelos explicativos, etc.), podemos comprender el fenómeno de una manera más acertada, menos sesgada, más imparcial, más objetiva y de una manera más “científica”. A partir de ahí se podría elucubrar una serie de hipótesis explicativas sobre dicho fenómeno que sean consecuentes con los hechos narrados en relación a esta cuestión. Los 5 elementos citados arriba, algunos de ellos por separado o todos ellos en conjunto, prueban de manera decisiva e irrefutable que la consciencia no es un subproducto del cerebro. Sugieren que el cerebro es un mero receptor de la consciencia, no el creador. Por lo tanto, sería necesario una revisión urgente del actual paradigma monista materialista, fisicalista y reduccionista de la ciencia tradicional por un nuevo paradigma científico de corte dualista (cuerpo-alma) en el cual se reconozca al ser humano como una entidad espiritual eterna e inmortal. ¡Ahí está la clave de todo!


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SCIENCE & SPIRITUALITY (AUTHOR: LLISES FOREST)

LAS EXPERIENCIAS EXTRACORPORALES DURANTE LA MUERTE CLÍNICA:

                                            ¿MITO O REALIDAD?

                                                                         

Una de las características más singulares de las experiencias cercanas a la muerte (ECMs) es el fenómeno de las experiencias extracorporales, las proyecciones astrales o exsomáticas. Se ha informado de manera clásica que personas que atraviesan una situación límite para sus vidas (siniestros aéreos, automovilísticos, ferroviarios, etc., traumatismos cráneo-encefálicos, intentos de asesinato frustrados, intentos de suicidio no consumados, infartos, embolias, enfermedades físicas o neurodegenerativas en fase termina avanzada, ahogamientos, accidentes domésticos o laborales, etc.) afirman haber experimentado una experiencia extracorpórea en el momento de la muerte o momentos previos. T

Todos los textos sagrados del planeta (la Biblia, el Tamud, el Corán, el Ars Moriendi, el Bavagad-guita, el Bardo Thödol tibetano, el Libro Egipcio de los Muertos, los Vedas, etc.) hablan de que existe una parte evanescente o aspecto clave en el ser humano (alma) que abandona el cuerpo al morir y que viaja a otros mundos Todos los sistemas filosóficos, cosmogonías, religiones, mitologías escatológicas y corrientes místicas y esotéricas hablan de un viaje póstumo del alma al más allá (cielo, purgatorio o inframundo).

La cuestión de las experiencias extracorpóreas que tiene lugar durante las ECMs han sido ampliamente discutida por la comunidad científica y médica internacional. El fenómeno en sí mismo existe, pero desde el materialismo científico se ha intentado explicar estas experiencias desde un punta vista reduccionista, interpretando dichas experiencias como algún tipo de alucinación autoscópica, de disociación del ego, de despersonalización, de ensoñación lúcida, de delirio o paranoia, síndrome de Cotard, debido todo ello a algún tipo de anomalía en los circuitos cerebrales en los momentos previos a la muerte física.

En este breve artículo analizaré de manera metódica, rigurosa, imparcial o objetiva el fenómeno de las EECs. Para ello es conveniente saber las distintas situaciones que pueden provocar una EEC. Son las siguientes:

– Consumo de sustancias psicogénicas, enteógenas o psicodélicas
– Meditación profunda
– Privación sensorial
– Sincronización de ambos hemisferios del cerebro
– Electroestimulación magnética transcraneal
– Acelaración con fuerzas «G» centrífugas
– Respiración holotrópica
– Experiencias Cercanas a la Muerte

Esa es un clasificación de factores que pueden desencadenar un estado alterado de consciencia que permita a la consciencia trascender las limitaciones sensoriales del cuerpo y experimentar experiencias fuera del cuerpo, ya sean los famosos viajes astrales inducidos de manera artificial o natural a través de diversas técnicas citadas arriba o bien las famosas experiencias de abandono del cuerpo que suelen relatarse de manera clásica en la literatura médica de las Experiencias Cercanas a la Muerte.

Se han planteado, como he dicho arriba, muchos tipos de hipótesis explicativas tanto desde la perspectiva científica, neurofisicalista y materialista como desde la perspectiva religiosa, tanatológica, metafísica, paranormal y trascendental.

La única forma de entender este fenómeno para poder establecer una teoría concluyente científicamente válida es analizando cada uno de los elementos que tienen lugar durante una experiencia fuera del cuerpo. Para ello, me centraré en los casos reportados en el campo de la experiencias cercanas a la muerte sobre personas que han estado física y cerebralmente muertas durante un lapso determinado de tiempo y que posteriormente volvieron a la vida. Son los siguientes:

1. Sensación de flotabilidad o ingravidez


Se menciona de manera recurrente en la literatural médica de la ECMs que los testigos que abandonan su cuerpo son capaces de observar, en estado de ingravidez, desde una posición cenital en el quirófano su cuerpo físico en la camilla inerte temporalmente. La sensación de ingravidez es real. Hay casos de personas que durante una ECM fueron capaces de observar, desde el espacio exterior, la esfera del planeta Tierra en estado de absoluta ingravidez, como si fuesen “cosmonautas” (Vease la ECM de Carl Gustav Jung, Mellen Thomas Benedict o Danion Brinkley)

2. Hiperrealidad, percepción ultrasensorial e inefabilidad


Los sujetos que experimentan una EEC durante la muerte clínica afirman con mucha frecuencia que el nivel de realidad experimentado en ese estado es mucho mayor que en el estado de vigilia. Se agudizan los sentidos, existe una mayor claridad mental, la percepción visual es más nítida, clara y enfocada, los colores son más intensos, el grado de lucidez mental se magnifica exponencialmente, etc. Los sujetos son capaces de describir cualquier evento acontecido en la sala del quirófano con todo lujo de detalles (objetos, personas, maniobras de RCP, etc.), incluso descripción de eventos detallados de lo más nimios posibles. Por otro lado, lo sujetos que cuentan este tipo de historias no son capaces de explicar con el lenguaje humano ordinario la sensación de shock inicial que produce verse desde fuera de su cuerpo y ser consciente de tener otra entidad corpórea con otros poderes (percepción visual de 360 grados, capacidad de leer o sentir los pensamientos de las personas, visión nocturna, capacidad de atravesar paredes o techos, invisibilidad etérea para los que están en el plano de la materia, capacidad de juicio crítico y raciocinio, etc.). No tienen palabras humanas para describir sus episodios en el más allá (inefabilidad). Se tratan de experiencias que se escapan a nuestro propio entendimiento.

3. Autopercepción etérica y omnisciencia

Los sujetos que abandonan su cuerpo durante la muerte clínica afirman percibirse u observarse a sí mismas como energía espiritual, en forma de esferas de luz, hologramas o réplicas luminiscentes etéricas respecto a su cuerpo físico. Personas que han sufrido alguna amputación del algún miembro del cuerpo, al experimentar la ECM, observan que conservan todos los miembros del cuerpo etérico totalmente intactos. Personas con cualquier tipo de discapacidad física, psíquica, intelectual o sensorial, en el otro plano esas enfermedades invalidantes desaparecen. Experimentan lo que se llama la salud total. Incluso, invidentes congénitos que recobran la vista por primera vez. En este sentido, es menester mencionar que los ciegos de nacimiento no tienen impresiones visuales durante el estado de vigilia, o en cualquier otro tipo de estado alterado de consciencia (durante el sueño, bajos los efectos de psicodélicos, durante la experiencias inducidas artificialmente mediante electroestimulación transcraneal, en pruebas de aceleración centrífuga, etc.), solo únicamente durante las experiencia de abandono del cuerpo que tienen lugar durante la muerte clínica. Esto, sin duda, prueba de manera determinante que las ECMs son reales.

Por otra parte, los testigos que atraviesan una ECM afirman tener las respuestas a todas las cuestiones filosóficas, religiosas, axiológicas, metafísicas y existenciales de la vida y del Universo. Afirman conocer la verdadera naturaleza de las cosas. Al salir de sus cuerpos, descubren que existe una Verdad Universal que siempre ha estado ahí y que forman parte de algo mayor que sus propios cuerpos. Ese cliché mental desaparece nada más descubrir que existen en otra dimensión y de que la vida continua tras la muerte. Es como si «cayeran en cuenta» de algo olvidado que ha estado ahí desde siempre, pero que desde el momento del nacimiento el «disco duro» del cerebro de nuevo se formatea. Además, reportan que existe un sentido de familiaridad cuando salen del cuerpo, como si la experiencia la hubieran vivido de manera repetitiva durante miles de veces, es decir, sienten que en realidad su verdadero hogar está en el más allá, enn esa otra dimensión, que es alli de donde pertenecen, pero que al volver a nacer la memoria de nuestro disco duro o hardware (cerebro) y de nuestro «software» (alma) se formatean o se borran para dar lugar a una nueva vida con la memoria vacía.

