SINDONOLOGY

LAS PRUEBAS DE UNA CONSPIRACIÓN ANUNCIADA

 

 

    

 

 

Datos reales y objetivos sobre el descomunal fraude de las pruebas de datación por medio del carbono-14 en la Santísima Síndone de Turín. (Pruebas realizadas en 1988 en los laboratorios de las Universidades de Oxford y Arizona y en el Politécnico de Zúrich, con la supervisión del Museo Británico de Londres)

 

1º Exclusión de algunos laboratorios para dar ventaja a otros.

2º Eliminación de una de las dos variantes del método de datación por medio del radiocarbono (se utilizó únicamente la moderna técnica conocida como Accelerator Mass Spectometry, inventada por el Dr. Harry Gove).

    3º Rechazo de la colaboración de otros científicos, falta de multidisciplinariedad.

4º Exclusión de series de pruebas, incluyendo el indispensable análisis preliminar de las muestras a datar.

5º No se posibilitó la admisión de un observador externo en el equipo científico de los 3 laboratorios que realizaron las pruebas de datación.

6º Elección equivocada del área de la que se tomaron las muestras: de un sólo punto y de una esquina muy contaminada, que pudo haber sido restaurada en la Edad Media. El químico Alan Adler de la Western Connecticut State University de Danbury (EE.UU.), miembro de la Comisión de preservación de la Sábana, analizó 15 fibras tomadas de muestras de la Sábana usadas en la datación. Después de una comparación con 19 fibras provenientes de varias áreas de la Sábana, este científico encontró que las muestras usadas en la datación tenían tal grado de polución, que no eran representativas de todo el tejido. En la misma línea se encuentran Tom D’Muhala, presidente de la comisión científica AMSTAR (American Shroud of Turin Association for Research, Asociación Americana para el Estudio del Sudario de Turín) y Raymond Rogers, del Laboratorio Nacional de Los Álamos de Nuevo México (EE.UU.), quienes descubrieron que efectivamente se habían tomado como muestras de la datación varios partes del tejido de la Sábana restauradas mediante parches, posiblemente de la Edad Medieval, con un alto nivel de polución. Las investigaciones del propio Raymond Rogers fueron publicadas en la prestigiosa revista científica de química Thermochimica Acta.

7º Los pesos y las medidas de las muestras en desacuerdo con lo entregado, pues los pesos que han señalado eran casi el doble de los que se les entregó.

     8º Comportamiento errático de los laboratorios y cambios de protocolo.

9º La farsa de pruebas “a las ciegas”, pues los laboratorios terminaron los análisis en distinto tiempo y se comunicaron entre sí.

9º Las muestras de control, que acompañan a cada muestra de la Sábana sin que se debiera saber cuál era la verdadera, no sirvieron de nada porque sus edades fueron anunciadas.

10º Admisión de cuartas muestras (de origen medieval), irregular y fuera de protocolo. Igualmente, cambio premeditado y doloso de muestras tomadas para la datación.

11º Falta de documentación de la realización de las pruebas.

12º Obligación de discreción vulnerada.

13º Los laboratorios no han querido divulgar los datos primarios y los protocolos completos de su trabajo.

14º Carencia de homogeneidad entre las tres muestras: en base a la prueba estadística de Pearson mediante la variable X2 (ji cuadradro). Hay 957 probabilidades sobre 1000 de que la datación obtenida no sea la de la Sábana como un todo.

15º Al valor de X2 publicado en Nature (revista científica de la cual se ha hecho eco de los resultados de la datación), que es 6.4, se le atribuye arbitrariamente una significación de nivel 5. Al contrario, porque el nivel es 4.07, los valores obtenidos por los tres laboratorios no son compatibles y el resultado final de la datación anunciado pierde toda su importancia.

16º Existencia de serios indicios sobre la posibilidad de soborno a los propios analistas que fecharon la Síndone mediante el radiocarbono para desacreditar pública y científicamente la legítima autenticidad del manto de Turín.

17º Filtración anónima de uno de los tres laboratorios a la media (concretamente a los rotativos londinenses London Evening Standard y The Sunday Times) declarando que la Síndone era un fraude medieval, antes de conocerse incluso los resultados finales de la datación de los otros dos laboratorios, con la pertinente violación de confidencialidad y discrecionalidad de los resultados de las pruebas a realizar. Desinformación por parte de los medios seculares de comunicación a la opinión pública mundial sobre la verdadera naturaleza de la Imagen plasmada en el lienzo de Turín.

18º Irregularidades, falta de seriedad y transparencia en la metodología aplicada y un incumplimiento total en todo momento del protocolo científico de la datación previamente estipulado.

19º No se tuvieron en cuenta las contaminaciones de naturaleza biológica y química en las pruebas de datación, adulterando el resultado final sobre la fecha origen de esta importante tela. Igualmente, la contaminación radiactiva (ámbito de la física) detectada por la comunidad científica, principalmente por el equipo interdisciplinario del STURP y de la NASA, desestimaría consecuentemente los resultados otorgados previamente por la datación del radiocarbono (en base a resultados científicos experimentales se ha demostrado que una explosión radiactiva de neutrones y protones enriquecería de manera muy significativa el carbono-14 de la propia Sábana de Turín, rejuveneciéndola en muchos siglos). Véase como ejemplo las investigaciones de los doctores Dimitri Kouznetsov y Andrei Ivanov, de Jean-Baptiste Rinaudo, Leoncio Garza-Valdés y Stephen Mattingly, John Jackson (miembro de la NASA) y de Alan Whanger, entre otros.

20º En el comunicado por escrito en un sobre lacrado sobre el resultado de la datación efectuada por medio de la técnica del carbono-14 al portavoz de la Santa Sede, el cardenal Anastasio Ballestrero, sólo se especificaba que la Sábana Santa era un lienzo medieval comprendido entre los años 1260 y 1390, con una probabilidad del 95%, con el inconveniente de que dichas pruebas están condicionadas a resultados probabilísticos, tendenciosos, que no evitan sesgos y que no son fiables al 100%.

21º Ausencia de comparecencia ante los medios comunicación del mundo entero de los propios analistas para aclarar a la opinión pública mundial sobre la verdadera naturaleza de la Imagen y el proceso de formación de la misma en la mortaja funeraria, de la cual ha sido objeto de un amplio, profundo y polémico debate durante más de 100 años por la comunidad científica y académica. 

22º Incongruencia total por parte del carbono-14 respecto de los anteriores resultados científicos interdisciplinarios favorables a la autenticidad del Sagrado Lienzo. Incongruencia también con los datos históricos que documentan la existencia de la Santa Síndone antes de la fecha datada por el carbono-14 y que se ve reflejado a través de datos iconográficos, en leyendas, en manuscritos, crónicas, en cartas papales,  memorandums, piezas de arte, etc.

23º El carbono-14 no es infalible (la técnica puede ser infalible, pero el problema radica en el objeto de observación que se date, como, por ejemplo, las especiales condiciones históricas y químico-físicas del Sudario de Turín, las cuales otorgarán inevitablemente resultados erróneos en la datación, debido, según los científicos, a cualquier tipo de contaminación que posea dicho objeto). Un dato que corrobore mi afirmación lo tenemos con los numerosos antecedentes sobre resultados fallidos realizados por esta técnica isotópica (C-14) en numerosas reliquias y piezas de arte que han sufrido algún tipo de contaminación (e incluso sin haberla sufrido). De todos modos, aun siendo infalible el carbono-14, en el caso particular de la Síndone de Turín, las razones expuestas en este informe, basadas en hechos fundados y motivados, invalidarían estas pruebas de datación por su falta de rigor, transparencia y seriedad en la realización de dichas pruebas, perdiendo, por tanto, todo el prestigio y credibilidad que aparentemente se merecían.

24º Por la pésima reputación con que goza el British Museum de Londres (institución la cual supervisó las pruebas de datación realizadas en los tres laboratorios mencionados al principio de este informe) debido a su ateísmo militante, un ateísmo encubierto, longevo y desleal. Además, esta famosa institución, Museo Británico, es conocida mundialmente por ser autora de una gran cantidad de fraudes bien planeados y financiados (ojo, el que tenga mala reputación por este motivo, no quiere decir que este museo no sea prestigioso en cuanto a sus colecciones, que sí lo es realmente, sino que esa mala fama o reputación que tiene se debe básicamente por sus tramas fraudulentas bien elaboradas). En el protocolo original estaba estipulado que 7 laboratorios prestigiosos de diferentes partes del mundo realizarían las pruebas de datación, con las dos variantes del carbono-14, siendo coordinadas por la Academia Pontificia de Ciencias y con la ayuda del British Museum y del Instituto Meteorológico de Turín. La  toma de muestras la realizaría una experta suiza en tejidos, Madamme Mechtilde Flury-Lemberg, la persona más competente del mundo en su campo. Finalmente, tres laboratorios realizarían las pruebas de datación en detrimento de los otros, con la supervisión única y exclusiva del British Museum, excluyendo a la Academia Pontificia de Ciencias y al Instituto Meteorológico de Turín y, finalmente, sin la intervención de la experta mundial en tejidos citada anteriormente, la cual sería sustituida por un desconocido. Según el co-inventor de la moderna técnica del carbono-14 (de la variable AMS), el Dr. Harry Gove y otro científico llamado Hardbottle, este cambio de protocolo podría provocar la pérdida de rigor y credibilidad de las pruebas, haciendo fracasar el proyecto. Cosa que así fue.

 

En definitiva, creer en el carbono-14 no es más que dogma de fe, una certeza equivocada con base de arena, puesto que la ciencia ha demostrado a la luz de la tecnología espacial actual la autenticidad del Sábana Santa de Turín.

 

 

FUENTES CONSULTADA

 

Las irregularidades metodológicas y protocolarias en el Santo Sudario de Turín

Fuente: http://www.ing.udep.edu.pe/ensayos/sabanasanta/cap7.htm

 

     

Foto de inicio (Fotografía del Dr. Harry Gove, inventor de moderna técnica del carbono-14 afirmando en la prestigiosa cadena Discovery Channel  la no fiabilidad de la prueba de datación por medio del radiocarbono en la Sábana Santa debido a la contaminación microbiológica en el santo lienzo de Turín)

 

Fuente: http://www.sabanasanta.org

    

SOCIOLOGY

EL 51% DE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA ESTADOUNIDENSE ES CREYENTE Y CASI TODOS ACEPTAN LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

 

 

 La capilla Sixtina

 

 

Según una encuesta realizada para la AAAS (American Association for Advancement of Science, Asociación Americana para el Progreso de las Ciencias), la institución científica más importante y prestigiosa del mundo, la cual edita la famosa y prestigiosa revista Science, por el Pew Research Center en mayo y junio del 2009, reflejó que el 51 % de los científicos norteamericanos creen en un Dios personal o poder superior, mientras un 41 % de los científicos se declaran ateos.