4. Realidad atemporal y alocal


Se informa de manera repetida de que el testigo que experimenta una ECM percibe que el tiempo y espacio no son como lo percibimos en la realidad física. De hecho, personas que han estado muertas clínicamente durante 30 minutos, por poner un ejemplo, afirman que la sensación que tuvieron es que el tiempo se detuvo durante su experiencia en el más allá (realidad atemporal). Es como si hubiera otra dimensión en donde las constantes de espacio-tiempo no existen de la manera en como las entendemos en la realidad física. Es como si en esa otra dimensión solo existiese un eterno presente. Sujetos que han vuelta a la vida tras una ECMs tras estar unos pocos minutos técnicamente muertos, relatan historias largas en el tiempo, como si el sentido del tiempo no existiese en los términos de la física actual. También relatan que pueden viajar a cualquier lado, que no existen barreras física de ningún tipo, ni espacio-temporales, que su consciencia puede expandirse más allá de los límites lineales del tejido espacio-tiempo (realidad alocal).

5. Teleportación cuántica de la consciencia 


Uno de los elementos más singulares, impresionantes y revolucionarios de las ECMs es la teleportación cuántica de la consciencia más allá de las limitaciones sensoriales impuestas por el cuerpo y por el tejido espacio-tiempo. El testigo es capaz abandonar su cuerpo durante la muerte clínica y observar no solo su cuerpo postrado en la camilla del quirófano del hospital, sino que es capaz de proyectar su consciencia más allá del campo visual marcado por su cuerpo físico, es decir, es capaz de teletransportarse a cualquier lugar que quiera y percibir todo tipo de eventos (por ej. visualizar cómo firman el acta de defunción en un mostrador en el pasillo del hospital; observar una zapatilla deportiva ubicada en la cornisa de un tercer piso en el ala norte de un hospital, memorizar el número de matricula por parte de una persona atropellada por un conductor prófugo, aún siendo invidente; observar otras dependencias dentro del recinto hospitalario; observar el tráfico fluido de vehículos fuera del propio hospital; ser capaz de viajar a otra ciudad, otro país, otro continente e, incluso, salir del espacio exterior de la Tierra y observar nuestro sistema solar, otros sistemas solares, galaxias, planetas. Incluso se citan testimonios de personas que han podido visualizar no solo el Big Bang, sino lo que había antes, el vacío y la vacuidad. También se mencionan que no solo puede viajar por nuestro mundo o Universo físico, sino a otros mundos o multiversos paralelos o dimensiones alternativas. Por lo tanto, la causalidad lineal espacio-temporal dejaría de existir. Cuando vuelven a sus cuerpos tienen la sensación clara y profunda de que realmente han viajado a otro lugar desde fuera de sus cuerpos. No sólo eso, son capaces de describir de manera exacta y detallada todo lo que ocurrió en el quirófano, en otras partes del hospital, de la ciudad, del planeta, etc. Los científicos, médicos y expertos recogen todos estos datos para comprobar la validez objetiva de esas experiencias. En casi todos los casos estudiados, las descripciones de los testigos que experimentaron la experiencia extracorpórea durante el lapso de tiempo que objetiva, científica y técnicamente estaban muertos son corroboradas y confirmadas por los científicos, médicos, enfermeras y especialistas como hechos totalmente verídicos y concordantes con la realidad (experiencias extracorpóreas verídicas). (Véase experiencias de este tipo como la de Mellen Thomas Benedict, Danion Brinkley, Betty Eaddy, Pam Reynolds, Lord Gueddes, Don Piper, Susanna Omuri, George Ritchie, Amanda Cable, Anita Moorjani, Eben Alexander, etc.)

Las experiencias extracorpóreas verídicas prueban por sí misma, de manera determinante, la continuidad de la consciencia después de la muerte física. No hay otra manera de entenderlo si somos los suficientemente sensatos, honestos y cabales.

Conclusión


Si analizamos con detenimiento cada unos de los aspectos de las experiencias extracorporales que tienen lugar durante las ECMs por muerte clínica desde todos los ángulos posibles (fenomenología, tipología, casuística, efectos post-EEC, modelos explicativos, etc.), podemos comprender el fenómeno de una manera más acertada, menos sesgada, más imparcial, más objetiva y de una manera más “científica”. A partir de ahí se podría elucubrar una serie de hipótesis explicativas sobre dicho fenómeno que sean consecuentes con los hechos narrados en relación a esta cuestión. Los 5 elementos citados arriba, algunos de ellos por separado o todos ellos en conjunto, prueban de manera decisiva e irrefutable que la consciencia no es un subproducto del cerebro. Sugieren que el cerebro es un mero receptor de la consciencia, no el creador. Por lo tanto, sería necesario una revisión urgente del actual paradigma monista materialista, fisicalista y reduccionista de la ciencia tradicional por un nuevo paradigma científico de corte dualista (cuerpo-alma) en el cual se reconozca al ser humano como una entidad espiritual eterna e inmortal. ¡Ahí está la clave de todo!


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SCIENCE & RELIGION (AUTHOR: LLISES FOREST)

PREJUICIOS SOCIALES RESPECTO A LA RELACIÓN ENTRE CIENCIA Y FE                                                        

(CONTRADICCIONES EN EL ÁMBITO DE LA CIENCIA)


                                    

                                                       (ACTUALIZADO)



La ciencia sin la religión está coja; la religión sin la ciencia está ciega”

Albert Einstein

Premio Nobel en Física

Creencias personales: Religión Cósmica


Introducción


Mucha gente cree erróneamente que es incompatible por parte de la comunidad científica algún tipo de vinculación ideológica-religiosa con la fe en Dios. Esto un bulo muy extendido por los medios de comunicación y de la sociedad disfrazado de una falsa verdad que parte del puro desconocimiento, el prejuicio y de la demagogia. En este artículo no solo demostraré que es compatible tener una visión científica, racional e intelectual del mundo con la fe en Dios, sino que además pueden complementarse la una de la otra. Para ellos expondré los principales prejuicios de la sociedad en relación a esta cuestión. Son los siguientes:

1º PREJUICIO: Los científicos no creen en Dios.


REFUTACIÓN: FALSO. Según una encuesta realizada por el Pew Research Center for the People & The Press realizada en 2009 a científicos de la AAAS (American Associaton for Advancement of Science, Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia), la institución científica más importante y prestigiosa del mundo, que agrupa el mayor número de científicos del mundo (edita el magazine científico Science, una las tres revistas científicas generalistas de máximo prestigio mundial, junto con Nature y Cell), sobre todo científicos eminentes, reveló que el 51% de los científicos de esa institución creen en Dios o algún tipo de Poder Superior o Principio Cósmico Espiritual De ese 51 %, casi todos aceptan la teoría de la evolución de las especies por selección natural neodarwinista. El 41% no cree en la existencia de Dios o Fuerza Superior. El 7% restante no se pronuncian o no saben (NS/NC). En la comunidad científica existen científicos que tienen una visión ortodoxa-reduccionista del mundo y científicos heterodoxos con una apertura intelectual más amplia a cuestiones que los científicos ortodoxos no defienden (Por ej. la existencia de Dios, la cuestión de la inmortalidad, la existencia de vida inteligente extraterrestre, etc.). La realidad es, según diversos encuestas, que los científicos ortodoxos materialistas representan en realidad una franca minoría de lo que representa el establishment científico y académico.

Por otro lado, se realizó un estudio llevado a cabo por Elaine Howard Ecklund, de la Universidad de Rice (EE.UU) a través de entrevistas a una muestra de 275 científicos, seleccionados de una encuesta previa, que incluyó a 2.198 contratados e interinos de las facultades de ciencias naturales y sociales de 21 universidades de élite de Estados Unidos.

Aproximadamente, la mitad de estos científicos habían expresado en dicha encuesta alguna forma de identidad religiosa, mientras que la otra mitad no se había identificado con ninguna religión.

Los científicos ateos entrevistados que sí se adscribían a alguna tradición religiosa esgrimieron razones sociales y personales para la integración de la religión en sus vidas.

La misma universidad llevo otro estudio demográfico transcultural sobre religiosidad de los científicos en 8 países diferentes.

Los resultados de esa encuesta es que la imagen del científico como una persona opuesta a la fe no se corresponde con la realidad en un alto porcentaje de los miembros de la comunidad científica. Como ejemplo se proporcionan los datos de países como India, Italia, Taiwán y Turquía.

«Más de la mitad de los científicos en la India, Italia, Taiwán y Turquía se definen como creyentes», afirma el investigador principal del estudio, Elaine Howard Ecklund, director fundador del Programa de Religión y Vida Pública de la Universidad de Rice.

En cuanto el supuesto enfrentamiento entre fe y ciencia, Ecklund señala que sólo una minoría de científicos encuestados cree que la ciencia y la religión están en conflicto. En el Reino Unido, por ejemplo, sólo el 32% de los científicos cree que la religión entra en conflicto con la ciencia, mientras que en Estados Unidos el porcentaje se reduce al 29%.

Durante el estudio, fueron encuestados por los investigadores de Rice 9.422 científicos de Francia, Hong Kong, India, Italia, Taiwán, Turquía, el Reino Unido y Estados Unidos y algunos de ellos aseguraron que la religión puede contribuir a dar luz sobre aspectos de la realidad que estudia la ciencia.

                                                     


2º PREJUICIO: La inteligencia y la razón están reñidas con la fe.



REFUTACIÓN: FALSO. Un ejemplo gráfico que refuta completamente este falso prejuicio es el hecho de que, prácticamente, el 93 % de los científicos que lo concedieron un Premio Nobel (física, química, fisiología y medicina) relacionado con la ciencia creen en la existencia de Dios. Tan solo un 7% de los científicos laureados con el Nobel rechazan la existencia de Dios (ateos, agnósticos y librepensadores). Como todos sabemos, el Premio Nobel es la mayor distinción honorífica al mérito científico. Los mayores genios que revolucionaron la ciencia en todos los sentidos son casi todos creyentes. Estamos aseverando que los científicos eminentes que gozan de máximo prestigio y fama internacional creen en Dios o algún tipo de Fuerza Superior. Quizás, esto viene a confirmar la cita de Louis Pasteur: “Un poco de ciencia nos aleja de Dios, pero mucha ciencia nos devuelve a Él”. Se puede ser un “cerebrito” trabajando en un laboratorio científico y a su vez tener fe en Dios.

  


                                  


PREJUICIO: El método científico abarca toda la realidad


REFUTACIÓN: FALSO El método científico sirve para testear cualquier teoría a través de una serie de pasos muy bien elaborados con el fin de probar cualquier tipo de ley, principio, fenómeno u hecho concreto que sea objetiva y empíricamente observable, cuantificable, medible, verificable y reproducible. Los pasos a seguir son los siguientes:

1. Observación

2. Hipótesis

3. Experimentación

4. Predicción

5. Verificación

6. Falsabilidad

7. Replicabilidad

Una teoría no es lo mismo que una ley. La primera de ellas debe ser probada científicamente siguiendo los pasos anteriores para poder finalmente demostrarla como una ley universalmente válida.

Leyes válidas:

1ª La ley gravitacional universal de Newton que establece la relación entre la fuerza de atracción de la Tierra sobre un cuerpo con masa.

2ª La ley de la mecánica de fluidos de Arquímedes que estudia el movimiento de los fluidos, así como las fuerzas que operan.

3ª Las leyes de Klepler sobre la mecánica celeste sobre el movimiento orbital de los astros y el comportamiento de las mareas.

4ºª La teoría general de la relatividad que establece la ecuación E=MC2, , es decir, la masa de un cuerpo en reposo se convierte en energía al viajar a la velocidad de la luz.

5ª Las leyes de Mendel basadas en la transmisión por herencia genética de las características de los organismos de los padres a su hijos.

Teorías no probadas con el método científico

1. La teoría de Big Bang en los términos que establece la ciencia ortodoxa (fluctuaciones cuánticas de vacío cósmico por azar).

2. La teoría del Big Crunch

3. La teoría sobre los multiversos paralelos

4. La teoría de supercuerdas

5. La teoría del éter

6. La teoría del caos

7. Las teorías sobre los agujeros negros

8. Las teorías sobre la materia y energía oscura

9. La Teoría M (Teoría del Todo)

10. La teoría de la evolución por selección natural en los términos citados por la ciencia ortodoxa (selección natural, supervivencia por adaptación al entorno, mutaciones genéticas aleatorias, materialismo y azar).

En casi todos los casos citados, se basan en meras especulaciones científicas. Por ejemplo, desde la física se ha planteado la existencia de los multiversos paralelos y la teoría de supercuerdas, a pesar de que no ha pasado la criba científica del método científico. Sabemos que muchas de las teorías que postulan los físicos, a pesar de estar avaladas por modelos matemáticos, no están comprobadas científicamente. Se basan en la mera especulación científica. De hecho, la famosa Teoría del Todo, una teoría que unifica la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, la mecánica cuántica, la teoría de supercuerdas y las 4 fuerzas de la naturaleza no es más una marco teórico muy amplio basado en una serie de teorías independientes, avalados por modelos matemáticos, que pueden explicar la realidad, pero no están basadas dichas teorías en la observación empírica, la experimentación, la verificabilidad y la replicabilidad. El hecho de que dichas teoría no son falsables en base a la terminología popperiana, no podemos, al menos a nivel práctico, dar por válidas dichas teorías, por muy bien que están formuladas desde el campo de las matemáticas y la cosmología. Sin embargo, este tipo de teorías se discuten e, incluso, se dan por válidas en los ambientes científicos y académicos más ortodoxos.

Otro ejemplo de ello lo tenemos con la controvertida teoría de la evolución de las especies por selección natural. Se basan en un conjunto de teorías inderdependientes, a primera vista avaladas desde un punto de vista científico interdisciplinario (biología evolutiva, etología, genética de poblaciones, anatomía comparada, paleoantropología, sociobiología, microbiología, psicobiología comparada, neuroetología, zoología comparada, filogeografía, taxonomía clasificar, biogeografía, ecología del comportamiento, etc.) que todas unidas han contribuido a desarrollar un marco teórico global que explique el origen y la evolución de las especies. No obstante, más bien lo que se ha conseguido es más bien elaborar una “supuesta” teoría general, aparentemente avalada desde diferentes perspectivas científicas, para desarrollar en un mismo esquema o marco teórico las primeras teorías propuestas por Charles Darwin sobre la evolución de las especies por selección natural. Esto dio lugar a la famosa teoría evolutiva neodarwinista. No obstante, la teoría de la evolución no está avalada con el método científico oficial. Por ejemplo, nunca se ha logrado observar en un experimento de laboratorio como una especie muta genéticamente de manera aleatoria para dar lugar a otra especie diferente. Todas las supuestas “pruebas” recogidas en este campo tiene un carácter puramente retrospectivo, es decir, a partir de los restos paleontológicos de un primate o de cualquier otra especie se ha elaborado un esquema teórico para explicar esta teoría. No tiene un carácter, por tanto, prospectivo, basado en la observación empírica, la experimentación, la verificabilidad, la falsabilidad y la replicabilidad. Por tanto, estamos hablando de una teoría meramente especulativa, aunque tenga principios o fundamentos válidos (selección natural, adaptación y evolución), no significa que sería totalmente válida. De hecho, no hay consenso total por parte de la comunidad científica respecto a la validez universal de esta teoría. La verdad es que se trata de una teoría muy simplista no contrastada y comprobada con el método científico. Presenta, por tanto, esta teoría defectos de forma o de contenido insalvables que ponen en entredicho algunos aspectos que plantea dicha teoría (mutaciones genéticas aleatorias, materialismo y azar). (Si ya no está probado con el método científico que una especie mute genéticamente para dar lugar a otra especie, tampoco se comprobó que una cadena sucesiva de millones de combinaciones aleatorias dieran lugar a lo largo del tiempo a los seres humanos y nuestro complejo cerebro (neocórtex racional) y autoconciencia). 

En definitiva, la ciencia acepta en los ambientes científicos y académicos muchas teorías que en realidad no están demostradas con el método científico. Se discuten, se imparten conferencias en universidades, se publican en revistas científicas y se le otorga “legitimidad científica” a pesar de no estar comprobadas a través de las metodología científica neopositivista.

Esto es una gran contradicción, ya que muchos escépticos apelan al “sacrosanto” método científico para “despachar” sin más otro tipo de teorías que tampoco están demostradas científicamente (Por ej.: la existencia de Dios, la inmortalidad, la existencia de vida inteligente extraterrestre, el alma humana, etc.). De cualquier manera, está claro que el método científico no abarca toda la realidad. Por ej.: la experiencia subjetiva del amor no se puede demostrar con el método científico en un experimento de laboratorio. Si bien es cierto, que a través de escáneres de resonancia magnética cerebral se ha descubierto los mecanismos neurales implicados en las emociones, conociendo que partes del cerebro se activan o desactivan, el contenido de las emociones no se pueden probar científicamente. ¿Puede el frío y aséptico método científico probar un sentimiento tan sublime, refinado y puro como el AMOR? ¿Sólo por el simple hecho de que no se puede demostrar científicamente significa que no existe?¿Puede la ciencia demostrar con el método científico la experiencia mística de la comunión con el Cósmos? ¿Puede el método científico responder a las grandes cuestiones existenciales del ser humano? ¿Y la experiencia noética, iluminadora y sagrada de la mística?