 

David Masci,  investigador del Pew Forum on Religion and Public Life de Estados Unidos, analizó en un artículo el grado de religiosidad de los científicos estadounidenses, afirmando que éste es similar al de hace 100 años. Masci ha revisado y analizado las últimas encuestas del Pew Forum y concluye que, dada la parte mayoritaria de científicos creyentes en la comunidad científica general en todo el mundo y la aceptación prácticamente total de la teoría de la evolución darvinista en dicha comunidad, no debería haber motivo de conflicto o confrontación alguno entre evolución y fe. En la actualidad, como he expresado anteriormente, más de la mitad de los científicos norteamericanos creen en Dios, según la encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center, mientras el 41 % no creen, es decir, que los científicos creyentes superan ni más ni menos que en 10 puntos porcentuales a los científicos no creyentes. David Masci remarca que un siglo y medio después de la publicación de “El origen de las especies” del naturalista británico Charles Darwin, el cual sentó las bases de la teoría evolutiva por selección natural, la gran mayoría de los científicos ha aceptado la teoría de la evolución darviniana como base primordial para el entendimiento del desarrollo de la vida en la Tierra. Paradójicamente, aunque la teoría de la evolución aparentemente es presentada como contraria a la religión, esta teoría no ha puesto fin a la fe religiosa en la comunidad científica. Esto significa que la mayoría de los científicos del planeta no tienen problemas para conciliar su visión científica y racional del mundo con la fe en Dios.

 

Por otra parte, David Masci afirma que la comunidad científica es menos religiosa que el público en general. En otros sondeos realizados por el conocido Pew Forum, ha revelado que el 95 % de los adultos norteamericanos dicen creer en un Dios personal o un poder divino. Igualmente, el Instituto Gallup, el centro de encuestas de opinión más importante del mundo, en una encuesta realizada a principios de este siglo, reflejó que el 95 % de la sociedad estadounidense cree en Dios y el 70 % cree en la vida después de la muerte.

 

Algo curioso es que la sociedad norteamericana no comparte con los científicos la creencia en la teoría de la evolución. De hecho, tan sólo el 32 % de la opinión pública estadounidense cree que la teoría de la evolución es cierta, mientras el 87 % de los científicos de ese país afirman que la vida evolucionó a lo largo del tiempo siguiendo procesos naturales a través de la selección natural y por medio de mutaciones genéticas. Este dato lo reveló otro sondeo realizado por el Pew Forum en el 2009.

 

Según Masci, el 41 % de  los científicos estadounidenses declaran no tener ningún tipo afiliación religiosa particular y se describen como ateos, agnósticos o como nada en concreto.

 

En EE.UU. el 51 % de los norteamericanos se declaran protestantes y un 24 % católicos. No obstante, entre los científicos, un 21 % es protestante y tan sólo un 10 % es católico. En cuanto a la población judía, el 8 % de los científicos pertenecen a esta religión, frente a un 2 % de judíos de la población estadounidense general.  

 

Por otro lado, en el análisis del Pew Forum se encontraron divergencias en cuanto al grado de fe religiosa de los científicos en función de su especialidad. De hecho, los químicos son más proclives en creer en Dios (el 41 % de ellos), que los científicos del campo de la biología o la medicina (el 32 % de ellos).

 

En cuanto a la edad, paradójicamente son los científicos más jóvenes  (de entre 18 % y 34 %) los que tienden a creer en Dios o un poder superior que los científicos mayores.

 

Un dato realmente interesante y curioso es que el 60 % de los biólogos que creen en la teoría de la evolución son creyentes. También es significativo que el 51 % de los científicos de EE.UU. crean en Dios, puesto que los mejores científicos y universidades del mundo se encuentran en ese país.

 

Estos aplastantes y demoledores datos vienen a desmitificar esa creencia secular por parte de la sociedad de que la ciencia y religión son dos visiones del mundo incompatibles e irreconciliables. Por lo visto es compatible tener una visión natural y científica del mundo con la fe en Dios. No obstante, esa fe en Dios está hoy en día apoyada cada vez más con pruebas y argumentos racionales sólidos y genuinos. La ciencia está encontrando pruebas de la existencia de Dios o de la vida después de la muerte gracias al progreso en diversos campos científicos, como en la física cuántica, las neurociencias (neurología cuántica), la parapsicología, la psicología transpersonal, la sindonología, la tanatología, la neuroteología, etc.