4º PREJUICIO: El progreso científico acabará relegando la hipotética existencia de Dios al mundo de lo imaginario, de la mitología y de la superstición.

REFUTACIÓN: FALSO. Nadie discute que el progreso y avance científico logrará desentrañar casi todos los misterios del Universo y sobre el origen y evolución de la vida. A medida que avanza el pensamiento científico, menos recurrente son las explicaciones “mágicas”, sobrenaturales y supersticiosas sobre todos los misterios relacionados con la naturaleza. El pensamiento anacrónico medieval, basado en la mitología, la superstición, la magia, las creencias paganas y la superchería, ha sido relegado por el pensamiento científico y racional basado en el conocimiento, en el progreso y en la ilustración. Antiguamente, la creencia en las posesiones demoníacas era algo recurrente en las enfermedades psicosomáticas y mentales. Los mitos, las creencias “mágicas”, el esoterismo, la astrología y otras cuestiones fueran actualmente relegados por el pensamiento racional, intelectual, científico e ilustrado al mundo de la pura superstición, charlatanería y la superchería. En este sentido, la ciencia ha logrado una sociedad más madura, evolucionada, más culta, más libre y refinada que no esté alienada al pensamiento mágico, la superstición, los dogmas religiosos, la mitología y la superstición.


Ahora bien, dar el salto mortal y decir que la ciencia podría acabar explicándolo todo es una absoluta falacia. La creencia popular es que el progreso científico acabará por desterrar la creencia en Dios en una simple superstición y anacronismo. De hecho, la famosa Teoría del Todo pretende establecer un marco teórico global que lo explique absolutamente todo (origen y evolución del Universo, propiedades, fundamentos, principios, constantes, leyes y fuerzas que rigen el Cosmos, el origen de la vida y su desarrollo y evolución, etc.), una teoría que excluye a Dios como el principal mentor de todo cuanto existe. Sin embargo, esta teoría no es más que una utopía científica. Según un principio fundamental y universalmente válido en ciencia, el Teorema de Kurt Gödel, establece una serie de límites para las matemáticas y para el conocimiento científico en general. Según este principio científico universal, equiparable a la teoría general de la relatividad de Einstein y el principio de incertidumbre de Heisenberg, existe aspectos que son imposibles de conocer debido a las limitaciones inherentes a cualquier sistema de conocimientos, incluyendo a la propia ciencia. Coloquialmente hablando, viene a decir que la ciencia jamás podrá conocer los secretos últimos del Universo. Cualquier sistema de axiomas, basado en la lógica y matemáticas puras, será incompleto. La ciencia nunca tendrá la respuesta a todos los misterios sobre los fundamentos, principios, leyes, reglas, constantes, variables y fuerzas del Universo. Por lo tanto, la ciencia jamás podrá probar la inexistencia de Dios. Siempre habrá margen suficiente, por muy desarrollada a nivel intelectual que esté el ser humano (actualmente, nuestro nivel de desarrollo intelectual no pasa del 15 % del potencial de nuestro cerebro) y por mucho que haya progresado la ciencia. La ciencia jamás podrá refutar científicamente la hipotética existencia de Dios.

Algunos científicos, como Stephen Hawking, han llegado a afirmar que, a día de hoy, Dios es una hipótesis científica innecesaria para explicar el origen, desarrollo y evolución del Universo y de la vida. Esto no es más que una falsa verdad. Una Teoría del Todo que excluya como hipótesis a posteriori la intervención de un Creador, no es más que una entelequia pseudocientífica disfrazado bajo una “falsa verdad”. Creer en lo contrario, serían entrar en el proselitismo ateo, la pseudociencia, la falacia y la demagogia gratuita.


5º PREJUICIO: La razón jamás podrá probar la existencia de Dios.


REFUTACIÓN: FALSO. Muchos piensan que la creencia en Dios no es más que un dogma de fe. Se cree que desde el racionalismo y el intelectualismo, Dios es una mera hipótesis excluyente. Nada más lejos de realidad. Muchos filósofos e incluso científicos afirman que se puede llegar a postular la existencia de Dios desde el puro racionalismo. De hecho, existen argumentos racionales, intelectualmente válidos, que apoyan la existencia de un Creador. Entre eses argumentos, hay que citar los siguientes:


1. El argumento basado en el principio antrópico

2. El argumento basado en el principio teleológico

3. El argumento basado en el principio cosmológico

4. El argumento basado en las leyes científicas de la termodinámica.

5. El argumento basado en un principio ontológico

6. El argumento basado en un principio antropológico

7. El argumento basado en un principio moral

Todos eses argumentos racionales por separado o en su conjunto prueban la existencia de algún tipo de INTELIGENCIA CREADORA, ORDEN SUPERIOR, LEY CÓSMICA DIVINA UNIVERSAL, PRINCIPIO SUPERIOR O ENERGÍA SUPREMA.

Desde la física se ha planteado la existencia de Dios atendiendo a una serie de magnitudes cosmológicas que rigen en el Universo. Ejemplos:

1. La sincronía, equilibrio, precisión y simplicidad de sus leyes físicas que han permitido el surgimiento de la vida.

2. La precisa y calibrada intensidad de las 4 grandes fuerzas de la naturaleza (gravitatoria, electromagnética, interacción nuclear fuerte e interacción nuclear débil).

3. La composición de la materia (que las partículas subatómicas tengan la masa y la carga eléctrica exacta para dar lugar a la vida).

4. La intensidad precisa del Big Bang para dar lugar al Universo actual.

5. El ritmo preciso de la expansión del Universo

6. La existencia de elementos químicos necesarios en la naturaleza (carbono, oxígeno, helio, nitrógeno, etc.) para dar lugar a la vida.

7. Los parámetros exactos relacionados con la teoría de relatividad general y que el universo esté formado por 3 dimensiones espaciales y 1 dimensión temporal. Un universo de 2 dimensiones espaciales y 1 temporal sería inviable para el surgimiento de la vida. La constante de la relatividad general está perfectamente ajustada. Si las partículas subatómicas pudiesen viajar más rápido que la luz, se produciría una irregularidad espacio-temporal que provocaría un colapso cósmico por efecto de los agujeros negros.

8. El ajuste perfecto en relación a la asimetría entre materia y antimateria. Si las partículas fundamentales de la materia tuvieran una carga eléctrica inferior,se produciría un colapso cósmico por el efecto de la antimateria.

9. La supersimetría entre matería y energía oscura y que todas sus variables están perfectamente calibradas para el origen y evolución del Universo y de la vida.

10º Los parámetros exactos que rigen el sistema Sol-Tierra (Ej. la distancia precisa entre Sol y Tierra, la inclinación de eje de la Tierra para dar lugar a la estaciones y los cultivos de aprovisionamiento, el perfecto grosor de la capa terrestre, la existencia del agua como elemento químico indispensable para el surgimiento de la vida, el campo geomagnético de la Tierra, la presencia del ozono en la estratosfera que nos protege de la radiaciones ultravioleta del Sol, etc.)


6º PREJUICIO: Los científicos no creen en los milagros ni en los fantasmas.


REFUTACIÓN: FALSO. Un buen científico puede ser un gran genio a la hora descubrir nuevos inventos, formular ecuaciones en una pizarra de una universidad, observar el Cosmos con un telescopio o descubrir en un laboratorio a través del microscopio una nueva técnica para erradicar una enfermedad, y ser al mismo tiempo un gran devoto de la fe o en los milagros. El pensamiento científico mediocre es aquel en no ver más allá de su percepción limitada por los sentidos que a través de las pequeñas cosas, a través de la microbiología, surgieron los grandes milagros de la vida. Todo es un milagro, desde la formación de un embrión humano a partir de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, que la vida puede surgir de la materia inorgánica o inerte, que exista un principio cognoscible e inteligible entre los hombres y Dios, que la evolución de ser humano dé lugar a la cosa más compleja del Universo, el cerebro y la autoconciencia, etc. El milagro de la vida se debe a que existe un principio de reciprocidad, singularidad y correspondencia en los parámetros micro-cósmicos y macro-cósmicos. A nivel de microscópico, el surgimiento de la vida es literalmente un milagro, tanto si es fruto del azar como si no lo es. A nivel macroscópico, el origen de Universo a partir de una Gran Explosión Caótica para dar lugar a través de serie de variables cosmológicas a un orden regulador, sincronía, simplicidad, elegancia, armonía y equilibrio en todas las leyes, constantes, fuerzas y propiedades de la materia para el surgimiento de galaxias, planetas, estrellas, nebulosas, quasares, supernovas, nebulosas, cometas, pulsares, etc. y finalmente dar lugar a la vida es un verdadero milagro. No hay otra forma racional de verlo si sensatamente honestos y cabales. 

Las estadísticas dicen que la probabilidad de que surgiese por azar todo el Cosmos y la vida a partir de una fluctuación cuántica del vacío físico es prácticamente nula. Por lo tanto, solo se puede apelar a un hecho sobrenatural. Esto es consecuente con la idea de que el Universo refleja un Gran Diseño. La pregunta ineludible es: ¿Quién fue su Diseñador? La respuesta es Dios. (Está claro que para Stephen Hawking no lo es. El concepto que él tiene de Dios es muy simplista, a pesar de que muchos físicos están en contra de su visión ingenua del mundo.) Los físicos cuánticos dicen que el Universo proyecta un Diseño o una Idea. Entonces, dejándonos de abstractismos: ¿quién fue el Ideólogo? Lo que decían Galileo, Newton o Einstein ¿Quién es para ellos El Gran Relojero, El Gran Mecánico o El Gran Diseñador?. Ese es Dios. Pero, ¿Qué es Dios bajo mi punto de vista? Dios es como un Servidor Central de Intercambio de Información Cuántica (Macrocomputadora Cuántica) compartida a través de una Red Universal de Información a todos las unidades de Microcomputadoras Cuánticas del Universo (seres humanos).


7º PREJUICIO: La ciencia y la fe son mutuamente excluyentes e incompatibles.


REFUTACIÓN: FALSO. La ciencia trata de encontrar una respuesta racional lo más aproximada posible, basada en el método científico, a cuestiones sobre el origen, desarrollo y evolución del Universo y de la vida, sobre las leyes físicas que operan en la naturaleza, sobre la composición de la materia, sobre origen y función de nuestro Genoma Humano, en tratar de encontrar la cura de las enfermedades, de explicar las las constantes, fundamentos, reglas y principios que rigen en el Cosmos a través de la formulación de teorías, modelos o paradigmas que expliquen la realidad, etc.


La ciencia enuncia una serie de teorías que deben ser testeadas con el método científica empirista y neopositivista. Una vez que se ha validado un conjunto de teorías sobre un mismo campo científico (por ej. en física o biología) tenemos como resultado una serie de modelos científicos que dan lugar en un contexto más amplio al surgimiento de un paradigma científico (Por ej. el paradigma mecanicista y determinista de la física clásica newtoniana fue sustituido por el paradigma indeterminista y relativista de la física moderna einsteniana).

Como sabemos, la ciencia nos ha ofrecido las repuestas a muchos misterios o problemas relacionados con la cosmología, la física, la química, la biología, la genética, la medicina, la zoología, la microbiología, la paleontología, la astrobiología, la parapsicología, etc.

La ciencia ha facilitado un progreso cualitativo de la humanidad en muchos campos: biomedicina, nanotecnología, ingeniería genética, inteligencia artificial, telecomunicaciones, sistemas de transporte, bioenergía, tecnologías de la información y de la comunicación (TICs), realidad virtual, electrónica, tecnología biónica, tecnología biométrica, biotecnología, carrera espacial, misión a Marte, la computación cuántica, la reprogramación celular, nuevas técnicas de prevención, detección, diagnóstico y tratamiento de enfermedades, etc.

En cualquier caso, la ciencia se basa en la observación, la experimentación, la predicción, el análisis comparativo, la inferencia y el razonamiento deductivo. Esto es la base de toda ciencia (“scientia”: conocimiento).

En lo que respecta a la religión, se basa en un conjunto de dogmas, verdades reveladas, de preceptos y de valores humanos, éticos y espirituales que inspiran y guían a la vida humana. La religión (“religare”: volver al origen) tiene como función dar un sentido a la vida, explicar el por qué de las cosas (la ciencia solo explica el cómo), ofrecer una visión más esperanzada y consoladora al sufrimiento humano, aborda los contenidos ocultos del alma e intenta establecer una relación armónica y cordial entre los hombres y Dios.

Por lo tanto, la religión actúa más bien en el plano humano, moral y espiritual de la vida los humanos y la ciencia en el plano material sobre el origen de las cosas. Son dos cosmovisiones perfectamente compatibles porque tratan de diferentes cuestiones o planos que no se superponen. Es posible ser un lumbrera en un laboratorio, formulando ecuaciones, y al mismo tiempo tener un sentido espiritual de la vida. Científicos, como Peter Higgs, premio Nobel de Física y Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica por el descubrimiento del bossón de Higgs, la partícula primigenia que da fundamento al origen y evolución del Universo tras el Big Bang hace 13.800 millones de años, llegó a decir que es compatible la profesión científica con la fe en Dios. En la misma línea, Francisco José Ayala, teólogo, biólogo y genetista, ex-presidente de AAAS (American Association for Advancement of Science), premio Templeton, autor del bestseller “Darwin y el Diseño Inteligente”, afirmó que ciencia y fe son compatibles ya que tocan planos que no se superponen.


La mayorías de los científicos del mundo están de acuerdo que la ciencia no tiene que estar necesariamente reñida con la fe. Son dos cosmovisiones diferentes que actúan en planos distintos. Por lo tanto, la vieja premisa de que la ciencia es incompatible con fe no es más que una idea retrógrada, es decir, demagogia pura y dura. Además, las últimas encuestas sobre religiosidad de los científicos muestran la tendencia que tienen los científicos en no ver un conflicto alguno con la fe y creen necesario, sobre todo en el ámbito de la comunidad científica y académica, en tender unos lazos de entendimiento entra esas dos disciplinas para una comprensión más profunda de la realidad a todos los niveles.

Actualmente, hay un diálogo más fluido, más abierto y más receptivo entre ciencia y fe. Estamos asistiendo, sin temor equivocarme, y pesar de las rencillas históricas que siempre hubo entre estas dos cosmovisiones, a una unión ecuménica entre ciencia y fe. ¡Ahí es nada!


  


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ENLACES:

http://www.monografias.com/trabajos101/argumentos-racionales-existencia-dios/argumentos-racionales-existencia-dios.shtml


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SCIENCE & RELIGION (AUTHOR: LLISES FOREST)

PREJUICIOS
SOCIALES RESPECTO A LA RELACIÓN ENTRE CIENCIA Y FE
                                                        

(CONTRADICCIONES
EN EL ÁMBITO DE LA CIENCIA)


                                    

                                                       (ACTUALIZADO)






La
ciencia sin la religión está coja; la religión sin la ciencia está
ciega”


Albert
Einstein

Premio
Nobel en Física

Creencias personales: Religión Cósmica


Introducción





Mucha
gente cree erróneamente que es incompatible por parte de la
comunidad científica algún tipo de vinculación
ideológica-religiosa con la fe en Dios. Esto un bulo muy
extendido por los medios de comunicación y de la sociedad disfrazado
de una falsa verdad que parte del puro desconocimiento, el prejuicio
y de la demagogia. En este artículo no solo demostraré que es
compatible tener una visión científica, racional e intelectual del
mundo con la fe en Dios, sino que además pueden complementarse la una de la otra. Para ellos expondré los principales
prejuicios de la sociedad en relación a esta cuestión. Son los
siguientes:


PREJUICIO: Los científicos no creen en Dios.


REFUTACIÓN: FALSO. Según una encuesta realizada por el Pew
Research Center for the People & The Press
realizada en 2009 a
científicos de la AAAS (American Associaton for Advancement of
Science, Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia), la
institución científica más importante y prestigiosa del mundo, que
agrupa el mayor número de científicos del mundo (edita el magazine
científico Science, una las tres revistas científicas generalistas
de máximo prestigio mundial, junto con Nature y Cell), sobre todo
científicos eminentes, reveló que el 51%
de los científicos de esa institución creen en Dios o algún tipo
de Poder
Superior
o Principio Cósmico Espiritual De ese 51 %, casi todos aceptan la
teoría de la evolución de las especies por selección natural
neodarwinista. El 41% no cree en la existencia de Dios o Fuerza
Superior. El 7% restante no se pronuncian o no saben (NS/NC). En la
comunidad científica existen científicos que tienen una visión
ortodoxa-reduccionista del mundo y científicos heterodoxos con una
apertura intelectual más amplia a cuestiones que los científicos
ortodoxos no defienden (Por ej. la existencia de Dios, la cuestión
de la inmortalidad, la existencia de vida inteligente extraterrestre,
etc.). La realidad es, según diversos encuestas, que los científicos
ortodoxos materialistas representan en realidad una franca minoría
de lo que representa el establishment científico y académico.