 

Antes de acabar, como dato anecdótico, debo decir que Darwin no rechazó la idea de la existencia de Dios en base a sus descubrimientos científicos sobre la teoría de la evolución de la especies, sino que perdió parte de su fe en Dios debido al sufrimiento que le produjo la muerte de su hija predilecta, de 10 años de edad, en 1851, según diversas fuentes bibliográficas. No obstante, Darwin siempre mantuvo firme su fe y sus convicciones religiosas hasta el momento de su muerte (recordaré que Darwin se doctoró en Teología por la Universidad de Cambridge).

 

Finalizando este artículo, he de hacer constar que es paradójico que los mejores, los más brillantes y célebres científicos de la historia han sido creyentes: Isaac Newton, Copérnico, Galileo Galilei, Albert Einstein, J. Kepler, Arthur Eddington, Max Planck, Paul Dirac, Werner Heisenberg, Pasteur, Goethe, Blaise Pascal, Paul Davies, Carl Gustav Jung, Wolfgang Pauli, Schrödinger, Niels Bohr, Francis Collins, Gregor Mendel, Elisabeth Kübler-Ross, Arquímedes, John Eccles y un largo etcétera. Igualmente, los mejores filósofos o pensadores de la historia también eran creyentes: Platón, Pitágoras, Aristóteles, Sócrates, Kant, Friedrich Hegel, Victor Hugo, Schopenhauer, Francis Bacon, Descartes…   Por tanto, podemos decir que la razón y la inteligencia no están en conflicto con la fe en Dios, por lo que sería erróneo decir que los que creen en Dios son gente inculta, ingenua y débil. Sería una aberración afirmar, como lo hacen las personas de ideología atea o agnóstica, que la fe religiosa no es más que una forma de autoengaño, es decir, una superstición anacrónica y trasnochada. Los mejores científicos de la historia han encontrado pruebas y razones para creer en Dios. A medida que la ciencia profundiza en el conocimiento sobre el origen del universo, de la vida, de las leyes físicas y fenómenos que operan en la naturaleza, más comprenden los científicos que todo cuanto existe, toda la realidad visible e invisible, es una sublime manifestación de una inteligencia divina infinita y omnipotente.

 

  

FUENTES CONSULTADAS

 

Datos encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center

Fuente: http://www.tendencias21.net/La-mitad-de-los-cientificos-es-creyente-y-casi-todos-aceptan-la-teoria-de-la-evolucion_a4037.html

 

Fuente foto de inicio (pintura de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina de la Basílica del Vaticano de Roma)

Fuente:  

http://humanidadyciencia.blogspot.com/2010_03_12_archive.html

 

 

ENLACE EXTERNO

 

Listado extenso de algunos de los más importantes y celébres científicos de la historia que eran creyentes (¡MUY INTERESANTE Y ELOCUENTE!)

Enlace: http://www.luxdomini.com/cientificos.htm

 

 

 

 

SOCIOLOGY

EL 51% DE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA ESTADOUNIDENSE ES CREYENTE Y CASI TODOS ACEPTAN LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

 

 

 La capilla Sixtina

 

 

Según una encuesta realizada para la AAAS (American Association for Advancement of Science, Asociación Americana para el Progreso de las Ciencias), la institución científica más importante y prestigiosa del mundo, la cual edita la famosa y prestigiosa revista Science, por el Pew Research Center en mayo y junio del 2009, reflejó que el 51 % de los científicos norteamericanos creen en un Dios personal o poder superior, mientras un 41 % de los científicos se declaran ateos.

 

David Masci,  investigador del Pew Forum on Religion and Public Life de Estados Unidos, analizó en un artículo el grado de religiosidad de los científicos estadounidenses, afirmando que éste es similar al de hace 100 años. Masci ha revisado y analizado las últimas encuestas del Pew Forum y concluye que, dada la parte mayoritaria de científicos creyentes en la comunidad científica general en todo el mundo y la aceptación prácticamente total de la teoría de la evolución darvinista en dicha comunidad, no debería haber motivo de conflicto o confrontación alguno entre evolución y fe. En la actualidad, como he expresado anteriormente, más de la mitad de los científicos norteamericanos creen en Dios, según la encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center, mientras el 41 % no creen, es decir, que los científicos creyentes superan ni más ni menos que en 10 puntos porcentuales a los científicos no creyentes. David Masci remarca que un siglo y medio después de la publicación de “El origen de las especies” del naturalista británico Charles Darwin, el cual sentó las bases de la teoría evolutiva por selección natural, la gran mayoría de los científicos ha aceptado la teoría de la evolución darviniana como base primordial para el entendimiento del desarrollo de la vida en la Tierra. Paradójicamente, aunque la teoría de la evolución aparentemente es presentada como contraria a la religión, esta teoría no ha puesto fin a la fe religiosa en la comunidad científica. Esto significa que la mayoría de los científicos del planeta no tienen problemas para conciliar su visión científica y racional del mundo con la fe en Dios.

 

Por otra parte, David Masci afirma que la comunidad científica es menos religiosa que el público en general. En otros sondeos realizados por el conocido Pew Forum, ha revelado que el 95 % de los adultos norteamericanos dicen creer en un Dios personal o un poder divino. Igualmente, el Instituto Gallup, el centro de encuestas de opinión más importante del mundo, en una encuesta realizada a principios de este siglo, reflejó que el 95 % de la sociedad estadounidense cree en Dios y el 70 % cree en la vida después de la muerte.