Por
otro lado, se realizó un
estudio llevado a cabo por Elaine Howard Ecklund, de la Universidad
de Rice
(EE.UU) a través de entrevistas a una muestra de 275
científicos, seleccionados de una encuesta previa, que incluyó a
2.198 contratados e interinos de las facultades de ciencias naturales
y sociales de 21 universidades de élite de Estados Unidos.



Aproximadamente,
la mitad de estos científicos habían expresado en dicha encuesta
alguna forma de identidad religiosa, mientras que la otra mitad no se
había identificado con ninguna religión.



Los
científicos ateos entrevistados que sí se adscribían a alguna
tradición religiosa esgrimieron razones sociales y personales para
la integración de la religión en sus vidas.



La
misma universidad llevo otro estudio demográfico transcultural sobre
religiosidad
de los científicos en 8 países diferentes.



Los
resultados de esa encuesta
es que la imagen del científico como una persona opuesta a la fe no
se corresponde con la realidad en un alto porcentaje de los miembros
de la comunidad científica. Como ejemplo se proporcionan los datos
de países como India, Italia, Taiwán y Turquía.




«Más
de la mitad de los científicos en la India, Italia, Taiwán y
Turquía se definen como creyentes», afirma el investigador
principal del estudio, Elaine Howard Ecklund, director fundador del
Programa de Religión y Vida Pública de la Universidad de Rice.



En
cuanto el supuesto enfrentamiento entre fe y ciencia, Ecklund señala
que sólo una minoría de científicos encuestados cree que la
ciencia y la religión están en conflicto. En el Reino Unido, por
ejemplo, sólo el 32% de los científicos cree que la religión entra
en conflicto con la ciencia, mientras que en Estados Unidos el
porcentaje se reduce al 29%.



Durante
el estudio, fueron encuestados por los investigadores de Rice 9.422
científicos de Francia, Hong Kong, India, Italia, Taiwán, Turquía,
el Reino Unido y Estados Unidos y algunos de ellos aseguraron que la
religión puede contribuir a dar luz sobre aspectos de la realidad
que estudia la ciencia.

                                                     






PREJUICIO: La inteligencia y la razón están reñidas con la fe.



REFUTACIÓN: FALSO. Un ejemplo gráfico que refuta
completamente este falso prejuicio es el hecho de que, prácticamente,
el 93 % de los científicos que lo concedieron un Premio Nobel
(física, química, fisiología y medicina) relacionado con la
ciencia creen en la existencia de Dios. Tan solo un 7% de los
científicos laureados con el Nobel rechazan la existencia de Dios
(ateos, agnósticos y librepensadores). Como todos sabemos, el Premio
Nobel es la mayor distinción honorífica al mérito científico. Los
mayores genios que revolucionaron la ciencia en todos los sentidos
son casi todos creyentes. Estamos aseverando que los científicos
eminentes que gozan de máximo prestigio y fama internacional creen
en Dios o algún tipo de Fuerza Superior. Quizás, esto viene a
confirmar la cita de Louis Pasteur: “Un poco de ciencia nos aleja
de Dios, pero mucha ciencia nos devuelve a Él”. Se puede ser un
“cerebrito” trabajando en un laboratorio científico y a su vez
tener fe en Dios.



  

                                  













PREJUICIO: E
l
método científico abarca toda la realidad


REFUTACIÓN:
FALSO
El
método científico sirve para testear cualquier teoría a través de
una serie de pasos muy bien elaborados con el fin de probar cualquier
tipo de ley, principio, fenómeno u hecho concreto que sea objetiva y
empíricamente observable, cuantificable, medible,
verificable
y reproducible. Los pasos a seguir son los siguientes:


1.
Observación



2.
Hipótesis



3.
Experimentación



4.
Predicción



5.
Verificación



6.
Falsabilidad



7.
Replicabilidad



Una
teoría no es lo mismo que una ley. La primera de ellas debe ser
probada científicamente siguiendo los pasos anteriores para poder
finalmente demostrarla como una ley universalmente válida.



Leyes
válidas:




La ley gravitacional universal de Newton que establece la relación
entre la fuerza de atracción de la Tierra sobre un cuerpo con masa.




La ley de la mecánica de fluidos de Arquímedes que estudia el
movimiento de los fluidos, así como las fuerzas que operan.




Las leyes de Klepler sobre la mecánica celeste sobre el movimiento
orbital de los astros y el comportamiento de las mareas.



4ºª
La teoría general de la relatividad que establece la ecuación
E=MC2,
,
es decir, la masa de un cuerpo en reposo se convierte en energía al
viajar a la velocidad de la luz.




Las leyes de Mendel basadas en la transmisión por herencia genética
de las características de los organismos de los padres a su hijos.



Teorías
no probadas con el método científico



1.
La teoría de Big Bang en los términos que establece la ciencia
ortodoxa (fluctuaciones cuánticas de vacío cósmico por azar).



2.
La teoría del Big Crunch



3.
La teoría sobre los multiversos paralelos



4.
La teoría de supercuerdas



5.
La teoría del éter



6.
La teoría del caos



7.
Las teorías sobre los agujeros negros



8.
Las teorías sobre la materia y energía oscura



9.
La Teoría M (Teoría del Todo)



10.
La teoría de la evolución por selección natural en los términos
citados por la ciencia ortodoxa (selección natural, supervivencia
por adaptación al entorno, mutaciones genéticas aleatorias,
materialismo y azar).




En
casi todos los casos citados, se basan en meras especulaciones
científicas. Por ejemplo, desde la física se ha planteado la
existencia de los multiversos paralelos y la teoría de supercuerdas,
a pesar de que no ha pasado la criba científica del método
científico. Sabemos que muchas de las teorías que postulan los
físicos, a pesar de estar avaladas por modelos matemáticos, no
están
comprobadas científicamente. Se basan en la mera especulación
científica. De hecho, la famosa Teoría del Todo, una teoría que
unifica la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, la
mecánica cuántica, la teoría de supercuerdas y las 4 fuerzas de la
naturaleza no es más una marco teórico muy amplio basado en una
serie de teorías independientes, avalados por modelos matemáticos,
que pueden explicar la realidad, pero no están basadas dichas
teorías en la observación
empírica, la experimentación, la verificabilidad y la
replicabilidad. El hecho de que dichas teoría no son falsables en
base a la terminología popperiana, no podemos, al menos a nivel
práctico, dar por válidas dichas teorías, por muy bien que están
formuladas desde el campo de las matemáticas y la cosmología. Sin
embargo, este tipo de teorías
se discuten e, incluso, se dan por válidas en los ambientes
científicos y académicos más ortodoxos.


Otro
ejemplo de ello lo tenemos con la controvertida teoría de la
evolución de las especies por selección natural. Se basan en un
conjunto de teorías inderdependientes, a primera vista avaladas
desde un punto de vista científico interdisciplinario (biología
evolutiva, etología, genética de poblaciones, anatomía comparada,
paleoantropología, sociobiología, microbiología, psicobiología
comparada, neuroetología, zoología comparada, filogeografía,
taxonomía clasificar, biogeografía, ecología del comportamiento,
etc.) que todas unidas han contribuido a desarrollar un marco teórico
global que explique el origen y la evolución de las especies. No
obstante, más bien lo que se ha conseguido es más bien elaborar una
“supuesta”
teoría general, aparentemente avalada desde diferentes
perspectivas científicas, para desarrollar en un mismo esquema o
marco teórico las primeras teorías propuestas por Charles Darwin
sobre la evolución de las especies por selección natural. Esto dio
lugar a la famosa teoría evolutiva neodarwinista. No obstante, la
teoría de la evolución no está avalada con el método científico
oficial. Por ejemplo, nunca se ha logrado observar en un experimento
de laboratorio como una especie muta genéticamente de manera
aleatoria para dar lugar
a
otra especie diferente. Todas las supuestas “pruebas” recogidas
en este campo tiene un carácter puramente retrospectivo, es decir, a
partir de los restos paleontológicos de un primate o de cualquier
otra especie se ha elaborado un esquema teórico para explicar esta
teoría. No tiene un carácter, por tanto, prospectivo, basado en la
observación empírica, la experimentación, la verificabilidad, la
falsabilidad y la replicabilidad. Por tanto, estamos hablando de una
teoría meramente especulativa, aunque tenga principios o fundamentos
válidos (selección natural, adaptación y evolución), no
significa que sería totalmente válida.
De hecho, no hay
consenso total por parte de la comunidad científica respecto a la
validez universal de esta teoría. La verdad es que se trata de una
teoría muy simplista no contrastada y comprobada con el método
científico. Presenta, por tanto, esta teoría defectos de forma o
de contenido insalvables que ponen en entredicho algunos aspectos que
plantea dicha teoría (mutaciones genéticas aleatorias, materialismo
y azar). (Si ya no está probado con el método científico que una especie mute genéticamente para dar lugar a otra especie, tampoco se comprobó que una cadena sucesiva de millones de combinaciones aleatorias dieran lugar a lo largo del tiempo a los seres humanos y nuestro complejo cerebro (neocórtex racional) y autoconciencia). 




En
definitiva, la ciencia acepta en los ambientes científicos y
académicos muchas teorías que en realidad no están
demostradas con el método científico. Se discuten, se imparten
conferencias en universidades, se publican en revistas científicas y
se le otorga “legitimidad científica” a pesar de no estar
comprobadas a través de las metodología científica neopositivista.



Esto
es una gran contradicción, ya que muchos escépticos apelan al
“sacrosanto” método científico para “despachar” sin más
otro tipo de teorías que tampoco están demostradas científicamente
(Por ej.: la existencia de Dios, la inmortalidad, la existencia de
vida inteligente extraterrestre, el alma humana, etc.). De cualquier manera, está claro que el método científico no abarca toda la realidad. Por ej.: la experiencia subjetiva del amor no se puede demostrar con el método científico en un experimento de laboratorio. Si bien es cierto, que a través de escáneres de resonancia magnética cerebral se ha descubierto los mecanismos neurales implicados en las emociones, conociendo que partes del cerebro se activan o desactivan, el contenido de las emociones no se pueden probar científicamente. ¿Puede el frío y aséptico método científico probar un sentimiento tan sublime, refinado y puro como el AMOR? ¿Sólo por el simple hecho de que no se puede demostrar científicamente significa que no existe?¿Puede la ciencia demostrar con el método científico la experiencia mística de la comunión con el Cósmos? ¿Puede el método científico responder a las grandes cuestiones existenciales del ser humano? ¿Y la experiencia noética, iluminadora y sagrada de la mística?



PREJUICIO: El progreso científico acabará relegando la hipotética
existencia de Dios al mundo de lo imaginario, de la mitología y de la
superstición.




REFUTACIÓN: FALSO. Nadie discute que el progreso y avance
científico logrará desentrañar casi todos los misterios del
Universo y sobre el origen y evolución de la vida. A medida que
avanza el pensamiento científico, menos recurrente son las
explicaciones “mágicas”, sobrenaturales y supersticiosas sobre
todos los misterios relacionados con la naturaleza. El pensamiento
anacrónico medieval, basado en la mitología, la superstición, la
magia, las creencias paganas y la superchería, ha sido relegado por
el pensamiento científico y racional basado en el conocimiento, en
el progreso y en la ilustración. Antiguamente, la creencia en las
posesiones demoníacas era algo recurrente en las enfermedades
psicosomáticas y mentales. Los mitos, las creencias “mágicas”,
el esoterismo, la astrología y otras cuestiones fueran actualmente
relegados por el pensamiento racional, intelectual, científico e
ilustrado al mundo de la pura superstición, charlatanería y la
superchería. En este sentido, la ciencia ha logrado una sociedad más
madura, evolucionada, más culta, más libre y refinada que no esté
alienada al pensamiento mágico, la superstición, los dogmas
religiosos, la mitología y la superstición.





Ahora
bien, dar el salto mortal y decir que la ciencia podría acabar
explicándolo todo es una absoluta falacia. La creencia popular es
que el progreso científico acabará por desterrar la creencia en
Dios en una simple superstición y anacronismo. De hecho, la famosa
Teoría del Todo pretende establecer un marco teórico global que lo
explique absolutamente todo (origen y evolución del Universo,
propiedades, fundamentos, principios, constantes, leyes y fuerzas que
rigen el Cosmos, el origen de la vida y su desarrollo y evolución,
etc.), una teoría que excluye a Dios como el principal mentor de
todo cuanto existe. Sin embargo, esta teoría no es más que una utopía
científica. Según un principio fundamental y universalmente válido
en ciencia, el Teorema de Kurt Gödel, establece una serie de límites
para las matemáticas y para el conocimiento científico en general.
Según este principio científico universal, equiparable a la teoría
general de la relatividad de Einstein
y el principio de incertidumbre de Heisenberg, existe aspectos que
son imposibles
de conocer debido
a las limitaciones inherentes a cualquier sistema de conocimientos,
incluyendo a la propia ciencia. Coloquialmente
hablando, viene a
decir
que la ciencia jamás podrá conocer los secretos últimos del
Universo. Cualquier sistema de axiomas, basado en la lógica y
matemáticas puras, será incompleto. La ciencia nunca tendrá la
respuesta a todos los misterios sobre los fundamentos, principios,
leyes, reglas, constantes, variables y fuerzas del Universo. Por lo
tanto, la ciencia jamás podrá probar la inexistencia de Dios.
Siempre habrá margen suficiente, por muy desarrollada
a nivel intelectual que esté el ser humano (actualmente, nuestro
nivel de desarrollo intelectual no pasa del 15 % del potencial de
nuestro cerebro) y por mucho que haya progresado la ciencia. La
ciencia jamás podrá refutar científicamente la hipotética
existencia de Dios.



Algunos
científicos, como Stephen Hawking, han llegado a afirmar que, a día
de hoy, Dios es una hipótesis científica innecesaria para explicar
el origen, desarrollo y evolución del Universo y de la vida. Esto no
es más que
una
falsa
verdad.
Una Teoría del Todo que excluya como hipótesis a posteriori la
intervención de un Creador, no es más que
una entelequia pseudocientífica
disfrazado bajo una “falsa verdad”. Creer en lo contrario, serían
entrar en el proselitismo ateo, la pseudociencia, la falacia y la
demagogia gratuita.





PREJUICIO: La razón jamás podrá probar la existencia de Dios.


REFUTACIÓN: FALSO. Muchos piensan que la
creencia en Dios no es más que un dogma de fe. Se cree que desde el
racionalismo y el intelectualismo, Dios es una mera hipótesis
excluyente. Nada más lejos de realidad. Muchos filósofos e incluso
científicos afirman que se puede llegar a postular la existencia de
Dios desde el puro racionalismo. De hecho, existen argumentos
racionales, intelectualmente válidos, que apoyan la existencia de un
Creador. Entre eses argumentos, hay que citar los siguientes:




1. El argumento basado en el principio antrópico

2. El argumento basado en el principio teleológico

3. El argumento basado en el principio cosmológico

4. El argumento basado en las leyes científicas de la
termodinámica.

5. El argumento basado en un principio ontológico


6.
El argumento basado en un principio antropológico


7.
El argumento basado en un principio moral




Todos
eses argumentos racionales por separado o en su conjunto prueban la
existencia de algún tipo de INTELIGENCIA CREADORA, ORDEN SUPERIOR,
LEY CÓSMICA DIVINA UNIVERSAL, PRINCIPIO SUPERIOR O ENERGÍA SUPREMA.



Desde
la física se ha planteado la existencia de Dios atendiendo a una
serie de magnitudes cosmológicas que rigen en el Universo. Ejemplos:



1.
La sincronía, equilibrio, precisión y simplicidad de sus leyes físicas
que han permitido el surgimiento de la vida.



2.
La precisa y calibrada intensidad de las 4 grandes fuerzas de la
naturaleza (gravitatoria, electromagnética, interacción nuclear
fuerte e interacción nuclear débil).



3.
La composición de la materia (que las partículas subatómicas
tengan la masa y la carga eléctrica
exacta para dar lugar a la vida).



4.
La intensidad precisa del Big Bang para
dar lugar al Universo actual.



5.
El ritmo preciso de la expansión del Universo



6.
La existencia de elementos químicos necesarios en la naturaleza
(carbono, oxígeno, helio, nitrógeno,
etc.)
para dar lugar a la vida.



7.
Los parámetros exactos relacionados con la teoría de relatividad
general y que el universo esté
formado por
3 dimensiones espaciales y 1 dimensión temporal. Un universo de 2
dimensiones espaciales y 1 temporal sería inviable para el
surgimiento de la vida. La constante de la relatividad general está
perfectamente ajustada. Si las partículas subatómicas pudiesen
viajar más rápido que la luz, se produciría una irregularidad
espacio-temporal que provocaría un colapso cósmico por efecto
de los agujeros negros.