 

Algo curioso es que la sociedad norteamericana no comparte con los científicos la creencia en la teoría de la evolución. De hecho, tan sólo el 32 % de la opinión pública estadounidense cree que la teoría de la evolución es cierta, mientras el 87 % de los científicos de ese país afirman que la vida evolucionó a lo largo del tiempo siguiendo procesos naturales a través de la selección natural y por medio de mutaciones genéticas. Este dato lo reveló otro sondeo realizado por el Pew Forum en el 2009.

 

Según Masci, el 41 % de  los científicos estadounidenses declaran no tener ningún tipo afiliación religiosa particular y se describen como ateos, agnósticos o como nada en concreto.

 

En EE.UU. el 51 % de los norteamericanos se declaran protestantes y un 24 % católicos. No obstante, entre los científicos, un 21 % es protestante y tan sólo un 10 % es católico. En cuanto a la población judía, el 8 % de los científicos pertenecen a esta religión, frente a un 2 % de judíos de la población estadounidense general.  

 

Por otro lado, en el análisis del Pew Forum se encontraron divergencias en cuanto al grado de fe religiosa de los científicos en función de su especialidad. De hecho, los químicos son más proclives en creer en Dios (el 41 % de ellos), que los científicos del campo de la biología o la medicina (el 32 % de ellos).

 

En cuanto a la edad, paradójicamente son los científicos más jóvenes  (de entre 18 % y 34 %) los que tienden a creer en Dios o un poder superior que los científicos mayores.

 

Un dato realmente interesante y curioso es que el 60 % de los biólogos que creen en la teoría de la evolución son creyentes. También es significativo que el 51 % de los científicos de EE.UU. crean en Dios, puesto que los mejores científicos y universidades del mundo se encuentran en ese país.

 

Estos aplastantes y demoledores datos vienen a desmitificar esa creencia secular por parte de la sociedad de que la ciencia y religión son dos visiones del mundo incompatibles e irreconciliables. Por lo visto es compatible tener una visión natural y científica del mundo con la fe en Dios. No obstante, esa fe en Dios está hoy en día apoyada cada vez más con pruebas y argumentos racionales sólidos y genuinos. La ciencia está encontrando pruebas de la existencia de Dios o de la vida después de la muerte gracias al progreso en diversos campos científicos, como en la física cuántica, las neurociencias (neurología cuántica), la parapsicología, la psicología transpersonal, la sindonología, la tanatología, la neuroteología, etc.

 

Antes de acabar, como dato anecdótico, debo decir que Darwin no rechazó la idea de la existencia de Dios en base a sus descubrimientos científicos sobre la teoría de la evolución de la especies, sino que perdió parte de su fe en Dios debido al sufrimiento que le produjo la muerte de su hija predilecta, de 10 años de edad, en 1851, según diversas fuentes bibliográficas. No obstante, Darwin siempre mantuvo firme su fe y sus convicciones religiosas hasta el momento de su muerte (recordaré que Darwin se doctoró en Teología por la Universidad de Cambridge).

 

Finalizando este artículo, he de hacer constar que es paradójico que los mejores, los más brillantes y célebres científicos de la historia han sido creyentes: Isaac Newton, Copérnico, Galileo Galilei, Albert Einstein, J. Kepler, Arthur Eddington, Max Planck, Paul Dirac, Werner Heisenberg, Pasteur, Goethe, Blaise Pascal, Paul Davies, Carl Gustav Jung, Wolfgang Pauli, Schrödinger, Niels Bohr, Francis Collins, Gregor Mendel, Elisabeth Kübler-Ross, Arquímedes, John Eccles y un largo etcétera. Igualmente, los mejores filósofos o pensadores de la historia también eran creyentes: Platón, Pitágoras, Aristóteles, Sócrates, Kant, Friedrich Hegel, Victor Hugo, Schopenhauer, Francis Bacon, Descartes…   Por tanto, podemos decir que la razón y la inteligencia no están en conflicto con la fe en Dios, por lo que sería erróneo decir que los que creen en Dios son gente inculta, ingenua y débil. Sería una aberración afirmar, como lo hacen las personas de ideología atea o agnóstica, que la fe religiosa no es más que una forma de autoengaño, es decir, una superstición anacrónica y trasnochada. Los mejores científicos de la historia han encontrado pruebas y razones para creer en Dios. A medida que la ciencia profundiza en el conocimiento sobre el origen del universo, de la vida, de las leyes físicas y fenómenos que operan en la naturaleza, más comprenden los científicos que todo cuanto existe, toda la realidad visible e invisible, es una sublime manifestación de una inteligencia divina infinita y omnipotente.

 

  

FUENTES CONSULTADAS

 

Datos encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center

Fuente: http://www.tendencias21.net/La-mitad-de-los-cientificos-es-creyente-y-casi-todos-aceptan-la-teoria-de-la-evolucion_a4037.html

 

Fuente foto de inicio (pintura de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina de la Basílica del Vaticano de Roma)

Fuente:  

http://humanidadyciencia.blogspot.com/2010_03_12_archive.html

 

 

ENLACE EXTERNO

 

Listado extenso de algunos de los más importantes y celébres científicos de la historia que eran creyentes (¡MUY INTERESANTE Y ELOCUENTE!)