8.
El ajuste perfecto en relación a la asimetría entre materia y
antimateria. Si las partículas fundamentales de la materia tuvieran
una carga eléctrica inferior,se produciría un colapso cósmico por
el efecto de la antimateria.



9.
La supersimetría entre matería y energía oscura y que todas sus
variables están
perfectamente calibradas para el origen y evolución del Universo y
de la vida.



10º
Los parámetros exactos que rigen el sistema Sol-Tierra (Ej. la
distancia precisa entre Sol y Tierra, la inclinación de eje de la
Tierra para dar lugar a la estaciones y
los cultivos de aprovisionamiento, el perfecto grosor de la capa terrestre, la existencia del agua como
elemento químico indispensable
para el surgimiento de la vida, el campo geomagnético de la Tierra,
la presencia del ozono en la estratosfera que nos protege de la
radiaciones
ultravioleta del Sol, etc.)


6º PREJUICIO: Los científicos no creen en los milagros ni en los fantasmas.


REFUTACIÓN: FALSO. Un buen científico puede ser un gran genio a la hora descubrir nuevos inventos, formular ecuaciones en una pizarra de una universidad, observar el Cosmos con un telescopio o descubrir en un laboratorio a través del microscopio una nueva técnica para erradicar una enfermedad, y ser al mismo tiempo un gran devoto de la fe o en los milagros. El pensamiento científico mediocre es aquel en no ver más allá de su percepción limitada por los sentidos que a través de las pequeñas cosas, a través de la microbiología, surgieron los grandes milagros de la vida. Todo es un milagro, desde la formación de un embrión humano a partir de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, que la vida puede surgir de la materia inorgánica o inerte, que exista un principio cognoscible e inteligible entre los hombres y Dios, que la evolución de ser humano dé lugar a la cosa más compleja del Universo, el cerebro y la autoconciencia, etc. El milagro de la vida se debe a que existe un principio de reciprocidad, singularidad y correspondencia en los parámetros micro-cósmicos y macro-cósmicos. A nivel de microscópico, el surgimiento de la vida es literalmente un milagro, tanto si es fruto del azar como si no lo es. A nivel macroscópico, el origen de Universo a partir de una Gran Explosión Caótica para dar lugar a través de serie de variables cosmológicas a un orden regulador, sincronía, simplicidad, elegancia, armonía y equilibrio en todas las leyes, constantes, fuerzas y propiedades de la materia para el surgimiento de galaxias, planetas, estrellas, nebulosas, quasares, supernovas, nebulosas, cometas, pulsares, etc. y finalmente dar lugar a la vida es un verdadero milagro. No hay otra forma racional de verlo si sensatamente honestos y cabales. 

Las estadísticas dicen que la probabilidad de que surgiese por azar todo el Cosmos y la vida a partir de una fluctuación cuántica del vacío físico es prácticamente nula. Por lo tanto, solo se puede apelar a un hecho sobrenatural. Esto es consecuente con la idea de que el Universo refleja un Gran Diseño. La pregunta ineludible es: ¿Quién fue su Diseñador? La respuesta es Dios. (Está claro que para Stephen Hawking no lo es. El concepto que él tiene de Dios es muy simplista, a pesar de que muchos físicos están en contra de su visión ingenua del mundo.) Los físicos cuánticos dicen que el Universo proyecta un Diseño o una Idea. Entonces, dejándonos de abstractismos: ¿quién fue el Ideólogo? Lo que decían Galileo, Newton o Einstein ¿Quién es para ellos El Gran Relojero, El Gran Mecánico o El Gran Diseñador?. Ese es Dios. Pero, ¿Qué es Dios bajo mi punto de vista? Dios es como un Servidor Central de Intercambio de Información Cuántica (Macrocomputadora Cuántica) compartida a través de una Red Universal de Información a todos las unidades de Microcomputadoras Cuánticas del Universo (seres humanos).






PREJUICIO: La ciencia y la fe son mutuamente excluyentes e
incompatibles.


REFUTACIÓN:
FALSO.
La ciencia trata de encontrar una respuesta racional lo
más aproximada posible, basada en el método científico, a
cuestiones sobre el origen, desarrollo y evolución del Universo y de
la vida, sobre las leyes físicas que operan en la naturaleza, sobre
la composición de la materia, sobre origen y función de nuestro
Genoma Humano, en tratar de encontrar la cura de las enfermedades, de
explicar las las constantes, fundamentos, reglas y principios que
rigen en el Cosmos a través de la formulación de teorías, modelos
o paradigmas que expliquen la realidad, etc.





La
ciencia enuncia una serie de teorías que deben ser testeadas con el
método científica empirista
y neopositivista. Una vez que se ha validado un conjunto de teorías
sobre un mismo campo científico (por ej. en física o biología)
tenemos como resultado una serie de modelos científicos que dan
lugar en un contexto más amplio al surgimiento de un paradigma
científico (Por
ej. el
paradigma mecanicista y determinista de la física clásica
newtoniana fue sustituido por el paradigma indeterminista y
relativista
de la física moderna einsteniana).



Como
sabemos, la ciencia nos ha ofrecido las repuestas a muchos misterios
o problemas relacionados con la cosmología, la física, la química,
la biología, la genética, la medicina, la zoología, la
microbiología, la paleontología, la astrobiología, la
parapsicología, etc.



La
ciencia ha facilitado
un progreso cualitativo
de la humanidad en muchos campos: biomedicina, nanotecnología,
ingeniería genética, inteligencia artificial, telecomunicaciones,
sistemas de transporte, bioenergía, tecnologías de la información
y de la comunicación (TICs), realidad virtual, electrónica,
tecnología biónica, tecnología biométrica, biotecnología,
carrera espacial, misión a Marte, la computación cuántica, la
reprogramación celular, nuevas técnicas de prevención, detección,
diagnóstico
y tratamiento de enfermedades, etc.




En
cualquier caso, la ciencia se basa en la observación, la
experimentación, la predicción, el análisis comparativo, la
inferencia y el razonamiento deductivo. Esto es la base de toda
ciencia (“scientia”:
conocimiento).





En
lo que respecta a la religión, se basa en un conjunto de dogmas,
verdades reveladas, de preceptos y de valores humanos, éticos y
espirituales que inspiran y guían a la vida humana. La religión
(“religare”: volver al origen) tiene como función dar un sentido
a la vida, explicar el por qué de las cosas (la ciencia solo explica
el cómo), ofrecer una visión más esperanzada y consoladora al
sufrimiento humano, aborda los contenidos ocultos del alma e intenta
establecer una relación armónica y cordial entre los hombres y
Dios.


Por lo tanto, la religión actúa más bien en el
plano humano, moral y espiritual de la vida los humanos y la ciencia
en el plano material sobre el origen de las cosas. Son dos
cosmovisiones perfectamente compatibles porque tratan de diferentes
cuestiones o planos que no se superponen. Es posible ser un lumbrera
en un laboratorio, formulando ecuaciones, y al mismo tiempo tener un
sentido espiritual de la vida. Científicos, como Peter Higgs, premio
Nobel de Física y Príncipe de Asturias de Investigación Científica
y Técnica por el descubrimiento del bossón de Higgs, la partícula
primigenia que da fundamento al origen y evolución del Universo tras
el Big Bang hace 13.800 millones de años, llegó a decir que es
compatible la profesión científica con la fe en Dios. En la misma
línea, Francisco José Ayala, teólogo, biólogo y genetista,
ex-presidente de AAAS (American Association for Advancement of
Science), premio Templeton, autor del bestseller “Darwin y el
Diseño Inteligente”, afirmó que ciencia y fe son compatibles ya
que tocan planos que no se superponen.





La
mayorías de los científicos del mundo están de acuerdo que la
ciencia no tiene que estar necesariamente reñida con la fe. Son dos
cosmovisiones diferentes que actúan en planos distintos. Por lo
tanto, la vieja premisa de que la ciencia es incompatible con fe no
es más que una idea retrógrada, es decir, demagogia pura y dura.
Además, las últimas encuestas sobre religiosidad de los científicos
muestran la tendencia que tienen los científicos en no ver un
conflicto alguno con la fe y creen necesario, sobre todo en el ámbito
de la comunidad científica y académica, en tender unos lazos de
entendimiento entra esas dos disciplinas para una comprensión más
profunda de la realidad a todos los niveles.



Actualmente,
hay un diálogo más fluido, más abierto y más receptivo entre
ciencia y fe. Estamos asistiendo, sin temor equivocarme, y pesar de
las rencillas históricas que siempre hubo entre estas dos
cosmovisiones, a una unión ecuménica entre ciencia y fe. ¡Ahí es
nada!


  


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http://www.monografias.com/trabajos101/argumentos-racionales-existencia-dios/argumentos-racionales-existencia-dios.shtml