Enlace: http://www.luxdomini.com/cientificos.htm

 

 

 

 

SOCIOLOGY

EL 51% DE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA ESTADOUNIDENSE ES CREYENTE Y CASI TODOS ACEPTAN LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

 

 

 La capilla Sixtina

 

 

Según una encuesta realizada para la AAAS (American Association for Advancement of Science, Asociación Americana para el Progreso de las Ciencias), la institución científica más importante y prestigiosa del mundo, la cual edita la famosa y prestigiosa revista Science, por el Pew Research Center en mayo y junio del 2009, reflejó que el 51 % de los científicos norteamericanos creen en un Dios personal o poder superior, mientras un 41 % de los científicos se declaran ateos.

 

David Masci,  investigador del Pew Forum on Religion and Public Life de Estados Unidos, analizó en un artículo el grado de religiosidad de los científicos estadounidenses, afirmando que éste es similar al de hace 100 años. Masci ha revisado y analizado las últimas encuestas del Pew Forum y concluye que, dada la parte mayoritaria de científicos creyentes en la comunidad científica general en todo el mundo y la aceptación prácticamente total de la teoría de la evolución darvinista en dicha comunidad, no debería haber motivo de conflicto o confrontación alguno entre evolución y fe. En la actualidad, como he expresado anteriormente, más de la mitad de los científicos norteamericanos creen en Dios, según la encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center, mientras el 41 % no creen, es decir, que los científicos creyentes superan ni más ni menos que en 10 puntos porcentuales a los científicos no creyentes. David Masci remarca que un siglo y medio después de la publicación de “El origen de las especies” del naturalista británico Charles Darwin, el cual sentó las bases de la teoría evolutiva por selección natural, la gran mayoría de los científicos ha aceptado la teoría de la evolución darviniana como base primordial para el entendimiento del desarrollo de la vida en la Tierra. Paradójicamente, aunque la teoría de la evolución aparentemente es presentada como contraria a la religión, esta teoría no ha puesto fin a la fe religiosa en la comunidad científica. Esto significa que la mayoría de los científicos del planeta no tienen problemas para conciliar su visión científica y racional del mundo con la fe en Dios.

 

Por otra parte, David Masci afirma que la comunidad científica es menos religiosa que el público en general. En otros sondeos realizados por el conocido Pew Forum, ha revelado que el 95 % de los adultos norteamericanos dicen creer en un Dios personal o un poder divino. Igualmente, el Instituto Gallup, el centro de encuestas de opinión más importante del mundo, en una encuesta realizada a principios de este siglo, reflejó que el 95 % de la sociedad estadounidense cree en Dios y el 70 % cree en la vida después de la muerte.

 

Algo curioso es que la sociedad norteamericana no comparte con los científicos la creencia en la teoría de la evolución. De hecho, tan sólo el 32 % de la opinión pública estadounidense cree que la teoría de la evolución es cierta, mientras el 87 % de los científicos de ese país afirman que la vida evolucionó a lo largo del tiempo siguiendo procesos naturales a través de la selección natural y por medio de mutaciones genéticas. Este dato lo reveló otro sondeo realizado por el Pew Forum en el 2009.

 

Según Masci, el 41 % de  los científicos estadounidenses declaran no tener ningún tipo afiliación religiosa particular y se describen como ateos, agnósticos o como nada en concreto.

 

En EE.UU. el 51 % de los norteamericanos se declaran protestantes y un 24 % católicos. No obstante, entre los científicos, un 21 % es protestante y tan sólo un 10 % es católico. En cuanto a la población judía, el 8 % de los científicos pertenecen a esta religión, frente a un 2 % de judíos de la población estadounidense general.  

 

Por otro lado, en el análisis del Pew Forum se encontraron divergencias en cuanto al grado de fe religiosa de los científicos en función de su especialidad. De hecho, los químicos son más proclives en creer en Dios (el 41 % de ellos), que los científicos del campo de la biología o la medicina (el 32 % de ellos).

 

En cuanto a la edad, paradójicamente son los científicos más jóvenes  (de entre 18 % y 34 %) los que tienden a creer en Dios o un poder superior que los científicos mayores.

 

Un dato realmente interesante y curioso es que el 60 % de los biólogos que creen en la teoría de la evolución son creyentes. También es significativo que el 51 % de los científicos de EE.UU. crean en Dios, puesto que los mejores científicos y universidades del mundo se encuentran en ese país.

 

Estos aplastantes y demoledores datos vienen a desmitificar esa creencia secular por parte de la sociedad de que la ciencia y religión son dos visiones del mundo incompatibles e irreconciliables. Por lo visto es compatible tener una visión natural y científica del mundo con la fe en Dios. No obstante, esa fe en Dios está hoy en día apoyada cada vez más con pruebas y argumentos racionales sólidos y genuinos. La ciencia está encontrando pruebas de la existencia de Dios o de la vida después de la muerte gracias al progreso en diversos campos científicos, como en la física cuántica, las neurociencias (neurología cuántica), la parapsicología, la psicología transpersonal, la sindonología, la tanatología, la neuroteología, etc.

 

Antes de acabar, como dato anecdótico, debo decir que Darwin no rechazó la idea de la existencia de Dios en base a sus descubrimientos científicos sobre la teoría de la evolución de la especies, sino que perdió parte de su fe en Dios debido al sufrimiento que le produjo la muerte de su hija predilecta, de 10 años de edad, en 1851, según diversas fuentes bibliográficas. No obstante, Darwin siempre mantuvo firme su fe y sus convicciones religiosas hasta el momento de su muerte (recordaré que Darwin se doctoró en Teología por la Universidad de Cambridge).

 

Finalizando este artículo, he de hacer constar que es paradójico que los mejores, los más brillantes y célebres científicos de la historia han sido creyentes: Isaac Newton, Copérnico, Galileo Galilei, Albert Einstein, J. Kepler, Arthur Eddington, Max Planck, Paul Dirac, Werner Heisenberg, Pasteur, Goethe, Blaise Pascal, Paul Davies, Carl Gustav Jung, Wolfgang Pauli, Schrödinger, Niels Bohr, Francis Collins, Gregor Mendel, Elisabeth Kübler-Ross, Arquímedes, John Eccles y un largo etcétera. Igualmente, los mejores filósofos o pensadores de la historia también eran creyentes: Platón, Pitágoras, Aristóteles, Sócrates, Kant, Friedrich Hegel, Victor Hugo, Schopenhauer, Francis Bacon, Descartes…   Por tanto, podemos decir que la razón y la inteligencia no están en conflicto con la fe en Dios, por lo que sería erróneo decir que los que creen en Dios son gente inculta, ingenua y débil. Sería una aberración afirmar, como lo hacen las personas de ideología atea o agnóstica, que la fe religiosa no es más que una forma de autoengaño, es decir, una superstición anacrónica y trasnochada. Los mejores científicos de la historia han encontrado pruebas y razones para creer en Dios. A medida que la ciencia profundiza en el conocimiento sobre el origen del universo, de la vida, de las leyes físicas y fenómenos que operan en la naturaleza, más comprenden los científicos que todo cuanto existe, toda la realidad visible e invisible, es una sublime manifestación de una inteligencia divina infinita y omnipotente.

 

  

FUENTES CONSULTADAS

 

Datos encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center

Fuente: http://www.tendencias21.net/La-mitad-de-los-cientificos-es-creyente-y-casi-todos-aceptan-la-teoria-de-la-evolucion_a4037.html

 

Fuente foto de inicio (pintura de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina de la Basílica del Vaticano de Roma)

Fuente:  

http://humanidadyciencia.blogspot.com/2010_03_12_archive.html

 

 

ENLACE EXTERNO

 

Listado extenso de algunos de los más importantes y celébres científicos de la historia que eran creyentes (¡MUY INTERESANTE Y ELOCUENTE!)

Enlace: http://www.luxdomini.com/cientificos.htm

 

 

 

 

SOCIOLOGY

EL 51% DE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA ESTADOUNIDENSE ES CREYENTE Y CASI TODOS ACEPTAN LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

 

 

 La capilla Sixtina

 

 

Según una encuesta realizada para la AAAS (American Association for Advancement of Science, Asociación Americana para el Progreso de las Ciencias), la institución científica más importante y prestigiosa del mundo, la cual edita la famosa y prestigiosa revista Science, por el Pew Research Center en mayo y junio del 2009, reflejó que el 51 % de los científicos norteamericanos creen en un Dios personal o poder superior, mientras un 41 % de los científicos se declaran ateos.

 

David Masci,  investigador del Pew Forum on Religion and Public Life de Estados Unidos, analizó en un artículo el grado de religiosidad de los científicos estadounidenses, afirmando que éste es similar al de hace 100 años. Masci ha revisado y analizado las últimas encuestas del Pew Forum y concluye que, dada la parte mayoritaria de científicos creyentes en la comunidad científica general en todo el mundo y la aceptación prácticamente total de la teoría de la evolución darvinista en dicha comunidad, no debería haber motivo de conflicto o confrontación alguno entre evolución y fe. En la actualidad, como he expresado anteriormente, más de la mitad de los científicos norteamericanos creen en Dios, según la encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center, mientras el 41 % no creen, es decir, que los científicos creyentes superan ni más ni menos que en 10 puntos porcentuales a los científicos no creyentes. David Masci remarca que un siglo y medio después de la publicación de “El origen de las especies” del naturalista británico Charles Darwin, el cual sentó las bases de la teoría evolutiva por selección natural, la gran mayoría de los científicos ha aceptado la teoría de la evolución darviniana como base primordial para el entendimiento del desarrollo de la vida en la Tierra. Paradójicamente, aunque la teoría de la evolución aparentemente es presentada como contraria a la religión, esta teoría no ha puesto fin a la fe religiosa en la comunidad científica. Esto significa que la mayoría de los científicos del planeta no tienen problemas para conciliar su visión científica y racional del mundo con la fe en Dios.

 

Por otra parte, David Masci afirma que la comunidad científica es menos religiosa que el público en general. En otros sondeos realizados por el conocido Pew Forum, ha revelado que el 95 % de los adultos norteamericanos dicen creer en un Dios personal o un poder divino. Igualmente, el Instituto Gallup, el centro de encuestas de opinión más importante del mundo, en una encuesta realizada a principios de este siglo, reflejó que el 95 % de la sociedad estadounidense cree en Dios y el 70 % cree en la vida después de la muerte.

 

Algo curioso es que la sociedad norteamericana no comparte con los científicos la creencia en la teoría de la evolución. De hecho, tan sólo el 32 % de la opinión pública estadounidense cree que la teoría de la evolución es cierta, mientras el 87 % de los científicos de ese país afirman que la vida evolucionó a lo largo del tiempo siguiendo procesos naturales a través de la selección natural y por medio de mutaciones genéticas. Este dato lo reveló otro sondeo realizado por el Pew Forum en el 2009.

 

Según Masci, el 41 % de  los científicos estadounidenses declaran no tener ningún tipo afiliación religiosa particular y se describen como ateos, agnósticos o como nada en concreto.

 

En EE.UU. el 51 % de los norteamericanos se declaran protestantes y un 24 % católicos. No obstante, entre los científicos, un 21 % es protestante y tan sólo un 10 % es católico. En cuanto a la población judía, el 8 % de los científicos pertenecen a esta religión, frente a un 2 % de judíos de la población estadounidense general.  

 

Por otro lado, en el análisis del Pew Forum se encontraron divergencias en cuanto al grado de fe religiosa de los científicos en función de su especialidad. De hecho, los químicos son más proclives en creer en Dios (el 41 % de ellos), que los científicos del campo de la biología o la medicina (el 32 % de ellos).

 

En cuanto a la edad, paradójicamente son los científicos más jóvenes  (de entre 18 % y 34 %) los que tienden a creer en Dios o un poder superior que los científicos mayores.

 

Un dato realmente interesante y curioso es que el 60 % de los biólogos que creen en la teoría de la evolución son creyentes. También es significativo que el 51 % de los científicos de EE.UU. crean en Dios, puesto que los mejores científicos y universidades del mundo se encuentran en ese país.

 

Estos aplastantes y demoledores datos vienen a desmitificar esa creencia secular por parte de la sociedad de que la ciencia y religión son dos visiones del mundo incompatibles e irreconciliables. Por lo visto es compatible tener una visión natural y científica del mundo con la fe en Dios. No obstante, esa fe en Dios está hoy en día apoyada cada vez más con pruebas y argumentos racionales sólidos y genuinos. La ciencia está encontrando pruebas de la existencia de Dios o de la vida después de la muerte gracias al progreso en diversos campos científicos, como en la física cuántica, las neurociencias (neurología cuántica), la parapsicología, la psicología transpersonal, la sindonología, la tanatología, la neuroteología, etc.

 

Antes de acabar, como dato anecdótico, debo decir que Darwin no rechazó la idea de la existencia de Dios en base a sus descubrimientos científicos sobre la teoría de la evolución de la especies, sino que perdió parte de su fe en Dios debido al sufrimiento que le produjo la muerte de su hija predilecta, de 10 años de edad, en 1851, según diversas fuentes bibliográficas. No obstante, Darwin siempre mantuvo firme su fe y sus convicciones religiosas hasta el momento de su muerte (recordaré que Darwin se doctoró en Teología por la Universidad de Cambridge).

 

Finalizando este artículo, he de hacer constar que es paradójico que los mejores, los más brillantes y célebres científicos de la historia han sido creyentes: Isaac Newton, Copérnico, Galileo Galilei, Albert Einstein, J. Kepler, Arthur Eddington, Max Planck, Paul Dirac, Werner Heisenberg, Pasteur, Goethe, Blaise Pascal, Paul Davies, Carl Gustav Jung, Wolfgang Pauli, Schrödinger, Niels Bohr, Francis Collins, Gregor Mendel, Elisabeth Kübler-Ross, Arquímedes, John Eccles y un largo etcétera. Igualmente, los mejores filósofos o pensadores de la historia también eran creyentes: Platón, Pitágoras, Aristóteles, Sócrates, Kant, Friedrich Hegel, Victor Hugo, Schopenhauer, Francis Bacon, Descartes…   Por tanto, podemos decir que la razón y la inteligencia no están en conflicto con la fe en Dios, por lo que sería erróneo decir que los que creen en Dios son gente inculta, ingenua y débil. Sería una aberración afirmar, como lo hacen las personas de ideología atea o agnóstica, que la fe religiosa no es más que una forma de autoengaño, es decir, una superstición anacrónica y trasnochada. Los mejores científicos de la historia han encontrado pruebas y razones para creer en Dios. A medida que la ciencia profundiza en el conocimiento sobre el origen del universo, de la vida, de las leyes físicas y fenómenos que operan en la naturaleza, más comprenden los científicos que todo cuanto existe, toda la realidad visible e invisible, es una sublime manifestación de una inteligencia divina infinita y omnipotente.

 

  

FUENTES CONSULTADAS

 

Datos encuesta realizada para la AAAS por el Pew Research Center

Fuente: http://www.tendencias21.net/La-mitad-de-los-cientificos-es-creyente-y-casi-todos-aceptan-la-teoria-de-la-evolucion_a4037.html

 

Fuente foto de inicio (pintura de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina de la Basílica del Vaticano de Roma)

Fuente:  

http://humanidadyciencia.blogspot.com/2010_03_12_archive.html

 

 

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